VIERNES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2006
¿Se necesita un partido de derecha?

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El punto sobre la i
“El liberalismo quiere ser el marco, pero nunca pretende ser la pintura.”
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“Calderón, si efectivamente quiere que México transite hacia mayores niveles de desarrollo económico, tiene que encabezar un gobierno verdaderamente liberal, uno en donde se encumbre al individuo, no un gobierno de derecha. ¿Querrá?”


En mi artículo de la semana pasada “¿Se necesita de una izquierda?” establecí que en un país en el cual los derechos privados de propiedad estén eficientemente definidos en el marco legal y además estén eficientemente protegidos por un poder judicial independiente e imparcial en un contexto en el cual todos los mercados, incluyendo los de los factores de la producción, se caractericen por operar en un contexto de competencia con igualdad de oportunidades de acceso, las decisiones personales de cómo asignar los recursos propiedad de cada quién, en la búsqueda de la maximización de la tasa de rentabilidad en su utilización y, en consecuencia, de la maximización del bienestar de la unidad familiar, llevan a la especialización de acuerdo a las ventajas comparativas que cada quién tenga. En este escenario, en donde las transacciones son enteramente voluntarias, la maximización del bienestar individual tiende también a lograr la maximización del bienestar social. Así, se observa que en aquellas economías en la cuales rige la libertad individual en la toma de decisiones, la incidencia de pobreza así como la inequidad en la distribución del ingreso tienden a ser menores en comparación de aquellas economías en las cuales los derechos de propiedad están deficientemente definidos, ineficientemente protegidos y los mercados, distorsionados por el gobierno, no operan en un contexto de competencia. De aquí concluí que, si lo que rige en la economía es la plena libertad, no se requiere de un partido de izquierda que actúe como la “conciencia moral” de la sociedad, siendo falsa la premisa de que los intelectuales o partidarios de la izquierda se consideran como los únicos que se preocupan por el combate a la pobreza y la inequidad.

 

Y entonces, dado que no se necesita de un partido de izquierda, brinca a la palestra la pregunta, ¿se necesita de un partido de derecha? Normalmente, al menos en el léxico político mexicano, se entiende “un partido de derecha” como aquél que representa los intereses más retrógrados de la sociedad, metiendo en el mismo saco diversas cosas que generalmente no tiene nada que ver una con otra. Así, alguien clasificado como de “derecha” es acusado de no preocuparse por la pobreza y la inequidad, alguien que como dueño de empresas, busca la protección y los subsidios gubernamentales para que pueda seguir explotando su posición privilegiada, inclusive monopólica en el mercado, alguien que se opone a los derechos esenciales de los trabajadores. Pero además de estos aspectos económicos que en ocasiones pueden caracterizar a alguien a quién se califica como de derecha, hay otros elementos que son independientemente de su postura en materia económica y que también reciben el apelativo despectivo de ser de derecha. Así, alguien que se opone a las libertades individuales más elementales como el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, el derecho que todos tenemos a decidir sobre cómo queremos morir (por ejemplo lo relacionado con la eutanasia), la decisión de dos individuos del mismo género para unirse legalmente en una relación, alguien que esté en contra de la investigación con células madres, etcétera, se les denomina como de la “derecha”, a pesar de que en materia económica pudiesen ser liberales. Un partido de derecha que niega o limita las libertades individuales, económicas y de otro tipo, también es un estorbo al verdadero e íntegro desarrollo de la sociedad y eso no es lo que necesitamos.

 

Entonces, ¿qué es lo que requerimos como sociedad? Necesitamos un sistema de partidos políticos que tengan, en lo esencial, una filosofía liberal, particularmente en materia económica. Queremos partidos que acepten que lo más importante en la sociedad es el individuo en sí mismo, que él sabe mejor que nadie qué es lo que más le conviene y que, actuando en un contexto en el cual sus derechos están eficientemente definidos y protegidos, tenderá a maximizar su bienestar y, a través de la cooperación voluntaria, contribuir a maximizar el bienestar de la sociedad, quedando a discusión hasta donde y como entra el papel subsidiario del gobierno.

 

Felipe Calderón ha sido acusado por sus oponentes, particularmente el Sr. López en su cantaleta diaria, de ser de derecha, por lo que automáticamente se le descalifica. Calderón, si efectivamente quiere que México transite hacia mayores niveles de desarrollo económico, tiene que encabezar un gobierno verdaderamente liberal, uno en donde se encumbre al individuo, no un gobierno de derecha. ¿Querrá?; ¿lo dejarán las fuerzas efectivamente retrógradas del país?

• Izquierda y derecha

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