MIÉRCOLES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2005
Para ser un buen comunista

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
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A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Santos Mercado







“El filósofo español habría hecho un gran servicio a los jóvenes de la UNAM y de todos sus seguidores si les hubiera dado las reglas para ser un buen comunista. Como el venerado maestro no se las dio, tendré que ayudarle un poco.”


Algo importante aprendí del reciente coloquio internacional de comunistas que se llevó a cabo en la UNAM y en la Universidad de López Obrador. Todos los que asistieron como ponentes (más de 50) se hacen llamar comunistas pero ninguno pudo dar una definición precisa de esta corriente de pensamiento.

 

Acertaron en decir que el comunismo es una corriente anti-capitalista. Pero, como tampoco tienen una definición precisa de qué es el capitalismo, el coloquio se estacionó en discursos melancólicos de “la lucha perdida”. Ni siquiera se dan cuenta que en el mundo actual domina más el comunismo que el capitalismo.

 

El que más se acercó al concepto fue el filosofó español Adolfo Sánchez Vázquez quien se siente orgulloso que a sus 90 años sigue siendo comunista. Sánchez Vázquez dijo que él se sumó a las filas de esa corriente sin tener la menor conciencia de qué era, simplemente quería cambiar la realidad. Bueno, eso nos ocurrió a muchos.

 

Hoy, después de más de 50 años educando a los jóvenes de la UNAM en la teoría marxista dice que hay que definir al comunismo como el sistema donde sólo hay propiedad social.

 

Me habría gustado que fuera crudamente explícito. Le habría agradecido su discurso si hubiera dicho a los comunistas que lo adoran que el comunismo significa la abolición total de esa institución llamada “propiedad privada”. Le habría aplaudido si hubiera dicho que su ideal es que la gente, el individuo común, debe rechazar la idea de convertirse en dueño de la casa que habita; que no debe soñar con tener negocios, empresas o algo que genere lucro. Esto es hablar claro, sin engaños.

 

El filósofo español habría hecho un gran servicio a los jóvenes de la UNAM y de todos sus seguidores si les hubiera dado las reglas para ser un buen comunista. Como el venerado maestro no se las dio, tendré que ayudarle un poco.

 

Para ser un buen comunista:

 

1. Debe entender perfectamente que el comunismo es el sistema económico y político que se basa en la abolición de la propiedad privada. Ningún individuo debe tener el derecho de decir “esto es mío, lo puedo vender, regalar, alquilar o destruir”. Por eso el comunismo es contrario al capitalismo, donde los individuos tienen derecho de poseer propiedades.

 

2. Debe ser congruente con su doctrina en todos los aspectos de su vida, en todo tiempo y lugar. Por ejemplo, sólo debe estudiar en escuelas del gobierno y alimentarse en comedores públicos.

 

3 Ningún comunista debe ser poseedor de propiedad privada alguna. No debe ser dueño de casas, ni carros ni de los zapatos que usa.

 

4. No debe comprar ni vender nada, pues la práctica del comercio es propio del capitalismo, no del comunismo.

 

5. Todo lo que use un comunista debe ser obtenido a base de expropiación, robo, hurto, despojo o por asignación del líder. No debe ser trabajador asalariado pues significa aceptar la existencia de los mercados de trabajo.

 

6. Debe obedecer ciegamente las órdenes del líder o del Estado a quien debe considerar, sin discusión, como una especie de Dios omnisciente y omnipotente. Jamás debe cuestionar las órdenes de su jefe inmediato, pues se supone que éste obedece al líder. El esquema político tiene que ser vertical.

 

7. Debe leer cuidadosa y empeñosamente a los neoliberales, es decir, a los que defienden el sistema contrario (capitalismo) a fin de no incurrir en deslices que abonen el sentido opuesto. Esto quiere decir que en un brazo deben traer el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y en el otro La Acción Humana de Ludwig von Mises.

 

8. Deben fomentar el secuestro de empresarios y comerciantes y de ser posible, eliminarlos, a menos que se transformen en comunistas. El dinero obtenido del secuestro debe ser quemado, pues es la expresión pura del capitalismo.

 

9. Deben quemar o destruir los negocios, empresas o automóviles que sean propiedad privada de alguien (como hoy hacen en Francia). Así cumplirían el postulado marxista de anulación de propiedad privada.

 

10. Un buen comunista no anda promoviendo la democracia pues eso puede quebrar el plan central del gobierno. Por lo tanto, jamás debe permitir la existencia de dos o más partidos, pues eso suena más a “mercado político”. Una incongruencia inaceptable. Quien pretenda tener poder paralelo al líder, hay que eliminarlo.

 

11. Debe promover la estatización de todo (educación, salud, electricidad, banca, periódicos, tierras, empresas, etc.) para que únicamente el Estado sea el gran administrador de los recursos que tiene un país. Y finalmente,

 

12. Deben convencer a las masas, es decir, a todo el populacho para que se dejen gobernar por un solo líder, quien se desvelará para garantizar trabajo, salud, alimento, educación y vivienda. Este líder garantizará, si todos obedecen, la dicha y felicidad que los hombres nunca lograrán a partir de su trabajo propio.

 

Estas son las reglas básicas que debió enseñar el filósofo comunista Adolfo Sánchez Vázquez. Sólo me queda una pregunta: ¿Qué tan congruente habrá sido el maestro con estos principios comunistas?


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