JUEVES, 1 DE FEBRERO DE 2007
Globalización y prosperidad

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“Los países que menos se han incorporado a la globalización, como los del África subsahariana y algunos de Latinoamérica, son los que más dificultades han tenido para combatir la pobreza extrema.”


Davos, SUIZA.- Hay quien dice que la globalización se inventó en el Foro Económico Mundial que se lleva a cabo en Davos, Suiza, todos los años. La verdad es que ésta es una enorme exageración. El proceso de globalización comenzó la primera vez que un barco fenicio navegó por las costas del Mediterráneo buscando pueblos para comerciar. A lo largo de la historia ha habido momentos de mayor globalización, de enorme intensidad en los lazos comerciales, como ocurrió en los tiempos del Imperio Romano y del Imperio Británico, y momentos de mayor aislamiento y proteccionismo. Lo único que ha hecho Davos es ponerle nombre al más reciente ejemplo.

 

La diferencia con el pasado en que estamos viviendo el momento de mayor globalización económica en la historia de la humanidad. En una de las mesas de discusión esta semana en Davos, Laura Tyson, la ex asesora económica de Bill Clinton y actualmente profesora de la Universidad de California en Berkeley, señaló que en 2006 se alcanzó un hito en la historia ya que por primera vez el comercio internacional alcanzó un valor de 30 por ciento del producto bruto del planeta.

 

El comercio internacional sigue creciendo y se ha convertido en una de las fuerzas más importantes del crecimiento económico. De hecho, una de las razones por las cuales la primera década del siglo XXI está en camino de ser la de más rápido crecimiento económico en toda la historia de la humanidad es la enorme expansión del comercio.

 

Pero ¿ayuda esto a quienes menos tienen? A pesar de las manifestaciones de globalifóbicos, y de los discursos de quienes han participado en el Foro Social Mundial de Nairobi, Kenia, la información disponible sugiere que la globalización es el camino a la disminución de la pobreza. Cientos de millones de habitantes del planeta han dejado atrás la pobreza extrema en las últimas décadas fundamentalmente en países de Asia, como China, la India, Malasia y Tailandia, que se han integrado con enorme entusiasmo e intensidad a la economía global. En cambio, los países que menos se han incorporado a la globalización, como los del África subsahariana y algunos de Latinoamérica, son los que más dificultades han tenido para combatir la pobreza extrema.

 

La simple globalización no es suficiente para lograr un adecuado desarrollo económico y una sólida disminución de la pobreza. El ejemplo más claro es México. Nuestra economía ha tenido una apertura significativa, pero sin reformas que le den más competitividad.

 

México ha logrado disminuir la pobreza, pero no porque el crecimiento de nuestro país esté generando prosperidad, sino porque hemos mejorado nuestros programas sociales. Eso no es suficiente. Necesitamos crear riqueza. Eso no lo lograremos rechazando la globalización sino aprendiendo a volvernos más competitivos con sus reglas.

• Globalización / Comercio internacional • Libertad económica

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