JUEVES, 12 DE OCTUBRE DE 2006
Cómo influir en EU

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“Por muchos esfuerzos que hiciéramos para cambiar la opinión de los legisladores norteamericanos, no íbamos a tener un impacto apreciable pues la mayoría de ellos votaría de acuerdo a las opiniones que les comunicaran los pobladores de sus distritos.”


Empecé a discutir ayer la posibilidad que México pueda influir para mejorar el ánimo que prevalece en Estados Unidos respecto a la inmigración que llega a ese país proveniente mayoritariamente del nuestro, y si la experiencia que tuvimos cuando se negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sirve como modelo.

 

En aquella ocasión, concluimos pronto que por muchos esfuerzos que hiciéramos para cambiar la opinión de los legisladores norteamericanos respecto al proyecto de liberar el comercio con México, no íbamos a tener un impacto apreciable pues la mayoría de ellos votaría de acuerdo a las opiniones que les comunicaran los pobladores de sus distritos.

 

Fue entonces cuando nos percatamos de la enormidad de la labor que debíamos emprender para tener influencia sobre los votos que irremisiblemente tendría que emitir la cámara de diputados sobre el TLCAN.

 

En Estados Unidos hay 435 distritos electorales que van cambiando entre los estados que integran la federación de acuerdo a la dinámica demográfica. En el último medio siglo conforme la población se ha movido de los estados del noreste hacia los del suroeste, ha ido cambiando también la composición geográfica y política de su Congreso.

 

En la campaña para conseguir la aprobación del TLCAN nos tocó trabajar inicialmente con la Legislatura 101 que tomó posesión en enero de 1989 y que estaba integrada por 260 diputados del partido demócrata y 175 del republicano, al que también pertenecía el Presidente George Bush padre.

 

De antemano sabíamos que los opositores al libre comercio, y sobre todo los sindicatos y sus confederaciones, eran particularmente buenos para llenar los buzones de los congresistas con correos en contra del TLCAN, por lo que nosotros y el Ejecutivo norteamericano teníamos que desplegar un esfuerzo igualmente efectivo para motivar correspondencia ciudadana en su favor.

 

Trabajando en estrecha colaboración con la Casa Blanca, de inmediato hicimos un mapa por distritos electorales dividiéndolo en dos partes: aquellos cuyos representantes estaban indudablemente decididos, ya fuera a favor o en contra del TLCAN, y los que estaban en duda.

 

Los distritos irremisiblemente perdidos, ni nos molestamos en visitarlos por que ello hubiera representado una pérdida de tiempo. A los distritos con diputados sólidamente a favor del TLCAN acudimos sólo a petición de su congresista, lo que solía coincidir con eventos de difusión sobre el impacto potencial del libre comercio en su territorio.

 

Como un ejemplo de este último caso, fuimos decenas de veces al estado de Arizona a invitación del representante de su VIII distrito, diputado Jim Kolbe, quién se volvió uno de los miembros del Congreso que con más entusiasmo apoyó el Tratado.

 

Nuestros mayores esfuerzos se concentraron, sin embargo, en los distritos electorales representados por diputados indecisos. Por fortuna, México cuenta con cincuenta consulados en Estados Unidos, muchos más de los que tiene cualquier otro país del mundo.

 

Para tener mensajes lo más precisamente adecuados a los intereses de los ciudadanos que queríamos alcanzar en la unión americana, la Secretaría de Comercio, entidad encargada por nuestro país de negociar el Tratado y coordinar los esfuerzos para su aprobación, realizó detallados análisis sobre el impacto que tendría el TLCAN en cada distrito electoral.

 

Como se trataba que nuestros mensajes llegaran con la mayor regularidad a la población a la pretendíamos persuadir, nuestros cincuenta cónsules asumieron la obligación de organizar por los menos tres eventos públicos por semana en los que se aludieran a las ventajas del Tratado.

 

Mañana terminaré el recuento de lo realizado por México para influir sobre la ciudadanía de Estados Unidos respecto al TLCAN y si podemos volver a hacerlo para mejorar los ánimos que prevalecen en ése país frente a la inmigración de mexicanos a su territorio.


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