LUNES, 26 DE MARZO DE 2007
Veneno adictivo: La protección gubernamental

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“¿En qué sectores ha caído la producción, la productividad, el empleo y la rentabilidad después del Tratado de Libre Comercio de América del Norte? En todos los sectores que fueron celosamente protegidos por los gobiernos; en todos los sectores que no fueron sometidos a la competencia internacional y que siguen fuertemente subsidiados.”


Lo peor que nos puede pasar a 100 millones de mexicanos respecto de la apertura comercial pactada para 2008 en productos “sensibles” como el maíz, los frijoles, el azúcar, la leche, es que los intereses proteccionistas de México y Estados Unidos –minoritarios, pero poderosos- vuelvan a salirse con la suya y la verdadera apertura comercial siga posponiéndose hasta que el famoso calentamiento global derrita los polos… Es decir, hasta algo así como el año 2200 o nunca.

 

También es lo peor que les puede pasar a los mismos productores agrícolas –no a sus representantes que seguirán drenando recursos públicos-, quienes continuarán haciendo una pésima asignación de recursos (incluido el trabajo) engañados por los apoyos y las protecciones gubernamentales.

 

En medio de una profunda crisis económica los políticos de Nueva Zelanda decidieron en 1984 detener el creciente deterioro del país. Animados por ese sentido de urgencia propusieron, entre otras cosas, desmantelar la gigantesca estructura de subsidios y barreras comerciales que presuntamente protegía a sus productores agrícolas; la idea fue que sólo sometidos a la competencia internacional, detectaría cada cuál si estaba en un negocio con futuro o si estaba desperdiciando miserablemente los recursos públicos. El resultado fue sorprendente: Sin subsidios y sin barreras comerciales los agricultores de Nueva Zelanda se han vuelto los más competitivos del mundo.

 

Un ejemplo es la industria lechera de Nueva Zelanda que año con año gana terreno en el mercado mundial: Tan sólo de 1995 a 2005, Nueva Zelanda pasó de tener el 20% del mercado mundial de lácteos a dominar el 27% del mismo mercado; en el mismo lapso, la Unión Europea, donde persisten subsidios y protecciones para los productores, perdió diez puntos de participación mundial, pasó de 41% a 31% del mercado.

 

Necedad proteccionista. Ése es el nombre del veneno al que los representantes políticos de los productores agrícolas de maíz, leche, azúcar, frijoles, se han vuelto adictos. Ya los veremos berrear ante la inminencia de enero de 2008. Más nos vale no hacerles caso. No hay que darles más droga.

• Subsidios

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