MARTES, 20 DE MARZO DE 2007
La expropiación maldita

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“El aniversario de la expropiación petrolera, lejos de hacernos sentir a los mexicanos orgullosos, nos debe recordar lo nefasto que significa que el gobierno maneje los recursos naturales, especialmente el petróleo.”


El aniversario de la expropiación petrolera, lejos de hacernos sentir a los mexicanos orgullosos (como ciertos sectores políticos y sindicales quisieran hacernos creer), nos debe recordar lo nefasto que significa que el gobierno maneje los recursos naturales, especialmente el petróleo.

 

Ya en un artículo anterior, señalábamos que PEMEX el año pasado una vez más perdía dinero e incluso, comparado con sus contrapartes de otros países, era la más ineficiente (aún entre las petroleras estatales).

 

Aquí le van otros datos amigo lector para que aprecie que eso de sentir orgullo de la expropiación petrolera es puro rollo.

 

PEMEX es hoy la empresa más endeudada del mundo, pues debe alrededor de 107 mil millones de dólares, lo que implica que tan sólo por el pago de intereses, la paraestatal el año pasado desembolsó alrededor de 3,500 millones de dólares. A su vez, la fuerte carga fiscal ha propiciado que PEMEX tenga que contratar endeudamiento recurrentemente en los mercados financieros nacionales y extranjeros.

 

En teoría, PEMEX debe generar (vía la venta de petróleo) los recursos para pagar sus adeudos, pero si hubiese una caída inesperada en el precio del barril, ya vería amigo lector como el gobierno nos endosa a los ciudadanos buena parte de ese débito externo. En cuanto a excedentes petroleros se refiere, sólo el gobierno (de los 3 niveles) y el sindicato se los reparten. El resto de los mexicanos no vemos ni un quinto de utilidad. Eso sí, insistimos, las deudas de la paraestatal, seguro nos la endosan en caso de emergencia. Si se repartiera la deuda petrolera entre los mexicanos, entonces cada ciudadano ya debe alrededor de 12 mil pesos (a tipo de cambio de 11 pesos). Las ganancias se “gubernamentalizan”, y las pérdidas, si se requiere, se socializan. Esa es la tragedia de nuestras paraestatales.

 

Los pasivos totales de PEMEX aumentaron 5% en el periodo octubre-diciembre de 2006 para situarse en 107 mil 800 millones de dólares, con lo que equivalen a poco más del doble del monto de la deuda externa neta del sector público federal, que ronda los 50 mil millones de dólares.

 

Tan sólo en el cuarto trimestre de 2006, el pasivo de corto plazo aumentó 3% ubicándose en 16 mil 200 millones de dólares, principalmente como resultado del incremento en la deuda de largo plazo con vencimientos menores a 12 meses.

 

Por su parte, el pasivo de largo plazo creció 6 por ciento, ubicándose en 91 mil 600 millones de dólares.

 

Por otro lado, la mayor proporción de la inversión en la paraestatal ha seguido financiándose mediante los Proyectos de Inversión con Impacto Diferido en el Registro de Gasto (Pidiregas), que concentrarán 84% del total, equivalente a 11 mil millones de dólares.

 

Relacionado con lo anterior, en materia de capacidad de producción, las cosas tampoco andan bien. De acuerdo con la información de la paraestatal entregada a las autoridades bursátiles de México y Estados Unidos, las exportaciones de crudo cayeron, pero en mayor magnitud al ubicarse en un millón 663 mil barriles al día, lo que representó una baja de 12%. Obvio, Los Pidiregas no son la fuente más sana para financiar la expansión de una empresa, pues además de convertirse en deuda, su monto es limitado. Ahí está Cantarell, que ya está agotándose, y hasta el momento, PEMEX no posee los recursos financieros suficientes para explotar otros yacimientos de petróleo ubicados en el Golfo de México.

 

Ya en el pasado reciente, PEMEX ha sido una maldición para México. Los gobiernos y líderes sindicales han abusado y saqueado a la paraestatal, y el resto de los mexicanos (la abrumadora mayoría) hemos pagado muy caro estos abusos. Endeudamiento, devaluaciones e inflaciones galopantes es la herencia maldita de la expropiación petrolera. Es hora de exigir que PEMEX sea una empresa verdaderamente pública, de los mexicanos, y no de unos cuantos.

 

No hay nada que festejar, y sí mucho de lamentar a casi 70 años de la expropiación petrolera, la expropiación maldita.

 

Dios lo hace y ellos se juntan

 

La reciente iniciativa de ley para reformar al ISSSTE, así como el conjuro de la huelga en la Compañía de Luz y Fuerza, hicieron que nuevamente observáramos de cerca de los enemigos del progreso de México. Vamos, Dios los hace y ellos se juntan.

 

Sindicatos como el STUNAM, SME, Sindicato del ISSSTE, SNTE, SUTGDF, SITUAM, así como entes políticos como López y el PRD una vez más se aprestan a chantajear a los mexicanos para defender los intereses de unos cuantos. Urge una reforma al sistema de pensiones del sector público. A ver si ahora no se nos rajan los políticos. El costo social sería enorme.

• Petróleo

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