JUEVES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2006
De retruécanos, política y patafísica

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Ejemplo de retruécano de pesadilla, comillas obligatorias: “Un presidente legítimo que no es legal, le da órdenes tajantes a unos legisladores que nunca entendieron ese detallito de la división de poderes en una democracia”.”


Desde que tengo memoria he oído decir que México es un país surrealista, y esa frase adocenada de que si Kafka hubiese vivido en México habría escrito novelas costumbristas. (La frase la repiten como pericos personajes que no sabrían definir ni el surrealismo, ni el costumbrismo y que generalmente no han leído de Kafka más que versiones resumidas de las que se encuentran en Internet para hacer trabajos escolares; por ejemplo en “El rincón del vago”).

 

Tengo para mí que más propiamente, y para dejar en paz a Kafka, deberíamos decir que en México florecen los retruécanos y la patafísica.

 

Un retruécano, informa el diccionario, es una figura retórica que invierte los términos de una proposición en otra subsiguiente, para que el sentido de esta última sea la antítesis de la primera. En el siglo XX, los políticos mexicanos acuñaron el retruécano por antonomasia: “Revolucionario Institucional”.

 

La figura del retruécano, en el caso de México, suele expresar la profunda contradicción mental en la que viven todos los días buena parte de los políticos y de sus aledaños, como esos señores que en “programas de opinión” en los medios electrónicos nos deslumbran cotidianamente con soluciones instantáneas para cualquier asunto político: “Yo-crio-que el próximo Presidente no ha percibido la trascendencia de la terrible crisis estructural que padece el Estado mexicano”. No, pos sí.

 

Por su parte la patafísica, inventada por Alfred Jarry (1873-1907), consiste en proponer soluciones delirantes a problemas imaginarios. Y para eso también nos pintamos solos. Ejemplo: La muy mal asimilada noción sociológica de que no es lo mismo legal que legítimo es llevada a extremos tan patológicos como decir que “Fulano podrá ser el propietario legal de su casa (y ahí están las escrituras para demostrarlo), pero no es el propietario legítimo porque sus vecinos no lo saludan”.

 

Compitiendo por el primer lugar mundial en retruécanos y patafísica está la escena descrita ayer por un periódico: “AMLO le dicta reglas a diputados. No tienen nada que negociar con el Ejecutivo”. ¿Cómo? ¿Un señor que se ostenta como “presidente legítimo” pero no legal, y que para efectos prácticos no es más que un militante común de un partido, les dice a los legisladores de ese partido lo que tienen que hacer o dejar de hacer, y de paso, nótese, reconoce que existe un poder Ejecutivo real que no es él?

 

Aun en el peregrino caso de que el señor fuese “presidente” ¿por qué diablos les tiene que andar dictando reglas a los miembros de otro poder?, ¿y la división de poderes?

 

Tal vez se trate de una colisión patafísica entre el mundo bizarro y el mundo real. Algo fascinante para la clínica psiquiátrica.

 

(En el blog, nuevas frases que jamás hemos escuchado).


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