LUNES, 12 DE MARZO DE 2007
Los primeros 100 días de Calderón: Más precios mentirosos

¿Usted considera que las acciones del actual gobierno concuerdan con sus propuestas de política industrial?
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“Parece que Calderón está más preocupado por la propaganda de sus programas que por su efectividad. Parece que está más preocupado por darle gusto a los electores de López que a los que lo llevaron al poder. Parece un Calderón preocupado por rebasar al PRD por la izquierda. Un Calderón político y no estadista.”


Se acaban de cumplir 100 días de la administración del Presidente Calderón. Por desgracia, la mayoría de sus propuestas descansa en fijar precios mentirosos.

 

En economía se define a un precio sombra como aquel que revela los verdaderos costos sociales de producir un bien ó servicio, esto es, un precio que refleja la escasez de un bien en el mercado (aquel precio que valora un bien con base en su costo de oportunidad social). Por el contrario, un precio mentiroso es aquel que no refleja la escasez (y por tanto no valora un bien en base a su costo de oportunidad) y usualmente es fijado artificialmente por el gobierno.

 

Una economía es más sana entre menos precios mentirosos existan. La razón es sencilla: entre más precios sombra existan, habrá una utilización más racional de los recursos y por tanto una mejor asignación de los mismos. Por ejemplo, amigo lector, cuando usted paga su consumo de agua en México (si es que la paga, por que en México existen docenas de municipios en donde no se cobra el consumo de agua), no está enfrentando un precio que refleje los verdaderos costos de traerla a su casa. Está usted pagando un precio mentiroso. Por lo tanto no tiene incentivos a consumir racionalmente el vital líquido. En cambio, si pagáramos un precio por lo que cuesta realmente suministrar el agua a ciudades como el DF, créame, seguramente se corregirían al 100% las fugas de la misma en las casas y los negocios y el consumo, por supuesto, sería más racional. La tragedia es que la economía mexicana está llena de precios mentirosos, por tanto, la señales a los agentes económicos para un uso sustentable de los recursos no son las más adecuadas. Dos consecuencias nefastas de fijar precios mentirosos: mala asignación de recursos y escasez.

 

A continuación enumeraremos algunas de las medidas tomadas por el actual gobierno y señalaremos las consecuencias (a veces de corto, a veces de largo plazo).

 

Acuerdo de precios de la tortilla. Aunque no es un estricto control de precios (la ley lo prohíbe), sí hay el intento de fijar un precio mentiroso, pues el gobierno a través de la PROFECO está ejerciendo mucha presión sobre los molineros. Consecuencia: de proseguir la presión del gobierno, los molineros ya no podrán sostener sus costos y reducirán su oferta, lo que implicará más escasez de tortilla y al final, precios más altos para los consumidores.

 

Más subsidios al campo. El actual gobierno plantea “apoyar” a los productores nacionales de productos como leche, caña de azúcar, maíz y frijol, dizque para que sean más competitivos. Consecuencia: No, los subsidios no harán más competitivos a los productores mexicanos, especialmente cuando éstos no van dirigidos sobre metas de productividad (como en EU), sino sólo a compensar la caída de sus ingresos. Así las cosas, los subsidios “a la mexicana” sólo darán más incentivos a que los productores estiren la mano y no sean productivos (se vuelve un negocio ser improductivo). Los ingresos agrícolas no son reales (resultado de ser eficiente en el mercado), sino mentirosos, inflados por el gobierno.

 

Seguro Médico Universal. Cada niño que nazca en el sexenio calderonista tiene derecho a un seguro médico universal. Este programa no es más que la extensión de los programas médicos socialistas que ya existen en México (IMSS, ISSSTE, Seguro Popular). Consecuencia: boquetes financieros más grandes (que crecerán año con año) para sostener la salud de todos los individuos inscritos en el programa. Además, como todo programa colectivo de salud, hace que unos paguen por las enfermedades de otros (a muchos individuos no les importa fumar y beber en exceso ó consumir drogas, si saben que mañana serán tratados y/o rescatados por los programas sociales de salud). El precio que se paga por la salud en México es un precio mentiroso y genera incentivos a no llevar una vida saludable (ejercicio y buena alimentación). La salud es un bien más y no debería ser tratada como algo especial. Siempre que los gobiernos intervienen en este mercado, terminan elevando exponencialmente los costos per cápita de proveer salud.

