Sólo para sus ojos
Nov 6, 2006
Juan Pablo Roiz

Un diputado bisoño y el “feuderalismo” mexicano

Mientras más pobre sea una entidad federativa más puede exigir recursos federales, y desentenderse de buscar la prosperidad local a partir de la cual no sólo mejoraría la vida de sus habitantes, sino aumentaría la precaria recaudación de impuestos locales.

Gran parte de la tragedia de Oaxaca se explica no por la falta de recursos públicos, sino por la razón contraria: La abundancia de dinero público –específicamente del gobierno federal- que se ha destinado a Oaxaca y del cual el exgobernador José Murat y su sucesor, Ulises Ruiz, no han rendido cuentas. Una cifra conservadora es que en los últimos años más de 90 mil millones de pesos de recursos federales destinados a Oaxaca han desaparecido para todo efecto práctico. Con parte de esos recursos, se conjetura, Murat pagó generosamente a los más diversos grupos –incluida la pleonásmica APPO y sus pulcros dirigentes, como Flavio Sosa- apaciguamiento, complicidades, silencio…

 

El mal llamado federalismo fiscal en México padece de uno de los incentivos más perversos: Mientras más pobre sea una entidad federativa y sus municipios más pueden exigir recursos federales, y desentenderse de buscar la prosperidad local a partir de la cual no sólo mejoraría la vida de sus habitantes, sino aumentaría la precaria recaudación de impuestos locales. Puesto el incentivo –a más pobreza, más dinero federal- el negocio consiste en mantener o hasta exacerbar las condiciones de pobreza, porque todo ello significa más dinero público que los gobernantes manejan a su antojo sin transparencia y sin el menor escrutinio y fiscalización por parte de los ciudadanos.

 

Por eso, podríamos ir acuñando el neologismo “feuderalismo” para este fenómeno: Los gobernantes locales, en estados paupérrimos como Oaxaca, viven a cuerpo de rey y gastan ingentes cantidades en grillas y maniobras de la política nacional ¡justamente porque sus estados son paupérrimos! Estos señores feudales destinan parte de los recursos a mantener sosegados a los grupos políticos en sus estados, acallada a la prensa y atemorizada a la población…

 

Este feuderalismo abominable encuentra, por sorprendente que parezca, nuevos defensores en algunos flamantes legisladores federales. Como alguien ha dicho: En México es un deporte proclamarse agraviado y protestar para que te den dinero (“rueda que chilla, le ponen aceite”) y algunos de los nuevos diputados y senadores –lo de “nuevos” es un decir-,  ya aprendieron pronto el arte de declararse agraviados con la secreta esperanza de que les echen una buena ración de “aceite” (recursos federales) a sus alforjas. Tal parece el caso del bisoño presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Charbel Jorge Estefan Chiriac, quien se proclama “lastimado” –pobrecito- porque la Secretaría de Hacienda redujo para el último trimestre de 2006 los recursos del Programa de Apoyo para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas en $4,922 millones de pesos. Si uno escucha a Estefan podría pensar que la malvada SHCP está dejando en la miseria a las entidades federativas sólo por capricho tecnocrático o por fastidiar. Lo que Estefan no dice es que las entidades federativas recibirán este año (de hecho ya recibieron la mayor parte) más de $51,000 millones de pesos adicionales, en exceso, respecto de lo que se había presupuestado. Lo que Estefan tampoco dice es que la medida de la Secretaría de Hacienda es perfectamente legal y necesaria, dado que para ello la faculta la ley de presupuesto y un acuerdo tomado por los antecesores de Estefan en la Cámara y en la Comisión de Presupuesto en diciembre de 2005 para corregir una fenomenal metidota de pata –de nada menos que de $26,600 millones de pesos- de los propios diputados.

 

Un poco de historia no le caería mal a Estefan: Una vez aprobado el presupuesto para 2006 –y los límites de endeudamiento para el mismo año- de manera por demás inopinada el entonces diputado Roberto Vega Galina –líder del sindicato del IMSS- propuso apropiarse de $26,600 millones de pesos de las reservas del IMSS para destinarlos a “gasto de operación” en el mismo IMSS. Esas reservas deben ser intocables porque se destinan al pago de las pensiones –en buen romance, no le pertenecen al IMSS sino a los asegurados y pensionados- por lo que la propuesta de Vega Galina fue todo un disparate; un disparate que demagógicamente aprobó la mayoría de la cámara (de forma cuando menos irregular, porque el presupuesto ya estaba aprobado por el pleno) para calmar al intransigente Vega Galina –en ese entonces priísta y más tarde aspirante a senador por el perredismo lopezobradorista, cargo que por fortuna no alcanzó: perdió en las elecciones de julio pasado- y posar de dadivosos con el dinero ajeno.

 

Una vez que los diputados responsables, había algunos, se percataron de la pifia  -y probablemente para evitar el bochorno de perder otra controversia constitucional frente al Ejecutivo- arreglaron lo mejor que pudieron el desaguisado y ordenaron a la Secretaría de Hacienda que buscara la forma de “cuadrar” el presupuesto de 2006, sin violar los techos de endeudamiento y sin violar las reservas del IMSS. En otras palabras: “Nosotros hicimos el cochinero, manito, pero ahí tú arréglalo”.

 

Por supuesto, toda esta historia la conoce Charbel Estefan… pero se hace el ignorante porque ahorita la conviene posar de duro e intransigente –de lastimadito – para en la inminente negociación del presupuesto 2007 poder lucirse como dadivoso con el dinero ajeno, dadivoso con las entidades federativas, pilar del feuderalismo mexicano.

 

Porque si vamos al fondo del asunto –y al proclamarse defensor del PAFEF, Charbel Estefan corre el riesgo de sufrir una estrepitosa derrota política- el PAFEF es un subsidio (no es una participación tributaria) totalmente injustificado, a la vista de los cuantiosísimos recursos que reciben los estados por participaciones tributarias no petroleras, por excedentes petroleros, por educación, por salud, por infraestructura y demás. La única “virtud” del PAFEF es que es aún menos escrutable y fiscalizable que otras asignaciones y participaciones federales y que fue inventado por los diputados para lucirse con los gobernadores de los estados (hay que cuidar el futuro político, usted sabe)…

 

Por lo pronto, don Jorge Charbel Estefan Chiriac se está ganando a pulso un lugar destacado en el salón de la fama de los pilares del feuderalismo.

 

¿Quiere que discutamos el PAFEF? Perfecto. Empecemos por discutir cómo se justifica su existencia y sigamos discutiendo cuáles mecanismos serios y creíbles vamos a poner para que los recursos federales que reciben los estados puedan ser fiscalizados por los ciudadanos. ¿Cuándo empezamos?



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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

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