LUNES, 21 DE AGOSTO DE 2006
Conflicto postelectoral

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“El viernes pasado tuvo lugar en la ciudad de Washington una conferencia sumamente interesante organizada por CSIS sobre el conflicto postelectoral que vive México.”


El viernes pasado tuvo lugar en la ciudad de Washington una conferencia sumamente interesante organizada por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) sobre el conflicto postelectoral que vive México.

 

Para esta reunión el CSIS invitó a tres expertos en temas políticos de nuestro país: Raúl Ávila, ex-coordinador de asuntos internacionales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; Jeffery Weldon, académico del ITAM especializado en el Congreso de la Unión; y Sergio Sarmiento, analista y comentarista político en prensa, radio y televisión.

 

La reunión fue notable por varias razones. En primer término, porque siendo un viernes en el antepenúltimo fin de semana del verano, cuando Washington normalmente está vacío, hubo una asistencia muy numerosa lo que indica que al fin el “problema mexicano” empieza a notarse en la capital norteamericana.

 

En segundo lugar porque las presentaciones y la discusión posterior resultaron muy informativas de aspectos particularmente poco conocidos del sistema político mexicano y de algunas de las instituciones que se han vuelto clave, como el Tribunal Electoral y el Congreso.

 

El abogado Ávila hizo una magnífica taxonomía de la composición del Tribunal y de cómo había evolucionado la tradición jurídica de los magistrados que lo integran moviéndose de una interpretación estrecha de la ley a una más amplia que coloca a la Constitución en el centro de su análisis.

 

Explicó que es obligación del tribunal determinar la validez de las elecciones en función de las cinco condiciones que se requieren para serlo: certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad.

 

La coalición de López Obrador impugnó la certeza de la elección al afirmar que los votos no fueron bien contados. Para determinar si éste fue el caso, el Tribunal ordenó volver a contar los votos en más de once mil casillas que considera representan un número suficiente para conocer si el proceso estuvo viciado.

 

El Tribunal no ha hecho públicos los resultados de su análisis porque además está determinando la validez de otras “razones” que dieron los impugnadores para exigir cancelar el proceso, la hoy famosa “causal de nulidad abstracta,” como generar un ambiente de temor entre los votantes que impida el ejercicio libre del voto o que el Presidente de la República intervenga en el proceso.

 

Ante la pregunta que se hizo a sí mismo el doctor Ávila sobre qué se puede esperar de la decisión del Tribunal, señaló que tres de los magistrados vienen de la tradición jurídica que no considera válida la causal de nulidad abstracta mientras que otros tres sustentan la posición contraria.

 

El séptimo magistrado, Jesús Orozco Henríquez, es el más equilibrado en el tema y ha votado de ambos lados de la cuestión de la nulidad abstracta, lo que haría suponer que cualquier decisión que tome el Tribunal, ya sea certificando la elección o invalidando el proceso, sería de 4 votos contra 3.

 

Sin embargo, no se puede llegar a esta conclusión porque, en opinión del doctor Ávila, la coalición de López Obrador no fue cuidadosa en la presentación de sus objeciones ni en la integración de los expedientes para justificar su demanda de nulidad.

 

Por su parte Jeffrey Weldon señaló que el PAN tendría la mejor situación de su historia en el Congreso con más del 40% de la representación en ambas cámaras, y que si lograba amarrar la necesaria coalición con otros partidos, tendría asegurada la mayoría.

 

Por su parte el PRD tiene sólo el 25% de la representación y aún contando con el apoyo del PT y Convergencia le faltarían votos para bloquear la aprobación de reformas constitucionales. ¿Ayudará esto a explicar que AMLO y sus huestes hayan preferido entonces radicalizarse y bloquear a la ciudad de México?


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