 

Acuerdo para bajar los precios de las medicinas. El gobierno fijó un acuerdo con todas las dependencias de salud para negociar precios más baratos en las medicinas que usan los derechohabientes del IMSS y del ISSSTE. Consecuencia: Mayor escasez de medicinas en los hospitales del gobierno. La medida suena políticamente bien (que el gobierno use su poder de monopsonio -un solo comprador- para presionar a los laboratorios a ofrecer medicinas más baratas), pero económicamente es incorrecto (lo correcto sería fomentar mayor competencia entre los laboratorios; por el contrario, esta medida busca controlar precios, o sea, crear precios mentirosos). Un burócrata difícilmente sabe cuáles son los precios del mercado. Más bien actúa buscando lo que de acuerdo a su criterio son los “precios justos”. No, eso sólo generara escasez de medicamentos para los derechohabientes. El gobierno puede terminar por “jorobar” a los proveedores, lo que podría hacer que estos respondan con menor oferta de medicinas. Esta política pública es una copia de lo que el gobierno gringo ha hecho con el nefasto y quebrado programa Medicare. No funcionará. Amigo lector, puede revisar aquí una crítica interesante de John Stossel a las políticas públicas que buscan artificialmente bajar los precios de las medicinas que se proveen en los centros de salud del gobierno.

 

Programa del primer empleo. Se pretende exentar a las empresas en el pago del seguro social -por concepto del empleado contratado-, a las empresas que contraten a jóvenes por un lapso de al menos un año (que no tengan previa experiencia profesional). Consecuencia: Paupérrima creación de empleos. El programa sólo se concreta para las empresas que ya pagan el Seguro Social. El pago a la seguridad social es en México un precio mentiroso que torna prohibitiva la contratación de personal. Entre pagos de Infonavit, seguro social, impuesto al activo y sobre nómina, francamente muchas pequeñas y medianas empresas prefieren estar “escondidas” y no registrarse para no tener que pagar estos onerosos gastos. Más haría el gobierno eliminando todos estos cobros (que las empresas puedan libremente contratar los servicios de salud que más convengan a sus intereses y también que puedan diseñar con sus empleados los programas de retiro). Eso sí fomentaría la creación de empleos.

 

Apoyos a la pequeña y mediana empresa. Se han anunciado mayores créditos así como la creación de la ventanilla única de trámites que faciliten y apoyen la creación de pequeñas y medianas empresas. Consecuencias: los resultados de este programa dependen de la calidad en la instrumentación, evaluación y monitoreo de estos programas. Por lo pronto somos escépticos, pues en el pasado los programas de apoyo a las pequeñas empresas muchas veces están duplicados, y lo peor, al final su única herencia son bancos estatales de desarrollo quebrados (a los que hay que rescatar y/o fusionar una y otra vez), y la creación de microempresas rentables es paupérrima. Más haría el gobierno bajando impuestos y facilitando trámites de apertura a microempresas, que estableciendo precios mentirosos sobre el crédito a proyectos que no son rentables y sólo generan pérdidas fiscales.

 

Concesión de carreteras al sector privado. Esta es la propuesta probablemente más interesante para fortalecer la infraestructura carretera. Se trata de atraer nuevamente a inversionistas privados para que coadyuven a la construcción y operación de carreteras. Consecuencia: Si se evita poner precios mentirosos como fijar arbitrariamente una tasa interna de retorno ó que el gobierno garantice a los inversionistas un cierto aforo vehicular, entonces tendremos una mayor y mejor infraestructura carretera, y con ello evitaremos un nuevo rescate carretero.

 

Las medidas de política pública arriba señaladas no son las únicas tomadas en la administración calderonista, pero son las principales. En la medida en que el gobierno siga fomentando la existencia de precios mentirosos, más nos alejaremos del crecimiento económico. Por el momento, parece que Calderón está más preocupado por la propaganda de sus programas que por su efectividad. Parece que está más preocupado por darle gusto a los electores de López que a los que lo llevaron al poder.

 

El presidente Calderón tiene estudios de posgrado en economía y políticas públicas, pero por sus acciones, no lo parece. Más bien parece un Calderón preocupado por rebasar al PRD por la izquierda. Un Calderón político y no estadista.

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