LUNES, 13 DE NOVIEMBRE DE 2006
Federalismo, ¿quién se pone la medallita?

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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“La existencia de cuantiosos fondos federales que son entregados directamente a los gobiernos locales explica también por qué la fórmula de “gobierno dividido” no ha sido eficaz en México para refrenar el gasto público.”


Un lector que conoce de primera mano el peculiar funcionamiento del federalismo fiscal en México me ofrece una razón decisiva para explicar por qué en México, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, los gobiernos divididos (aquellos en los que la mayoría en el Congreso o en al menos una de las cámaras es de otro partido que el Ejecutivo) NO han sido eficaces para frenar la expansión del gasto público federal.

 

Dicho con sus palabras: Quizás parte de la explicación radique en que en los Estados Unidos los estados dependen poco de las participaciones (y aportaciones) federales, en cambio en México los estados casi no tienen ingresos propios. Por eso a los legisladores del partido que en los Estados Unidos no está en el Poder Ejecutivo puede interesarles no dar recursos que al Presidente le serían útiles políticamente. Después de todo, los estados que representan no dependen mayormente de fondos federales. En cambio los gobiernos de los estados en México, al no tener ingresos propios y ser limitadas sus fuentes de financiamiento, más ahora con Congresos locales divididos que se niegan a autorizar emisiones de deuda, les conviene pugnar por más recursos federales. No sólo eso: los diputados que logran más recursos etiquetados para sus estados son los que se llevan la medalla y no el gobierno federal”.

 

Una historia reciente: En las negociaciones previas al presupuesto federal para 2006, los diputados del PRI advirtieron que propugnarían por fuertes restricciones al gasto federal para evitar que el Presidente, del PAN, usase los recursos para favorecer indirectamente a su partido en las elecciones federales. Hecha la advertencia… ¡hicieron en la práctica todo lo contrario y se resistieron incluso a aprobar un presupuesto con superávit fiscal como el que les había enviado el Ejecutivo!, (a la postre, el presupuesto quedó con un balance en cero).

 

¿Por qué? Porque a la hora de la verdad gran parte del gasto federal se entrega a los gobiernos locales, vía participaciones, aportaciones y subsidios. Quien se pone la medalla, pues, son los legisladores dadivosos, no el gobierno federal.

 

Algunos datos: La mayoría de las subvenciones federales en Estados Unidos –que sumaron poco más de $460 mil millones de dólares en 2004- nunca pasan por los gobiernos de estados o de condados, sino que son entregadas directamente a individuos, grupos u organizaciones no-gubernamentales. Se trata, además, de subsidios estrictamente etiquetados (por ejemplo: “fondos para la prevención y el tratamiento en el abuso de sustancias”). En México, los fondos federales entregados directamente a los gobiernos locales sobrepasaron los $577 mil millones de pesos tan sólo en los primeros nueve meses de 2006 y son tan genéricos como: “Programa de Apoyo al Fortalecimiento de las Entidades Federativas” (el famoso  PAFEF).


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