LUNES, 19 DE FEBRERO DE 2007
Marcelo el expropiador

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“¿Cuál es el riesgo de que nos traguemos esta nueva mentira de Ebrard? El pretexto de expropiar un inmueble por supuestamente realizarse actividades “ilícitas” en él, abre toda una puerta para que el gobierno de Ebrard inicie toda una cruzada socialista de expropiaciones arbitrarias y pueda, con ello, pagar las numerosas facturas que él y López tienen con las mafias que les financiaron sus campañas.”


La semana pasada, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, anunció la expropiación de un predio ubicado en la colonia Morelos (“Tepito”, como le llaman a este barrio los defeños) con la finalidad, según se anunció, de eliminar a todo un enclave tomado por los delincuentes (piratas y narcomenudistas).

 

Vaya puntada la del Sr. Ebrard. Con ese criterio, el de expropiar los sitios tomados por los delincuentes, entonces habría que hacer expropiaciones masivas en estados como Guerrero, Michoacán, Sinaloa ó incluso en zonas en el DF como las Lomas de Chapultepec, en donde también se han detectado algunas propiedades rentadas por los narcos para producir estupefacientes. No, que no nos engañe el Sr. Ebrard, esta es una primera expropiación del esquema socialista que tiene planeado usar para hacer pagos a toda la mafia creada (y por supuesto para hacer frente a sus promesas socialistas) desde López y que también ayudó para que Ebrard se impusiera en la pasada contienda por el gobierno del DF.

 

Para empezar, este predio fue expropiado por primera vez en 1985 (en aquellas oscuras expropiaciones realizadas a raíz de los sismos de 1985), para ser repartida luego entre la clientela priísta (habría que preguntarle al dueño original si fue indemnizado debidamente). Hoy, ya con nuevos dueños (que no son los delincuentes), nuevamente, el gobierno defeño viola flagrantemente los derechos de propiedad privada, y de plumazo anuncia una expropiación (más vale que los dueños intenten obtener un amparo federal -si procede-, pues aquí en el DF difícilmente lo ganarán).

 

Por Dios, si quisiera el gobierno del DF realmente combatir el crimen organizado del centro histórico, ya hubieran actuado enérgicamente para catear las propiedades que usan los delincuentes para sus actividades ilícitas, así como ya habrían detenido el crecimiento del comercio ambulante (que estimula el surgimiento de otros delitos) que, desde que el PRD llegó al poder en la Ciudad de México, ha sido fomentada perversamente su proliferación. Las expropiaciones, además de no acabar con la delincuencia, sólo generan nerviosismo y tensión entre los propietarios del Centro histórico (y de los barrios que sigan al hambre confiscatoria de Marcelo). El PRD quiere repetir esos anquilosados sistemas confiscatorios usados por los gobiernos priístas del entonces llamado Departamento del Distrito Federal. Pobreza y miseria es la herencia de estos esquemas.

 

¿Cuál es el riesgo de que nos traguemos esta nueva mentira de Ebrard? El pretexto de expropiar un inmueble por supuestamente realizarse actividades “ilícitas” en él, abre toda una puerta para que el gobierno de Ebrard inicie toda una cruzada socialista de expropiaciones arbitrarias (basta con que alguien en el gobierno señale su casa amigo lector, para que el gobierno confisque su propiedad, como siempre por la dizque causa de utilidad pública), y pueda con ello, pagar las numerosas facturas que él y López tienen con las mafias que les financiaron sus campañas.

 

Desde hace ya algunos años el DF es una de las ciudades que menos crece y por tanto que menos empleos crea. Los altos impuestos locales (para sostener todos los programas populistas que el PRD mantiene en el DF), la tramititis enfermiza (para abrir un negocio ó construir) que caracteriza a las dependencias de gobierno defeñas, la inseguridad pública y ahora la flagrante violación de los derechos de propiedad de los particulares, no hará más que terminar por llevar al DF a ser uno de los peores sitios para vivir, y lo peor, a convertirse en un cónclave para financiar los planes que tiene López -usando a su títere Ebrard- para imponernos a los mexicanos su socialismo anquilosado.

 

Por lo pronto, ya cobró vida Marcelo, Marcelo el expropiador.

• Expropiación

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