LUNES, 13 DE NOVIEMBRE DE 2006
Los enemigos de México

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“Caro será el precio que paguemos los mexicanos si no se instaura primero la gobernabilidad. Los enemigos de México serían los más beneficiados.”


Queda claro, muy claro ya quienes son los enemigos que enfrentará Felipe Calderón en su sexenio que está por comenzar. Lamentablemente estos enemigos no se circunscriben al ámbito de la oposición política. Se trata de grupos que en realidad son enemigos de la modernidad económica y la democracia liberal, que usarán cualquier cantidad de medios (aún los más violentos) para proteger sus intereses y defender sus “proyectos de nación”. Se trata también de enemigos de México.

 

Primer enemigo. La semana pasada fuimos testigos de atentados por bomba que causaron varios daños materiales (por el momento ninguna víctima). Luego vinieron las reivindicaciones de las explosiones: los mismos grupos minoritarios (no por ello no peligrosos) organizados en guerrillas y hoy incrustados en la pleonástica APPO. Se trata de la izquierda radical violenta y confiscadora de la propiedad privada de los ciudadanos, que ha estado ahí, medio en lo oscurito, pero siempre espiando por una oportunidad para asomar su cabeza. Se trata de grupos con visión arcaica y obsoleta del mundo que no creen que el socialismo ya cayó (afirman que es un invento del imperialismo yanqui) como sistema político y económico. Son grupos fundamentalistas, fanáticos de la izquierda que buscan a toda costa imponer su proyecto colectivista, y con ello, esclavizarnos a los mexicanos. Tienen un total desprecio por la vida humana y no les importa asesinar a quien se les oponga. Cuando estos grupos violentos han llegado al poder en otros países, el resultado ha sido la demolición de las instituciones democráticas (a la democracia liberal la desprecian por considerarla invento de las clases burguesas ligadas al imperialismo yanqui), el surgimiento de dictadores, el asesinato de millones de personas, la supresión de las libertades políticas y el destrozo de la economía. Estos grupos son resultado de la deficiente educación pública mexicana que durante años ha pregonado y defendido las ideas marxistas radicales. Estos grupos a veces se disfrazan en el día de maestros y en la noche se ponen la capucha de guerrilleros. Son grupos que se reproducen a través de varios maestros normalistas (usualmente en el sureste) que siembran la semilla del odio de la lucha de clases en los niños, los cuales ya no serán ciudadanos productivos de bien, sino que acabarán de líderes de organizaciones como la Appo, CGH, Barzón, 400 pueblos, algún sindicato rojo u organizaciones faunescas similares. Son grupos minoritarios, pero muy peligrosos. Felipe Calderón tendrá que emprender un programa serio de inteligencia para detectarlos, y detenerlos, pues hoy día el dictador comunista Hugo Chávez está repartiendo dinero del petróleo venezolano para apoyar a grupos subversivos que reinstauren a las dictaduras comunistas. Estos grupos son pequeños pero, reiteramos, peligrosos.

 

Segundo enemigo. Se compone de López Obrador y las huestes perredistas más violentas. López está hoy desgastado políticamente (parece que nadie le ha dicho que apoyar a los violentos de la APPO y llamarles “organización ejemplar” sólo lo hará salir más vapuleado), pero eso no le impide hacer intrigas y alianzas con grupos violentos (guerrillas, panchos villas, cejeacheros, appos, panteras, etc.) para imponernos por la fuerza a los mexicanos “su proyecto de nación”. Si Calderón permite que López tome pozos, carreteras, calles, etc., entonces ese enemigo se volverá formidable.

 

Tercer enemigo. Este enemigo es el más organizado y puede causar serios problemas. Hablamos de los viejos y corruptos sindicatos incrustados en paraestatales y dependencias gubernamentales. Se trata de grupos con poderosos intereses económicos a los que el consumidor les importa un comino. Lo único que quieren es seguir expoliando el bolsillo de los contribuyentes a través de seguir chupando del presupuesto público. Estos grupos serán utilizados por López para meterle presión al gobierno de que no realice la modernización del sector energético y educativo. Claro, con una reforma que democratizara a los sindicatos y abriera a la competencia a las paraestatales, se acabaría la sangría presupuestal que año con año causan estos chupeteadores del pueblo (recordando a un clásico de la carpa mexicana). Se requiere firmeza y orden con la ley en la mano para parar en seco a los chantajes y acciones violentas que estos grupos harán para no perder sus canonjías.

