MARTES, 27 DE FEBRERO DE 2007
El arte de la política

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“Si los legisladores siguen actuando como lo están haciendo hasta este momento, lo más seguro es que veamos grandes discusiones, e incluso golpes e insultos, pero que al final se logren acuerdos razonables. Ése es finalmente el arte de la política, el arte de lo posible, en México y en cualquier lugar del mundo.”


“La política es el arte de lo posible.”

Anónimo

 

No hay duda de que los políticos actúan más para las cámaras y los micrófonos que los mismos actores. Tenemos ahí el testimonio de lo que ha ocurrido en el ambiente político de nuestro país en los últimos años.

 

Si nosotros realmente le hiciéramos caso a lo que los diputados y los senadores dicen y hacen en algunos momentos, parecería imposible que lograran cualquier tipo de acuerdo. Pero si los juzgamos por lo que están haciendo, y no por los gritos y sombrerazos, y los dimes y diretes, quizá nuestra clase política no estaría tan desprestigiada.

 

La imagen popular que los mexicanos tenemos de nuestros políticos, y en especial de nuestros legisladores, procede de momentos como el rechazo a que el expresidente Vicente Fox rindiera su último informe de gobierno el 1 de septiembre del año pasado o los pleitos por controlar la tribuna antes y durante la toma de posesión del presidente Felipe Calderón el 1 de diciembre.

 

Pero ¿qué pasó después de todos esos pleitos? Que el Congreso aprobó por unanimidad la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos para el 2007 con cambios relativamente pequeños sobre lo propuesto originalmente por el Ejecutivo.

 

En los meses subsecuentes, hemos visto que el Congreso ha seguido operando con una razonable eficiencia. La Ley de Reforma del Estado, que pretende poner presión a la realización de varias reformas cruciales para nuestro país, se aprobó con tranquilidad y unanimidad. Y varias otras iniciativas de contenido social han sido también respaldadas por todos los diputados y los senadores.

 

No han faltado en los últimos tiempos algunos dimes y diretes. Los senadores del PRD cuestionaron severamente la designación de Emilio Goicoechea Luna, el ex secretario particular del ex presidente Vicente Fox, como embajador de México ante Canadá. Los del PAN, como es lógico, lo defendieron mientras que los del PRI no expresaron ni respaldo ni rechazo. Pero cuando llegó el momento de la ratificación, se registró un cómodo apoyo de los senadores tanto del PAN como del PRD. Esto fue suficiente, aun frente a la oposición de los perredistas.

 

El caso de Arturo Sarukhán fue mucho más tranquilo. Si bien los senadores del PRD se negaron a ratificar su designación, casi por principio, se abstuvieron y permitieron que los legisladores del PAN y del PRI lo aprobaran sin problemas.

 

Me doy cuenta de que faltan los votos más importantes. Habremos de ver fuertes batallas sobre las reformas fiscal, laboral y energética. Pero si los legisladores siguen actuando como lo están haciendo hasta este momento, lo más seguro es que veamos grandes discusiones, e incluso golpes e insultos, pero que al final se logren acuerdos razonables. Ése es finalmente el arte de la política, el arte de lo posible, en México y en cualquier lugar del mundo.


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