Sólo para sus ojos
Oct 30, 2006
Juan Pablo Roiz

Las delicias de la propaganda oficial

Ah, ¿Qué haríamos sin la deliciosa propaganda oficial? No sé, habrá que preguntarle a los dueños de las estaciones de radio y de televisión qué harían sin ella.

Me imagino que si Pemex no se gastara unos cientos de millones de pesos en publicidad los mexicanos no sabríamos elegir cuál es la empresa proveedora de gasolinas que más nos conviene como consumidores. Que la propaganda de Pemex es efectiva lo demuestra el hecho de que siempre le acabamos poniendo al automóvil la gasolina que nos vende Pemex. ¿O no?

 

Lo mismo pasa con la propaganda de la Comisión Federal de Electricidad o del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde hay excelentes médicos y enfermeras que trabajan con medios precarios, pero ni modo, seguramente es más importante gastarse el presupuesto en anunciar que el IMSS es una gran “imsstitución(un hallazgo creativo de los publicistas que merecería un premio internacional) a destinar ese dinero a la compra de más equipo y medicamentos.

 

Gracias a la “Hora Nacional” –todos los domingos a las 10 de la noche, hora del centro, por todas las estaciones de radio-, los mexicanos nos mantenemos informados y con nuestros “más hondos” valores nacionales intactos y relucientes. Todo ello en el marco de la más sana diversión nacionalista, con música de Moncayo.

 

Merced a los anuncios de la cámara de diputados podemos saber que los líderes parlamentarios de los diversos partidos votan siempre a favor de México, aunque a veces discutan y tengan discrepancias. Qué lindo. También gracias a la propaganda de la cámara de senadores se nos avisó a toda hora durante quién sabe cuántos meses que “en el Senado de la República damos resultados” –para que el machismo sea desterrado y las mujeres sean bien tratadas- y se nos llamó a realizar un concienzudo examen de conciencia: “¿Y tú qué estás haciendo?”. Cientos de miles de mexicanos, gracias a esos atinados mensajes publicitarios, nos avergonzamos por preocuparnos tan poquito de la suerte femenina y por dar tan menguados resultados a diferencia de las monumentales maravillas que hicieron los senadores. Mi consuelo, lo confieso, era pensar que al menos con mis impuestos contribuí a pagarles el sueldo a tan excelentes señoras y señores del Senado.

 

A últimas fechas a la Presidencia de la República le ha dado por colgarle a la democracia –vaya usted a saber qué entienden por ello- medallitas inopinadas: Ahora resulta que las bajas tasas de interés y la disponibilidad de créditos hipotecarios son “un logro de la democracia”. Si no fuese por esa inteligente propaganda nosotros –tontitos que somos- seguiríamos pensando que esos beneficios son causados por las buenas políticas fiscal y monetaria. Nada de eso, son fruto de la democracia. Pues vaya, todos los días se aprende algo nuevo.

 

Para algunos el paraíso debe ser que te den unos cientos de millones de pesos de dinero público y te ordenen: “Gástatelos en comunicación social, promoción e imagen”. El bienaventurado funcionario responsable de tan grave encomienda dedica,  junto con sufridos “creativos” de agencias de publicidad, horas y horas de juntas, comidas, desayunos, reuniones de trabajo, correos electrónicos, llamadas telefónicas, sonrisas profesionales y palmaditas en la espalda a parir alguna idea luminosa y por fin surgen los mensajes que escucharemos todo el santo día por la radio: “Hoy juega México… sí, porque todos los días juega México”. Genial. Millones de idiotas, gracias a este sutil mensaje, transformamos nuestro ceño fruncido en radiante sonrisa y nos decimos: “Caramba, ¿cómo no me había dado cuenta?, todos los días juega México y por eso hay que echarle ganas y entusiasmo, ¡qué maravilla!”.

 

Una modalidad relativamente nueva de la propaganda son las conferencias de prensa para madrugadores. El gobierno de la Ciudad de México es pionero en esta ingeniosa manera de gastar los recursos públicos: El funcionario en turno se pone ante los micrófonos y nos tira línea a todos los ciudadanos acerca de lo que se ofrezca: Los conflictos en Oaxaca, el futuro de la democracia en Irak, las alucinaciones colectivas que impiden percibir a los capitalinos el orden, la paz y la armonía que se respiran en la ciudad, las más recientes hipótesis con las que el procurador suple –a golpes de imaginación- las investigaciones policíacas… Una delicia y la forma más avanzada de instruir a los cándidos ciudadanos.

 

Ah, la propaganda oficial de todos los tamaños, colores y sabores. ¿Qué haríamos sin ella? No sé, habrá que preguntarle a los dueños de las estaciones de radio y de televisión qué harían sin ella.



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
Entrar
Encuesta de la semana
México es el 10° país con más habitantes en el mundo, tenemos altos índices de obesidad y de diabetes, así como de hipertensión, ¿cuál sería un resultado que pudiera considerarse un éxito en la estrategia implementada por el gobierno federal contra la pandemia de Covid-19?
Artículos recientes...
Arturo Damm
• Gobierno neutral
Isaac Katz
• La otra tragedia
Arturo Damm
• Estado de chueco
Manuel Suárez Mier
• Relaciones externas en 2020