Pesos y contrapesos
Ene 22, 2007
Arturo Damm

Calderón, ¿cómo va?

No tan bien como debiera, y a tres pruebas me remito, que muestran que, en el fondo, no tiene la intención de hacer las cosas, no solamente de manera distinta, sino correcta.

¿Cómo va el gobierno de Calderón? No tan bien como debiera, y a tres pruebas me remito, que muestran que, en el fondo, no existe la intención de hacer las cosas, no solamente de manera distinta, sino correcta.

 

Uno. El 8 de enero Calderón puso en marcha el Seguro Médico Universal, por el cual todos los niños nacidos a partir de ese momento contarán con atención médica “gratuita”, lo cual, estrictamente hablando, no es cierto: alguien la paga, lo cuál me lleva a la siguiente pregunta: ¿quién debe ser el responsable por la atención médica de los hijos? Los padres. Por lo tanto, ¿quién debe pagar por esa atención médica? Los padres. Sin embargo, Calderón dijo que “el Gobierno de la República asume una responsabilidad con los niños de México, con el presente y con el futuro de nuevas generaciones”, y señaló “que estos niños, y todos los mexicanos nuevos (...) que gocen de este seguro durante toda su vida (...) van a vivir mejor de lo que han vivido otras generaciones de mexicanos”. ¿Es responsabilidad legítima del gobierno el velar por la salud de los niños o esa responsabilidad es de los padres? Y si la respuesta es que, efectivamente, la responsabilidad es de los padres, ¿qué promueve un programa como el Seguro Médico Universal? La irresponsabilidad, sin olvidar la cuestión de fondo: ¿qué justifica que el gobierno le quite a unos para darle a otros? ¿De dónde salen los recursos para el Seguro Médico Universal (que estrictamente hablando no es seguro sino dádiva)? Del bolsillo de algunos contribuyentes.

 

Dos. El 15 de enero Calderón puso en marcha el programa Primer Empleo, por el cual, como lo dijo, “el Gobierno Federal va a promover la creación de nuevos puestos de trabajo mediante la cobertura, durante 12 meses, hasta el 100 por ciento de las cuotas al Instituto Mexicano del Seguro Social, derivadas de la contratación de nuevos trabajadores”, lo cual supone reconocer que, entre otras cosas, esas cuotas encarecen la creación de empleos, razón por la cual el gobierno subsidiará el pago de las mismas, lo cual, tal y como sucede con cualquier subsidio, tiene serios inconvenientes, comenzando por el origen de los recursos: el bolsillo de los contribuyentes. Vuelvo a la pregunta: ¿de dónde salen los recursos para el programa Primer Empleo? Sí, del bolsillo de los contribuyentes.

 

 

Tres. El 18 de enero se firmó el Acuerdo para Estabilizar el Precio de la Tortilla, lo cual, de entrada, muestra la ignorancia en torno a lo que es un precio, las tareas que debe desempeñar, y los requisitos necesarios para que las desempeñe correctamente. Un precio es una razón de cambio (tanto de esto por tanto de aquello), una de las tareas que debe desempeñar es la de racionar el mercado (por ejemplo, solucionar, a corto plazo, una situación de escasez), y el requisito para que lo haga correctamente es que se fije libremente entre oferentes y demandantes (sin ningún tipo de manipulación). El mentado acuerdo supone, uno, que “las empresas del sector autoservicios pertenecientes a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales, ANTAD y la Cadena Wal-Mart de México, se comprometen a no incrementar el precio del kilo de tortilla que se ha mantenido por debajo de 6 pesos en sus más de mil 900 puntos de venta en todo el país”; dos, que “Bimbo S.A. se compromete a reducir el kilo de tortilla de maíz Milpa Real de tamaño regular, a un nivel de hasta 8 pesos con 50 centavos en los más de 300 mil puntos de venta donde distribuye sus productos” y, tres, que “las tortillerías agrupadas en las organizaciones que firman este acuerdo, que representan más de 5 mil puntos de venta, se comprometen a vender el kilo de tortilla a no más de 8 pesos con 50 centavos”, todo ello hasta el próximo 30 de abril. ¿No se trata, por más que haya sido producto de un acuerdo entre las partes involucradas, y no de una imposición gubernamental, de una manipulación de precios, que limita las posibilidades de ajuste en el mercado, por medios propios del mercado, que son los únicos ajustes correctos en los mercados?

 

¿Estoy o no en lo cierto al afirmar que el Seguro Médico Universal, el programa de Primer Empleo, y el Acuerdo para Estabilizar el Precio de la Tortilla muestran que, en el fondo, no existe la voluntad, no solamente de hacer las cosas de manera distinta, sino, lo más importante, de forma correcta?

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