MIÉRCOLES, 11 DE ABRIL DE 2007
El cuarto viaje de Colón y el cambio climático (I)

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Ricardo Medina







“Una de las mentiras más gruesas – y más comunes- respecto del cambio climático es la que asegura que por el calentamiento ocasionado por la quema de combustibles fósiles ha aumentado la intensidad y la frecuencia de los huracanes”


“La lluvia, los truenos, los relámpagos no cesaban y aquello parecía el fin del mundo…Esta intolerable tormenta duró 88 días” y sigue una colorida descripción del Almirante Cristóbal Colón acerca del temporal que sufrió en su cuarto viaje a “las Indias”, en el Mar Caribe, entre Cuba y Honduras, en el verano de 1502: “Toda la tripulación estaba enferma y todos se arrepentían de sus pecados y se volvían hacia Dios. Cada uno hacia votos y promesas de hacerse peregrino si era salvado de la muerte y, con gran frecuencia, los hombres iban tan lejos como para confesarse unos a otros sus pecados. Habíamos experimentado otras tormentas pero ninguna tan terrible. Muchos de los que teníamos por hombres valientes se vieron reducidos al terror en más de una ocasión”.

 

Sin duda, Colón y su tripulación sufrieron el embate de un ciclón tropical, o de varios continuos, conocidos en el Caribe y en el Atlántico Norte como “huracanes”. Un huracán de lento desplazamiento – menos de 16 kilómetros por hora- dada la intensidad de las lluvias y su extraordinaria duración. Por supuesto, un huracán que no tuvo nombre ni número, que no está registrado ni estudiado por los meteorólogos. Llegados a tierra firme, en lo que hoy es Honduras, Colón y sus hombres se enterarían de que a esos fenómenos aterrorizantes se les llamaba con el mismo nombre que al dios que los mayas atribuían la creación del mundo: “Huracán”, como se le dice en el Popol-Vuh.

 

En su galardonada película, “Una verdad incómoda”, el político Al Gore asegura que el calentamiento global por las emisiones de CO2 ha aumentado la intensidad y la frecuencia de los huracanes y ejemplifica con los daños que causó en Nueva Orleáns el ciclón Katrina.

 

Es una mentira colosal.

 

Baste señalar que el propio informe del Panel de Científico sobre Cambio Climático (panel conocido como IPCC) de la ONU, dice textualmente, en su página 6, que “los datos no permiten ver tendencias a largo plazo, ni en la intensidad ni en la frecuencia de los huracanes”.  

 

Pero la mentira de Gore es aún más grande como mostraré mañana.

• Calentamiento global

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