 

Estos tres enemigos comparten un objetivo en común y no dudarán en juntarse para lograrlo: evitar que México se modernice y pueda entrar al desarrollo económico de las grandes ligas. Son grupos que desprecian la decisión individual y la propiedad privada de las personas, de ahí que insistan en su visión premoderna de que los problemas de México sólo serán solucionados única y exclusivamente por el Estado. Vaya, para estos enemigos de México los individuos no importan, sólo la colectivización forzosa a través de sindicatos y partidos, y en el peor de los casos, a través de una dictadura estalinista.

 

Hay otros grupos buscadores de rentas privados y dentro del mismo estado mexicano (como los gobernadores) que también buscan chupetear al erario, pero a éstos se les puede combatir cambiando los incentivos perversos fiscales que hoy predominan en el federalismo (ó feudoralismo como diría un colega en esta página) mexicano. Estos grupos también se comportan como parásitos, pero no los consideramos enemigos de primera línea como los arriba mencionados.

 

Calderón tendrá definitivamente que establecer la ley y el orden para detener a estos grupos de interés. Asimismo, no debe comprar los pleitos que Fox le está heredando con la nueva legislatura (el colmo, el Presidente Fox se la pasó peleando con la 59 legislatura y ahora también con la número 60, que acaba de entrar), pues ello haría que el gobierno calderonista se entrampe en una parálisis institucional, tal como le pasó a Fox.

 

A continuación enumeramos 10 acciones que podrían ayudar a Felipe Calderón para que su sexenio se conduzca con la gobernabilidad deseada y pueda con éxito combatir a sus enemigos, que son también los enemigos de México:

 

1)      Imponer desde el primer día de su sexenio la ley y el orden para parar en seco a los enemigos de México.

 

2)      No comprar los pleitos de Fox con el Congreso.

 

3)      Desarrollar un programa efectivo de inteligencia policiaca y militar que desactive a los grupos guerrilleros violentos (en este punto Calderón ya declaró que hará lo conducente).

 

4)      Propiciar acercamientos con EU para la creación de un fideicomiso para la libertad de América que implique recursos para aquellos países latinoamericanos que respetan la economía de libre mercado y abrazan la democracia liberal.

 

5)      Permitir de una vez por todas la libre importación y exportación de productos energéticos que ayude a disminuir el poder monopólico de PEMEX y CFE. Esto también debilitaría el poder de los sindicatos.

 

6)      Iniciar un proceso de diálogo y convencimiento con los sindicalistas más abiertos para de una vez por todas acabar con la dictadura sindical heredada de los gobiernos priístas.

 

7)      Proteger los derechos de propiedad de los particulares. No debe tolerarse ningún ataque o agresión a la casa, el coche, estación de radio o negocio de los particulares.

 

8)      Lograr acuerdos legislativos con un cabildeo inteligente, buscando ganar por número de votos. Buscar consensos es una total pérdida de tiempo en la democracia moderna.

 

9)      Iniciar de una vez por todas una reforma política profunda que incluya figuras como la reelección para que la rendición de cuentas de los políticos sea con los electores y no con las cúpulas partidistas.

 

10)  Iniciar una profunda reforma al sistema jurídico que reduzca de manera importante la impunidad y la delincuencia organizada.

 

Las anteriores medidas son principalmente dirigidas a lograr una gobernabilidad óptima, que combata a los enemigos de México, pero no son suficientes para despegar rumbo al desarrollo económico de las grandes ligas. Para ello se requieren reformas estructurales en varios frentes de la economía, pero de no llevarse a cabo (las medidas de gobernabilidad), francamente más lejos quedarán las reformas pendientes (las estructurales) que modernicen al país. El éxito o fracaso del sexenio que está por comenzar debe reconstruir el deteriorado estado de derecho. Caro será el precio que paguemos los mexicanos si no se instaura primero la gobernabilidad. Los enemigos de México serían los más beneficiados. Ya veremos si Calderón tiene los tamaños.


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