DOMINGO, 6 DE NOVIEMBRE DE 2005
Un rector, jesuita, muy ignorante

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“Hace tiempo, los miembros de la Compañía de Jesús, jesuitas, fundada por San Ignacio de Loyola, tenían reputación de religiosos ilustrados. Ya no es así.”


Hace tiempo, los miembros de la Compañía de Jesús, jesuitas, fundada por San Ignacio de Loyola, tenían reputación de religiosos ilustrados. Ya no es así, a juzgar por los disparates que el rector de la Universidad Iberoamericana, el padre José Morales Orozco, habría dicho al inaugurar una especie de aquelarre socio-político llamado pomposamente Tercer Seminario Itinerante de Pobreza y Exclusión del Sistema Universitario Jesuita el pasado jueves 3 de noviembre.

 

Según consigna la nota del periódico La Jornada del día siguiente, viernes 4 de noviembre, el reverendísimo rector de la principal Universidad Iberoamericana dijo lo siguiente:

 

“Un nivel macroeconómico (sic) es alentador en cuanto a que se ha mantenido en equilibrio el gasto público (sic). Pero el problema es que esto no se ve reflejado en la vida real (sic) del ciudadano común y corriente, de las familias. Y este sistema vemos que está produciendo más pobreza, más exclusión, más marginación, más injusticia. Incluso, quienes en un momento propugnaron la solución de la justicia y la pobreza a través de este modelo económico que hemos vivido durante los últimos 10 años ya no creen en él. Están buscando otras alternativas. Yo creo que honestamente estamos peor que hace cinco o seis años”.

 

Es claro que el padre Morales no sabe mucho de gramática ni de economía. Tampoco parece tener las cualidades mínimas de un académico, como la humildad ante la realidad objetiva, ni parece muy ducho en buena teología. ¿Por qué, entonces, es nada menos que el Rector de la principal universidad jesuita en México? Quién sabe. Tal vez para que podamos ejercitarnos en una de las principales obras de misericordia que es “enseñar al que no sabe”.

 

Veamos. 1. ¿Qué demonios es “un nivel macroeconómico”? y ¿cómo puede ser dicho “nivel” alentador o desalentador, esperanzador o desesperante?, 2. No, señor Rector de la “Ibero”, no se ha mantenido en equilibrio el gasto público, el gasto público ha crecido notablemente en México en los últimos años (más de diez por ciento real), lo que se ha procurado mantener en equilibrio, reverendo padre, son las finanzas públicas, es decir: Que los gastos no excedan los ingresos, o –para ser más exactos– que el exceso de gasto público sobre los ingresos públicos –que se llama déficit- sea cada vez menor. Se habla de equilibrio o desequilibrio de una balanza o balance entre ingresos y egresos; no hay balance posible si usted toma sólo una parte de la ecuación y menos todavía si ni siquiera sabe cómo se ha comportado esa parte de la ecuación (el gasto público), 3. Un balance más equilibrado de las finanzas públicas, entre otras cosas, ha permitido que en estos cinco o seis años que a usted le han parecido tan desastrosos millones de familias mexicanas –cerca de dos millones para ser exactos- hayan podido adquirir una vivienda nueva a crédito con tasas de interés razonables que sí puedan pagar; ese mismo balance de las finanzas públicas ha permitido que los salarios crezcan en estos años más que los precios y que hoy gente común y corriente como las secretarias, los choferes o los peluqueros (por poner sólo tres ejemplos perfectamente documentados) ganen más, en pesos reales (restada la inflación) que en el año 2000, 4. Un balance fiscal cercano al equilibrio ha permitido que millones de jóvenes pobres no queden excluidos de las oportunidades de la educación –aun cuando esos jóvenes, esas secretarias, esos choferes y esos peluqueros no puedan pagar las estratosféricas colegiaturas que cobran universidades como la “Ibero”-, 5. Un manejo responsable de las finanzas públicas ha permitido, por primera vez en décadas en México, que las familias, las empresas y las personas puedan planear su futuro a largo plazo sin temor a que su precario patrimonio o sus ahorros se esfumen por obra y gracia de una devaluación o de episodios de irrefrenable crecimiento de los precios (coincidentes, curiosamente, señor Rector, con periodos de gobierno en los que florece la demagogia y toda la retórica de marxismo recalentado que tanto se predican en su universidad)…

 

¿Por qué dice tantas burradas este ilustre jesuita mexicano? Una parte, supongo, es por ignorancia y porque ha sido víctima –él también- del adoctrinamiento marxistoide y social-burócrata que infectó a muchos clérigos católicos en las décadas pasadas, especialmente a los jesuitas. Otra parte de estos disparates, sin embargo, parece obedecer a razones muy terrenales de interés: El Rector quiere que haya más gasto gubernamental destinado a la educación superior y a las universidades. Esto no es, precisamente, ad majorem Dei gloria –para mayor Gloria de Dios- como suelen predicar en la Compañía de Jesús…

 

Lo peor del asunto es que así le agradece esa Universidad a su ilustre ex alumno que hoy ocupa la Presidencia del país, Vicente Fox, que haya mantenido al menos una política fiscal responsable: Acusándolo falsamente y sin sustento alguno de haber empobrecido a México y a los mexicanos.

 

Y faltaba la amenaza: Ante este panorama desolador que este jesuita acongojado ve en el país, ya lanzó la advertencia de que las universidades de la Compañía de Jesús crearán “un proyecto nuevo de nación” que ofrecerán a los candidatos presidenciales. No, por favor, padre Morales, absténganse. Con esta probadita de ignorancia y demagogia ramplona ya tuvimos. No nos quieran vender, por el amor de Dios, el mismo viejo veneno que empobreció a Latinoamérica el siglo pasado –el populismo en el nombre de Dios– como si fuese novedosa y milagrosa medicina. De veras, padre Morales, ni se le ocurra.


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