JUEVES, 24 DE AGOSTO DE 2006
Emiliópez Zapateador

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“Vuelve la historia; mejor dicho, se revuelve. Mejor aún: se revuelca. Quien no tenga miedo de la farsa, pase a firmarla.”


El Rayo de Esperanza (® Marca Registrada) tiene una elástica personalidad; cohabita en su psique una gran cantidad de clones.

 

El más célebre y ubicuo de sus clones mentales es aquel oaxaqueño que proclamó la paz como resultado del respeto al derecho ajeno. El desempeño del Rayo® ante tan sabio apotegma implicó no respetar el ajeno derecho a usar la avenida que homenajea a la juarista Reforma y hoy privatiza para su propio paseo, dormitorio y excusado (eso sí: con todo respeto).

 

También el Rayito® se comparó con Gandhi, por eso de la resistencia pacífica. Claro que si sus diputadiles huestes avientan un camión a las vallas de la PFP y le declaran una batalla campal a golpes y mentadas, queda en paréntesis tanta antiviolencia, física y verbal. Difícil es recordar al Mahatma mentándole la madre a los ingleses; pero en el Edén tropical de los plantones esa lección no se aprendió.

 

¿Quién falta en su genealogía de héroes, antes del clon que se acumule esta semana? Debe haber oído en algún lado que Martin Luther King usaba la no violencia. Sí, pero con talento y mermando las fuentes ilegítimas del poder; jamás lastimando a sus seguidores negros, sino concitando su apoyo y con lo mismo que Gandhi: la superioridad moral. Nuevamente, el Rayo® se saca cero en conducta civilizada, moral y no violenta.

 

Ya no habla mucho del general Cárdenas; cuestión de los parentescos incómodos, quizá… no vayan a comparar su desempeño con el ejemplar de su hijo ante el de verdad fraude, y de verdad monstruoso, de 1988.

 

Antes de eso, but of course, se había comparado con Jesucristo; cuestión de sentirse “perseguido” e identificarse con los redentores. Sus huestes se tomaron en serio el parangón y se sintieron suficientes para irrumpir en la Basílica y Catedral para insultar al Cardenal. Y sin tomar en cuenta que Jesucristo no mandó a que los romanos crucificaran a sus apóstoles y seguidores; él mismo se puso delante de todos. Claro, antes de organizar (dentro o fuera de los templos) sus cotidianas provocaciones, los provocadores cantan la misma letanía: ¡no caigamos en provocaciones!

 

La más flamante novedad en el martirologio de antecedentes del Rayo® es Zapata. El Plan de Ayala no llamó traidor a la democracia pero sí traidor a la patria al primer demócrata del siglo, para luego decir: “Se desconoce como Jefe de la Revolución al señor Francisco I. Madero y como Presidente de la República por las razones que antes se expresan, procurándose el derrocamiento de este funcionario”. No lo llamó presidente espurio, pero sí criticó sus “ambiciones personales” y “desmedidos instintos de tirano”. Quizá por eso hoy hayan convertido en Meadero la calle que homenajea al “inepto” y “ridículo” presidente así atacado por Zapata.

 

El Rayo® es clon de más de cuatro. ¿O será reencarnación de todos ellos? ¿No ha dicho también que admira a uno de los gobernadores menos cuerdos; el increíble tabasqueño Tomás Garrido Canabal?

 

Quién sabe; lo cierto es que toda repetición de las hazañas de los pasados Rayos de Esperanza® se reedita en él, pero al estilo marxista: como farsa.

 

Vuelve la historia; mejor dicho, se revuelve. Mejor aún: se revuelca. Quien no tenga miedo de la farsa, pase a firmarla.


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