MARTES, 29 DE AGOSTO DE 2006
Pobreza, economía y ocurrencias

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“¿Por qué son AMLO y sus propuestas “de los pobres”? Porque así se le ocurrió a él, punto.”


López Obrador se vendió como el “candidato de los pobres” y mucha gente creyó que podría eliminar o al menos atenuar la pobreza que persiste en México, que ya se ha moderado en forma tangible en los últimos años conforme a las estadísticas serias.

 

Hay quien ha sugerido que el próximo presidente de México, seguramente Felipe Calderón, incluya las propuestas de AMLO en su programa de gobierno y hacer suyas las banderas contra la pobreza. Tomar las banderas y copiar las propuestas son cosas bien distintas, sin embargo.

 

Estoy cierto que las ocurrencias de López Obrador no sirven para atacar la pobreza pues ninguna planteaba acelerar y consolidar el crecimiento económico y se limitaban a proponer más gasto y transferencias clientelares sin supervisión, como las que adoptó en la capital.

 

Me propongo analizar hoy qué pasó con los pobres capitalinos durante su mandato y si tiene algún sustento empírico su reclamo de representar a los más pobres por haber conseguido abatir la miseria urbana en la capital de la república.

 

De acuerdo con las últimas estadísticas del Banco Mundial, la pobreza extrema urbana creció en la zona metropolitana capitalina de 6.9% en 1992 a 7.1% en 2002 y a 8.3% en 2004. En este mismo período las cifras promedio de pobreza extrema para el país excluyendo la capital, descendieron sistemáticamente.

 

No menciono la cifra de 1996 cuando la crisis financiera disparó la pobreza extrema en el D.F. al 20.1% pues representa una aberración estadística que nos deja, sin embargo, una clara lección: hay que evitar las crisis cambiarias que lanzan al cielo la indigencia.

 

¿A qué se debe que la pobreza urbana aumentara con AMLO como alcalde a pesar de sus regalos a viejitos, discapacitados y madres solteras? Muy sencillo, a que no hubo crecimiento. Mientras la economía nacional creció al 6.4% entre 2001 y 2004 la capital decreció en 0.37%.

 

El año pasado el Distrito Federal tuvo la tasa de crecimiento más baja de todas las entidades del país, 0.23% contra 4.2% del Producto Interno Bruto nacional, y tasas de crecimiento en Quintana Roo, Baja California y San Luis Potosí de 8.9%, en promedio, en esas tres entidades.

 

Más grave aún, en los cinco años de AMLO al frente del gobierno capitalino se perdieron cerca de 100 mil empleos formales y por primera vez en la historia de la ciudad había más trabajadores sin ningún tipo de prestaciones (52%) que con ellas cuando él salió del cargo.

 

Estas cifras no consideran las devastadoras consecuencias del rapto de la capital que ejecutan AMLO y sus secuaces desde hace ya un mes, que ha sido terrible para la economía capitalina y ha resultado en pérdidas millonarias y en miles de nuevos desempleados.

 

López Obrador siempre culpó los problemas de pobreza del país a las políticas “neoliberales” que le atribuyó al gobierno federal actual y a los inmediatos previos, pero como se puede apreciar en las cifras mientras que el país siguió creciendo, modestamente si se quiere, la capital sufrió una notoria implosión.

 

Seguramente AMLO argumentaría que al no tener bajo su control los instrumentos que están a disposición del gobierno federal, que son básicamente las políticas fiscal, monetaria y cambiaria, no pudo estimular un más rápido crecimiento económico y un mayor gasto social en la ciudad.

 

Tal afirmación es puramente especulativa pero con lo que ya sabemos del talante perturbado del demagogo desde el 2 de julio, no es descabellado suponer que su manejo de las políticas macroeconómicas habría culminado sin duda en una nueva crisis de ruinosas consecuencias para los pobres.

 

¿Por qué, entonces, son AMLO y sus propuestas “de los pobres”? Porque así se le ocurrió a él, punto.


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