LUNES, 26 DE MARZO DE 2007
Lo que no se ha dicho sobre las pensiones del ISSSTE

Usted cree que la ventaja que mantiene López Obrador en las encuestas significa que definitivamente ganará la elección presidencial?
No
No sé



“Si crees en la igualdad de derechos, entonces ¿qué significa ‘derechos de las mujeres’, ‘derechos de los homosexuales’, etc.? O son redundantes o son violaciones del principio ‘derechos iguales para todos’.”
Thomas Sowell

Juan Pablo Roiz







“Lo más importante de la reforma a las pensiones del ISSSTE es que las cuentas se individualicen de forma que el dinero de cada cuenta corresponda a lo que cada individuo lleva ahorrado –fruto de su trabajo- y quede perfectamente definido que ese dinero es de él y de nadie más.”


Lo más importante de la reforma a las pensiones del ISSSTE es que las cuentas se individualicen de forma que el dinero de cada cuenta corresponda a lo que cada individuo lleva ahorrado –fruto de su trabajo- y quede perfectamente definido que ese dinero es de él y de nadie más.

 

Cuando la gente se pregunta cómo es posible que el fondo de pensiones del ISSSTE haya llegado a la quiebra, la respuesta es muy sencilla: Independientemente de malas administraciones, corruptelas y hasta cambios demográficos la razón de fondo del quebranto es que los sistemas de pensiones “solidarios” (eufemismo para disfrazar que en tales sistemas no hay derechos de propiedad definidos) o de reparto siempre han fracasado en todo el mundo.

 

Y han fracasado porque en ellos las pensiones NO van en relación directa al esfuerzo y a los años de trabajo de cada cual, sino que se conciben como una especie de limosna solidaria que el Estado reparte a los viejecitos. Es decir: Fracasan porque NO ven el ahorro derivado de las pensiones como parte integral del salario individual, por ello en los sistemas de reparto hay quien se jubila por edad sin haber trabajado siquiera 15 años y recibe una pensión mensual idéntica a la de quien trabajó 35 años. Los politiquillos le llaman a eso “solidaridad”, yo le llamo robo, embuste, chapuza, tomada de pelo, injusticia con el trabajador que trabajó más años y que, por lo tanto, aportó más. La única solución a ese sistema perverso es la individualización de las cuentas, que no es otra cosa que reconocer plenamente los derechos de propiedad del trabajador sobre el fruto de su trabajo, tal cual se le reconoce que su salario es suyo y de nadie más.

 

Los sistemas de pensiones de reparto son como una gran caja opaca en la que los gobiernos van echando los ahorros, mezclándolos, y tomando del montón una parte para dársela a alguien cada vez que se retira. En estos sistemas los trabajadores activos sufragan las jubilaciones de generaciones pasadas de trabajadores; dados los cambios en la demografía (la gente ahora vive más y la gente ahora tiene menos hijos) es inevitable que, aun en la hipótesis de un manejo impecable, esos sistemas se vuelvan inviables. En el caso del ISSSTE en sus inicios más de diez trabajadores en activo financiaban la pensión de un solo jubilado, y ese solo jubilado viviría menos años inactivo –pensionado- que los años que viven ya retirados los pensionados de ahora. Hoy día en el ISSSTE sólo cuatro trabajadores en activo tienen que sufragar la pensión de un jubilado que vive más años y que, por lo tanto, tiene que recibir por más años –es decir por muchos más meses- el cheque de su pensión. En cinco o seis años, de seguir el sistema de reparto, un solo trabajador en activo tendría que generar los recursos suficientes para mantener a otro jubilado. Y si siguiésemos, llegaríamos al absurdo de que un solo trabajador activo tuviese que mantener a seis, siete o diez pensionados. ¡Absurdo e imposible!

 

De ahí que desde hace varios años el gobierno ponga dinero para completar lo que falta para pagar las pensiones. Pero, ¡ojo!, que a nadie se le olvide que el gobierno sólo obtiene el dinero de una fuente: Nuestros bolsillos, nuestro trabajo. Sea por impuestos, sea cobrando por recursos que mentirosamente nos dicen que nos pertenecen (petróleo, por ejemplo, ¿a quién le dan gratis la gasolina de Pemex, a pesar de que –dicen- Pemex es de todos nosotros?), sea endeudándonos hoy, lo que significa más impuestos mañana.

 

Así las cosas hay que reconocer que esta reforma, que sí resuelve lo esencial –la propiedad de las pensiones- aún está lastrada por concesiones políticas que son el tributo que se debe pagar (¡así de miserable es la política!) a la mezquindad y a los prejuicios de los políticos que tienen el poder para aprobar o frustrar la reforma. No hay nada que agradecerles a los Manlio Fabio, a las Elba Esther, a los Emilio Gamboa… Por el contrario, el reconocimiento de los derechos de propiedad individual –de cada trabajador- sobre su pensión queda seriamente limitado porque, al menos durante tres años, el trabajador no podrá decidir quién administrará su dinero y tendrá que confiar ciegamente en que una entidad pública, PensionISSSTE, lo hará con tino y con probidad. En ese sentido sigue siendo mucho mejor el sistema de pensiones de los trabajadores del sector privado –afiliados al IMSS- a través de las Afores, ya que ellos pueden elegir entre varias opciones dónde invertir su dinero y a quien confiarle su administración.

 

Pero, sea. Esta semana –a menos que suceda algún cataclismo o que algunos priístas en el Senado se quieran “cobrar agravios” a la mala, como lo hicieron en el caso del subgobernador del Banco de México- tendremos un sistema de pensiones del ISSSTE reformado y mejorado. Nos va a costar a los contribuyentes. Sí, y mucho. Pero ese mucho, será muchísimo menos que lo que nos costaría seguir con el tonto sistema de reparto o “solidario”.

 

Una última observación: El hecho de que Andrés Manuel López Obrador y sus acólitos se opongan a esta reforma es perfectamente lógico: Les horroriza la propiedad individual, para ellos las pensiones –recuérdese el engendro que dejó López Obrador en el Distrito Federal con sus falsas pensiones a los viejecitos- no son parte del salario que recibe justamente el trabajador y que va ahorrando para su retiro. No son propiedad del trabajador individual. No, para ellos las pensiones son una limosna que Santa Claus gobierno le da, desdeñosamente, a la gente… ¿Solidaridad?, No, indignidad y humillación.

• Pensiones

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