LUNES, 30 DE OCTUBRE DE 2006
Los parásitos corporativos: la herencia presupuestal de Fox

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“Será de vital importancia que Calderón, a diferencia de Fox, sí de señales de separación de los parásitos corporativos, y de una vez por todas se entienda que el futuro de México ya no estará ligado a los viejos grupos buscadores de rentas.”


Maldita, maldita herencia presupuestal la que le están endosando a Felipe Calderón. Y todo por no hacer cumplir la ley. Primero, lo comentábamos la semana pasada, las dádivas que ya le prometieron al Sindicato Nacional de Maestros para el próximo sexenio (un botín de 41 mil millones de pesos, ó cerca de 4 mil millones de dólares) y que se planea pagar a lo largo del periodo presidencial de Calderón. Este arreglo significa que el presupuesto a educación se incrementará el próximo sexenio en 1.5% del PIB. Pero no amigo lector, no se deje engañar, no es dinero para mejorar la infraestructura y los métodos educativos proporcionados a los alumnos de educación básica. Son puras reasignaciones a salarios (re-nivelación) de maestros y, por supuesto, cuotas jugosas a los líderes sindicales. Todo claro, vendrá de los contribuyentes.

 

Luego, el anuncio inmoral del pago del bono sexenal a los burócratas (agrupados en la FSTSE y que desde la época del gobierno populista de Echeverría están acostumbrados a recibir dicho pago), que será de alrededor de 4 mil millones de pesos. Parece que en principio, el gobierno foxista no tenía pensado realizar este pago a los burócratas, pero bastaron unas cuantas amenazas de Joel Ayala, líder de la FSTSE, para ceder nuevamente al chantaje que históricamente vienen haciendo estos buscadores de rentas.

 

Sí, definitivamente, Fox sucumbió al viejo corporativismo que le heredó el PRI. No, no seamos ingenuos, es obvio, en sólo seis años del primer gobierno federal no priísta, no se iba a terminar con los viejos vicios corporativistas (y sus respectivos buscadores de rentas) que han predominado durante poco más de 70 años en la vida política y económica de México. No, no esperábamos dicha hazaña de Fox. Pero como primer gobierno federal no priísta, los ciudadanos esperábamos al menos señales, señales de legalidad e intenciones humildes, pero sólidas, de empezar a romper con los viejos grupos parasitarios incrustados en toda la burocracia administrativa y sindical. Ahí está la decepción, la gran decepción.

 

La tolerancia por parte de Fox a la intransigencia y chantaje que los parásitos buscadores de rentas, ya está teniendo nefastas secuelas. Ahora al SNTE y la FSTSE se le han unido otros grupos sindicales como el del Colegio de Bachilleres (y los que se acumulen) para sacar su parte del pastel presupuestal. Expoliación, pura expoliación de los contribuyentes; esa es una herencia, maldita herencia que Fox endilga a Calderón y todo por no haberse atrevido a comenzar a ponerle candados a los parásitos. La tolerancia de estos chantajes por parte de los parásitos sindical-gubernamentales puede poner en serios predicamentos el equilibrio de las finanzas públicas. La responsabilidad de que esto no ocurra recaerá en la administración de Calderón. Fox ya cerró la cortina y quiere irse al rancho.

 

En materia macroeconómica, ya lo hemos señalado, el gobierno foxista termina con 10 (sobre todo en materia de estabilidad, no tanto de crecimiento económico, pues aquí la culpa la comparte el aparato legislativo al no haber cooperado con el Ejecutivo para realizar las reformas estructurales que México necesita para modernizar su economía), pero en materia de legalidad y respeto a los derechos de propiedad, francamente la administración sale reprobada. Sólo hay que ver a Oaxaca tomada ya por la guerrilla.

 

En fin, ya la historia juzgará a la presidencia actual. Por lo pronto, Agustín Carstens tendrá que hacer malabares en el próximo sexenio para no caer en excesos presupuestales que pongan en peligro la estabilidad de la economía mexicana. El reto para la administración calderonista es que el próximo año es muy probable que el precio del petróleo esté muy por debajo del nivel actual; asimismo, las reservas petroleras de Cantarell (de donde se extrae la mayoría de la producción petrolera mexicana) se están agotando, por lo que serán imprescindibles nuevas inversiones para que México mantenga su actual plataforma petrolera de producción y exportación; hay señales también de que la economía norteamericana crecerá menos el próximo año. Todo lo anterior significa que México no tendrá un año fácil en el 2007, por lo que será de crucial importancia mantener finanzas públicas equilibradas. El cumplimiento de las promesas a los parásitos corporativos puede complicar esto, pues el próximo año se incrementarán las transferencias a las pensiones del sector público -como año con año lo hacen. Necesitamos a un Carstens bien concentrado y a un Calderón cancelando dádivas a los parásitos.

 

La aplicación de la ley, el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica serán los primeros pasos para que se mantenga la gobernabilidad en México. La designación de Carstens confirma que a Calderón le importa lo segundo. En declaraciones recientes también ha expresado que el estado de derecho será una prioridad para su gobierno. Tendrá que demostrarlo. Para este propósito será de vital importancia que Calderón, a diferencia de Fox, sí de señales de separación de los parásitos corporativos, y de una vez por todas se entienda que el futuro de México ya no estará ligado a los viejos grupos buscadores de rentas ni, por supuesto, estará en peligro el equilibrio de las finanzas públicas.


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