JUEVES, 17 DE MAYO DE 2007
Religión y política en EU

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“En el verano de 2004 un buen amigo me preguntó si me interesaba asistir a una reunión de un grupo de derecha en el Hotel Plaza de Nueva York, el fin de semana previo a la celebración de la Convención Republicana que nominaría a George W. Bush para su reelección.”


En el verano de 2004 un buen amigo me preguntó si me interesaba asistir a una reunión de un grupo de derecha en el Hotel Plaza de Nueva York, el fin de semana previo a la celebración de la Convención Republicana que nominaría a George W. Bush para su reelección.

 

La descripción que me hizo de la agrupación me intrigó enormemente. Por añadidura, coincidía con la necesidad de estar en Nueva York para asuntos de trabajo. Además, la invitación incluía alojamiento en una suite del Plaza, lo que la hizo irresistible.

 

Mi primera sorpresa ocurrió cuando llegué al hotel. En efecto, había una reservación a mi nombre pero cuando pregunté por la reunión a la que había sido invitado, el personal de recepción me indicó que no tenían ningún evento agendado con ese nombre.

 

Siendo veterano de innumerables reuniones, me llamó la atención que ésta, a la que ahora pretendía asistir, no se anunciara ni siquiera en el mismo hotel en el que se celebraría, por lo que después de encontrar mi habitación procedí a explorar los salones de convenciones.

 

Efectivamente, tenían la instalación típica de toda reunión, con los registros para acreditar a los asistentes y proporcionarles el gafete de rigor, sin el cual uno simplemente no existe en tales eventos. Al acreditarme, le señalé a la persona que me atendió que sería útil que alertaran al hotel de su convención.

 

Sin dudar un momento me dijo que “ellos organizaban y manejaban directamente sus reuniones y que no requerían darle información innecesaria al hotel,” que seguramente atraería la atención de los medios o de grupos hostiles, lo que no deseaban.

 

Rodeado por esa aura de misterio empecé a asistir a las presentaciones y mesas redondas en las que me pude percatar que, en efecto, se trataba del ala más conservadora del Partido Republicano de EU que apoyaba en forma decidida la reelección del Presidente Bush.

 

En la cena me tocó sentarme junto al reverendo Jerry Falwell, superestrella del tele-evangelismo y fundador del grupo Mayoría Moral, al que convirtió en una poderosa arma de indoctrinación religiosa y de apoyo político para causas republicanas conservadoras.

 

La conversación con Falwell, quien murió anteayer a la edad de 73 años, fue fascinante. Me describió con detalle cómo desde que había fundado su primera parroquia de la Iglesia Bautista en Lynchburg, Virginia, hacía más de medio siglo, no había vuelto a ganar un solo candidato del Partido Demócrata a ningún puesto de elección popular en un radio de 50 millas de su iglesia.

 

A partir de esa experiencia, sencillamente se trataba de clonar tantas iglesias como fuera necesario en todo el territorio de EU para asegurar un predominio permanente de los conservadores en el poder político de su país, misión en la que, como indican las estadísticas, han tenido un éxito notable.

 

Mañana terminaré de relatar esta historia.

• Elecciones EU 2008

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