VIERNES, 12 DE ENERO DE 2007
El destino nos alcanzó

¿Usted cree que es buen momento para realizar inversiones en México?
No
No sé



El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
Félix de Jesús


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• Propaganda, censura y autocracia

Arturo Damm
• Progreso social, ¿hacia dónde?

Luis Pazos
• Pemex: ideologías contra aritmética

Arturo Damm
• Afirmaciones falaces

Ricardo Valenzuela
• Unión de Estados Americanos Socialistas (II)

Arturo Damm
• ¿Otra tenencia?

Víctor Hugo Becerra
• El gobierno de López Obrador, un fracaso


Pulsaciones...
• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Isaac Katz







“Entendámoslo de una vez, México no tiene ventaja comparativa en la producción de maíz, por lo que es indispensable liberalizar ya el comercio internacional de este bien.”


Echémosle un ojo a la geografía nacional. Un territorio que asemeja un cono invertido, con la base en la frontera con Estados Unidos. Por lo que respecta a la orografía, bordeando a lo largo el cono, cuyo vértice se encuentra en el Istmo de Tehuantepec, hay dos cadenas montañosas dejando dos franjas costeras relativamente angostas, una en los territorios del Océano Pacifico Norte (Jalisco, Nayarit, Sinaloa, y Sonora) y la otra en la costa del Golfo de México (Veracruz y Tamaulipas)  en medio de las cuales se encuentra el altiplano acotado en el sur, en el vértice, por la Sierra Madre del Sur. Pasando esta Sierra, hacia la frontera con Guatemala, se encuentra Chiapas con un territorio también montañoso. En cuanto a la hidrografía, los ríos de mayor caudal se encuentran en el sur del país, mientras que otros de menor caudal se encuentran en las zonas relativamente cerca de las costas en el norte del país y unos pocos en el centro occidental del altiplano el cual, por consecuencia, tiene un clima que va de semiárido a desértico, con excepción de la zona del Bajío. Y finalmente están las dos penínsulas, la de Baja California con un clima desértico y la de Yucatán con una tierra en gran parte caliza. Con esta geografía es de risa decir que México tiene una vocación natural hacia la producción de granos como el maíz, particularmente cuando la comparamos con Estados Unidos que tiene en el Medio Oeste una extensa planicie con alta calidad de la tierra y bien abastecida de humedad.

 

Ahora agreguemos a esta geografía el desastre que ha sido la política agraria en este país. La limitación a la extensión de tierra en la pequeña propiedad privada, la notoriamente deficiente e ineficiente definición de los derechos de propiedad en los ejidos, la burocracia de la Secretaría de la Reforma Agraria y los magistrados del Tribunal Agrario que bloquean en la práctica la reforma del artículo 27 constitucional  que le da a los ejidatarios la propiedad sobra la tierra y, finalmente, la atomización de la tierra en minifundios, generaron las condiciones para que la agricultura mexicana no tenga ventaja comparativa frente a Estados Unidos en la producción de granos, particularmente el maíz.

 

Comparemos a un agricultor estadounidense de maíz con un campesino mexicano. El primero tiene varias hectáreas de tierra plana, de alta calidad, bien abastecida de agua y cultivando con técnicas de producción intensivas en el uso del capital y con insumos modernos tales como insecticidas y fertilizantes. El segundo, un minifundista, tiene entre tres y cinco hectáreas en una ladera de 30º, llena de piedras, sin abastecimiento de agua excepto el de la lluvia de temporal, utilizando como abono excremento animal y con una técnica de producción del siglo XVIII: una yunta de bueyes jalando arado de madera para abrir los surcos en donde depositar a mano cada grano de maíz. En consecuencia, en el cultivo de maíz, por hectárea sembrada, la productividad en Estados Unidos es entre 10 y 20 veces superior que en México y más aun, una estructura de propiedad de la tierra que garantiza la pobreza perpetua de ese campesino.

 

En el 2008 se acaba el larguísimo periodo de transición, 15 años, que se acordó en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte para liberalizar el comercio de maíz en la región norteamericana. Ya pasaron 14 años y en México no se hizo prácticamente nada para enfrentar tal apertura y el destino finalmente nos alcanzó y ahora se exige que el gobierno haga “algo”, debido al aumento que ha experimentado el precio internacional del maíz y, en México, el precio de la tortilla. Sin entender por qué ha subido el precio del maíz y el de la tortilla, se exige que el gobierno destine más recursos para apoyar a los campesinos mexicanos en un esquema de incentivos mal diseñados para que éstos se queden en sus tres hectáreas viviendo en la pobreza; unos más exigen que el gobierno subsidie directamente la tortilla sin tomar en consideración siquiera el costo fiscal de tal medida; y otros, peor aun, exigen que el gobierno imponga un precio máximo a la tortilla, con lo cual se garantizaría el desabasto.

 

Entendámoslo de una vez, México no tiene ventaja comparativa en la producción de maíz, por lo que es indispensable liberalizar ya el comercio internacional de este bien.

• Tortilla

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus