LUNES, 12 DE MARZO DE 2007
Senadores antieconomistas

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Hubiera sido menos indigno que los senadores de oposición al gobierno adujeran oficialmente las verdaderas razones por las que votaron contra Hurtado, como varios de ellos declararon a la prensa: cobrarle al funcionario que no les abriera las bolsas del gasto como querían cuando fueron diputados en el sexenio anterior. ¡Qué lamentable!”


La semana anterior pasará a la historia entre las más negras en la de por sí anodina trayectoria del Senado mexicano. No sólo rechazaron la postulación que hizo el Presidente Felipe Calderón del doctor Carlos Hurtado para la Junta de Gobierno del Banco de México sino que dictaron cátedra de antieconomía.

 

En mi Aquelarre Económico publicado el 16 de febrero dejé ampliamente establecidas las impecables calificaciones profesionales y personales de Hurtado para un cargo para el que estaba particularmente bien capacitado y en el que su experiencia hubiera sido muy bienvenida.

 

Es por ello que hoy me concentro en analizar las “razones” que encontraron nuestros increíbles legisladores para rechazar a tan intachable candidato. El Dictamen publicado por el Senado afirma que:

 

“…existen evidencias de que el desempeño del interesado como Subsecretario de Egresos, implicó de manera sobresaliente un incremento de magnitudes significativas del gasto corriente, lo que además está correlacionado con el incremento de la tasa de inflación para 2006, existiendo indicadores claros de que dicho incremento fue, entre otros factores, producto de aquel exceso.”

 

La estulticia de la afirmación anterior no tiene desperdicio:

 

1.      No existe teoría económica que afirme que un aumento del gasto corriente lleve a un incremento en la inflación.

 

2.      Si se analiza con cuidado la estructura del gasto público, se concluye que el aumento en términos reales de cerca del 20% en el gasto corriente se explica por la asignación de más recursos para educación y salud en las entidades federativas y por subsidios para desarrollo social y el sector rural.

 

3.      Cuando existe un déficit público que se financia mediante el otorgamiento de crédito del banco central al gobierno, ello puede generar presiones inflacionarias. Sin embargo, desde la adopción de la Ley Orgánica del Banco de México en 1994 existe la prohibición explícita para que el banco central le otorgue crédito al gobierno.

 

4.      Durante los seis años de Hurtado como subsecretario de Egresos, los déficit del gobierno federal fueron los más reducidos de la historia, y el año pasado las finanzas públicas estuvieron equilibradas.

 

Además, es ampliamente conocido que las presiones para ejercer mayor gasto vinieron invariablemente del Congreso pues si los funcionarios de la SHCP hubieran podido decidir cómo gastar los ingresos excedentes provenientes del petróleo, es bien sabido que hubieran reducido la deuda pública aún más.

 

Para explicarse tan notable ignorancia en materia económica, basta ver el patético currículum del secretario de la Comisión de Hacienda del Senado José Eduardo Calzada, egresado de las universidades del Nuevo Mundo y de la estatal de Nuevo México en Las Cruces.

 

Hubiera sido menos indigno que los senadores de oposición al gobierno adujeran oficialmente las verdaderas razones por las que votaron contra Hurtado, como varios de ellos declararon a la prensa: cobrarle al funcionario que no les abriera las bolsas del gasto como querían cuando fueron diputados en el sexenio anterior. ¡Qué lamentable!

• Carlos Hurtado

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