Pesos y contrapesos
Abr 30, 2007
Arturo Damm

Presupuestívoros, ¿conciencia tranquila?

Hoy se cumple el plazo, para las personas físicas, para presentar la declaración anual de impuestos que, entre otras cosas, supone la intromisión del gobierno en asuntos que no le competen, tal y como es el caso de los ingresos de los gobernados. Porque una cosa es la obligación de contribuir al fisco, y otra muy distinta que tengamos que enterar al gobierno de cuánto ganamos.

Hoy se cumple el plazo, para las personas físicas, para presentar la declaración anual de impuestos que, entre otras cosas, supone la intromisión del gobierno en asuntos que no le competen, tal y como es el caso de los ingresos de los gobernados. Porque una cosa es la obligación de contribuir al fisco, y otra muy distinta que tengamos que enterar al gobierno de cuánto ganamos. Lo primero, bajo ciertas circunstancias, se justifica. Lo segundo no se disculpa bajo ninguna.

 

(Llegados a este punto más de un lector se preguntará cómo puede funcionar el sistema tributario sin que los contribuyentes enteren al gobierno de sus ingresos. Muy sencillo: con impuestos que graven, únicamente, el consumo, no el ingreso, ni tampoco el patrimonio)

 

¿Qué justifica los impuestos? En primer lugar que sean pocos y bajos. En segundo término, que sean parejos, no en el monto, pero sí en el porcentaje. Por último, que el gobierno los utilice para, con toda honestidad y eficacia, financiar sus tareas naturales, aquellas a las que no puede renunciar sin dejar de serlo, que son garantizar la seguridad contra la delincuencia y la impartición de justicia.

 

En México, ¿los impuestos son pocos y bajos? No. ¿Son parejos? Tampoco. ¿El gobierno garantiza, honesta y eficazmente, la seguridad contra la delincuencia y la impartición de justicia? Menos. Entonces, ¿en nuestro país están dadas las condiciones que justifican el cobro de impuestos? De ninguna manera, respuesta de la cual surge la siguiente pregunta: todos los gobernantes, burócratas, funcionarios públicos, políticos, legisladores, y demás presupuesitívoros, ¿duermen con la conciencia tranquila?

 

Avanzo en mi alegato. Buena parte de los impuestos que se cobran se usan con fines redistributivos, lo cual supone que el gobierno obliga a unos a ceder parte de sus ingresos para dárselos a otros (cualquier semejanza con un robo, ¿es pura coincidencia?), lo que me lleva, por enésima vez, a preguntar a quienes practican esa redistribución, del Presidente de la República para abajo, ¿qué justifica que el gobierno le quite a unos para darle a otros?

 

Robert Nozick, en su obra Anarquía, estado y utopía, señala que lo que no debemos hacer directamente, no debemos hacerlo, tampoco, indirectamente, a través de terceros. Si no debemos robarnos unos a otros, directamente, a punta de pistola, tampoco debemos hacerlo utilizando como intermediario al gobierno. Y cada vez que el gobierno redistribuye, cada vez que le quita a unos para darle a otros, viola el principio nozickiano, lo cual ocurre todo el tiempo, por una razón muy sencilla: gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir.

 

Si el gobierno cobra impuestos con fines redistributivos, ¿nuestro ingreso es realmente nuestro? El derecho de propiedad, ¿está plenamente reconocido y jurídicamente garantizado? Si el gobierno le quita a unos para darle a otros, ¿no termina haciendo aquello que debería prohibir y castigar: robar? Y si lo hace, entonces entendemos por qué Federico Bastiat definió al gobierno como la gran ficción por medio de la cual todo el mundo pretende vivir a expensas de todo el mundo.

 

Aceptando que el cobro de impuestos con fines redistributivios es un robo con todas las de la ley, lo cual supone un doble mal: el robo y el robo legalizado, nuestros gobernantes, burócratas, funcionarios públicos, políticos, legisladores, y demás presupuesitívoros, ¿duermen con la conciencia tranquila?

 

Por lo pronto yo ya presenté mi declaración anual de impuestos.

• Impuestos


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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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