Aquelarre Económico
Mar 27, 2007
Manuel Suárez Mier

La crisis por venir

Uno de los problemas esenciales de hacer pronósticos, es que normalmente buscamos los indicios que causaron las crisis anteriores aunque las circunstancias hayan cambiado en forma radical

Uno de los problemas esenciales de hacer pronósticos, que es una de las funciones para la que muchos creen que los economistas estamos calificados, es que normalmente buscamos los indicios que causaron las crisis anteriores aunque las circunstancias hayan cambiado en forma radical.

 

Es por ello que el análisis que he venido haciendo del diagnóstico, a mi juicio en extremo optimista, sobre los desequilibrios financieros enormes y crecientes que se han ido acumulando en los últimos años, no encuentra barruntos de crisis en el horizonte.

 

La revisión el texto clásico de Charles Kindleberger, recientemente actualizado por Bob Aliber (K&A), (Manías, pánicos y derrumbes: una historia de las crisis financieras), sustenta la observación anterior: la profesión económica siempre está lista para combatir la debacle previa.

 

Como lo documentan K&A, las crisis financieras se gestan en burbujas especulativas que llevan los precios de algún activo a niveles exorbitantes, que, tarde o temprano tienen que ajustarse a la baja, lo que genera pánico en los especuladores y derrumba el precio del activo en cuestión.

 

Es útil revisar la lista de las diez grandes burbujas especulativas, según K&A:

 

1.            Tubérculos de tulipanes holandeses (1636)

2.            Mares del sur (1720)

3.            Mississippi (1720)

4.            Mercados accionarios (1927-29)

5.            Deuda externa de México y otros países subdesarrollados (fines de los 70- principio de los 80)

6.            Mercados accionarios y de bienes raíces en Japón (1985-89)

7.            Mercados accionarios y de bienes raíces en Finlandia, Noruega y Suecia (1985-89)

8.            Mercados accionarios y de bienes raíces en Tailandia, Malasia, Indonesia y otras naciones del sudeste asiático (1992-97)

9.            Aumento súbito en la inversión extranjera en México (1990-93)

10.        Mercado accionario over-the-counter en EU (1995-2000)

 

K&A califican como manías a los ataques de euforia que se generalizan entre los inversionistas en la fase positiva del ciclo de crecimiento económico, cuando los precios de algún activo (acciones, inmuebles, materias primas) o las expectativas, mejoran en forma pronunciada.

 

Ello lleva a los inversionistas a incrementar su gasto pues el aumento en el precio de sus activos los ha enriquecido, lo que, a su vez, estimula aún más el ritmo de crecimiento económico e induce a los “clarividentes” a pronosticar una bonanza financiera persistente.

 

Los más optimistas entre estos profetas proclaman el fin de las recesiones, el advenimiento de la prosperidad perpetua y del nuevo paradigma económico, así como la muerte de los ciclos de negocios y del análisis económico tradicional.

 

Los síntomas de la fase maniática del ciclo son fácilmente identificables, y varios están presentes hoy en día. Lo que no es tan sencillo establecer es cuál será el alfiler de detonará la burbuja ni cuándo ocurrirá, como lo demostró Alan Greenspan al referirse a la “exhuberancia irracional” de Wall Street en 1996, cuando el índice Dow Jones era de 6,437 puntos.

 

La crisis sucedió en 2000 con un Dow Jones arriba de los 12 mil puntos.



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El punto sobre la i

Una tendencia lamentable en el desarrollo de la ciencia económica en las últimas décadas ha sido el considerar al Estado y no al emprendedor como el actor principal del proceso económico.

Rafael Ramírez de Alba
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