MARTES, 31 DE OCTUBRE DE 2006
El Appocalipsis de Fox

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“Deberá Felipe, muy pronto, dar un campanazo de orden para resolver lo que Fox le dejará “resuelto”; será ése su bautismo de fuego y su oportunidad de pronta legitimación.”


El primer sexenio de la alternancia no terminará con crisis económica; mas como siempre –y como nunca antes– un sexenio acaba con crisis. No hubo en él un Gil Díaz de la política.

 

No hay efecto sin causa ni causa sin efecto. En Oaxaca se ve diáfanamente qué ocurre cuando la humanidad queda se desprende de toda referencia moral, toda norma y toda coerción. El rendirse a la codicia inmediata del poder. A las ansias de desquite por agravios viejos. La complacencia con los instintos bajos. La animalidad que suelta al cerebro reptiliano. El frenesí que contagia a la masa todo lo anterior.

 

En pocas palabras, el ser colectivo en el estado de naturaleza, previo a la existencia de las leyes, la autoridad y los castigos. Allí la conducta no conoce consecuencias.

 

La impunidad (ausencia de un castigo) necesita un castigador ausente. Una autoridad omisa. Un poder que no se ejerce. Un mando político inepto. Una estructura legal corrupta. Mafias. Y encima de todo, un sistema cobarde presidido por un hombre miedoso e inexperto que se esconde tras un vocablo cada vez más pervertido: el “diálogo”, coartada para justificar la impericia, la parálisis y el miedo.

 

Una situación así mata cuanto justifica al Estado. Éste existe para garantizar, bajo la ley, la seguridad pública, la libertad, y la permanencia de la acción humana. Y para quien ataque eso, coacción y castigo. Decía Ikram Antaki: delante de toda sociedad civilizada hay una ley; detrás de toda ley hay un policía; y detrás de todo policía hay una cárcel.

 

Cuando aplicar la ley se confunde con barbarie estatal y el Síndrome de Tlaltelolco castra la coacción legítima, el poder se queda manco, la ley desaparece, la libertad muere y la sociedad queda a merced, ahora sí, de la barbarie y los mercaderes del caos. La APPO –propiciada de principio a fin por un poder que no puede– significa el fin de la civilización para Oaxaca y preludia la muerte de nuestras libertades.

 

Varios de quienes nos entusiasmamos con él, esperamos impacientemente que se vaya Fox. Su Appocalipsis es casi una definición de la tragedia nacional, con el viso cómico de saber que antes del fin de su sexenio, habrá resuelto Oaxaca; pero al estilo EZLN y al estilo Atenco (problemas, como dice, resueltos por él).

 

Calderón expresa una débil esperanza –como nunca, breve– de que haya gobierno y se preserven nuestras rotísimas libertades. Deberá recuperar el Estado y sus consustanciales componentes de ley, orden, policía y coacción. México ya no le permitirá, como a Fox, la dicha inicua de perder el tiempo.

 

Deberá Felipe, muy pronto, dar un campanazo de orden para resolver lo que Fox le dejará “resuelto”; será ése su bautismo de fuego y su oportunidad de pronta legitimación. Si no da un rotundo golpe en sus primeros días de gobierno, México podrá, literalmente, morirse en un caos appoaxaqueño y pejetropical.


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