LUNES, 15 DE ENERO DE 2007
Economía y política de la tortilla

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“Aspirar a restaurar, como pregonan los perredistas, una quimérica autarquía maicera inexistente desde hace años, no sólo es una tontería sino que en la actual circunstancia resultaría suicida.”


Se han vertido muchos argumentos alrededor del alza del precio de la tortilla. Se ha afirmado que se debe a prácticas especulativas y a una estructura poco competitiva del mercado de maíz, y se ha intimado que es culpa de la incorporación de México a la economía globalizada.

 

Ante la confusión y las declaraciones contradictorias, el presidente Felipe Calderón ordenó a los funcionarios de su gobierno que tomaran las medidas necesarias para asegurar el abastecimiento apropiado y que se investigara si en la industria maicera ha habido violaciones a las leyes.

 

No podía faltar en este asunto la irresponsable actitud del PRD que anunció de inmediato marchas de protesta a nivel nacional. Sus legisladores advirtieron que lo que ocurre ahora con el precio del maíz es sólo una probadita de lo que vendrá cuando se abran las fronteras en el 2008.

 

Para desenredar esta complicada y políticamente peligrosa madeja, vale hacer las siguientes consideraciones:

 

1.      El aumento registrado por los precios del maíz es un fenómeno mundial derivado de su creciente demanda.

 

2.      El fuerte e inesperado crecimiento de la demanda se debe tanto al acceso a los mercados mundiales de China e India que han presionado al alza precios de alimentos y materias primas, como al creciente uso de productos agrícolas para elaborar etanol y abatir el consumo de derivados del petróleo, cuya escalada en precios parecía imbatible hasta hace unas semanas.

 

3.      Independientemente del alza en su precio internacional, es claro que el funcionamiento del mercado del maíz en México dista mucho de ser un ejemplo de competencia perfecta, por la existencia de un productor dominante –Maseca– y de una compleja red de instrumentos de intervención pública, como permisos de importación-exportación, subsidios diversos, etc. Sin embargo, es difícil estimar el impacto cuantitativo de estas fallas en el mercado del maíz para magnificar los recientes aumentos en precios.

 

4.      Aspirar a restaurar, como pregonan los perredistas, una quimérica autarquía maicera inexistente desde hace años, no sólo es una tontería sino que en la actual circunstancia resultaría suicida.

 

Las soluciones al problema inmediato fueron planteadas con acierto por el gobierno. Traer maíz de dónde sea para asegurar el abasto a precios razonables, y analizar la estructura competitiva de la industria para plantear las reformas que mejoren su funcionamiento.

 

Pero más allá del corto plazo, hay que desactivar el teatro político que están montando los perredistas y sus aliados –movimientos como “el campo no aguanta más”– en su oposición a ultranza a que se aplique la apertura que está programada para culminar el año próximo en maíz y otros productos básicos.

 

A este respecto el problema que el gobierno debe explicar claramente, es que no se puede seguir retardando la modernización del campo mexicano en el que trabaja una proporción elevada de la población económicamente activa que produce muy poco.

 

Cuando se negoció el TLCAN se percibió la necesidad de proveer los medios económicos para generar los empleos alternativos para sacar a los trabajadores excedentes del sector agropecuario y así elevar su productividad, y subsidiar la subsistencia de quienes no pudieran salir del ámbito rural.

 

Esos planes de transición fracasaron por la debacle económica de diciembre de 1994 y la subsecuente incapacidad del gobierno para seguir con el proyecto original. La solución hoy no es, sin embargo, regresar al pasado. Por contra, hay que hacer lo necesario para elevar la productividad del campo mexicano.

 

El remedio de largo plazo para nuestro maíz es trabajar intensa y efectivamente en hacer más competitivas sus estructuras de mercado, y aprovechar la fase final de la apertura comercial como la gran oportunidad para que el sector agrícola compita en donde tiene ventajas comparativas.

• Tortilla

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