VIERNES, 25 DE MAYO DE 2007
Impunidad

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“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
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“De poco sirve tener un marco legal que tipifique como delito determinados actos si el propio gobierno permite que tales actos sean cometidos con impunidad o peor aun sea el propio gobierno quién aliente con su lenidad y pasividad la comisión de actos que violentan el marco legal.”


Los hechos suscitados esta semana, en donde manifestantes bloquearon calles y avenidas, el acceso a la Bolsa Mexicana de Valores así como oficinas bancarias, siempre bajo el argumento del derecho constitucional de libre reunión y de manifestación de ideas, son un nuevo ejemplo de la impunidad con la cual diversos grupos, amparados bajo una supuesta causa social, violentan el marco legal y atentan en contra de los derechos de terceros. Impunidad cometida ante la pasividad, si no es que indiferencia, de algunas autoridades y la complicidad de otras. La pasividad de unas que prefieren “no atizar la hoguera” para no dar pretextos a respuestas violentas de estos grupos de delincuentes y la complicidad de otras autoridades que “sacan raja política” de estos actos delictivos y que están más que complacidas con la pasividad de los primeros. Y mientras, aquellos cuyos derechos están siendo atacados y violados no pueden hacer otra cosa más que enojarse y mentar madres contra esos delincuentes y contra las autoridades. Lo acaecido estos días por parte de empleados federales mal informados y manipulados por los líderes en las protestas contra las reformas a la ley del ISSSTE, así como las manifestaciones por parte de los profesores de la CNTE y de los barzonistas, prácticamente todos ellos ligados de alguna u otra forma al PRD, es el último eslabón de una larga cadena histórica de actos cometidos con impunidad. Y más allá del enojo que genera entre los afectados por este tipo de actos, la impunidad en la comisión de estos delitos tiene un alto costo económico que se refleja en un enorme desperdicio de recursos, un ingreso generado por debajo del potencial y un menor bienestar social.

 

La lenidad con la cual las autoridades han actuado en contra de grupos que violentan las leyes y atentan en contra de los derechos de terceros, privados y públicos, ha derivado en que la impunidad en la comisión de delitos de diversa índole ya forme parte de la cultura nacional. Y esto, como se mencionó, no es gratis, tanto en términos privados como sociales. En consecuencia, para reducir estos costos es necesario cambiar el sistema de incentivos que actualmente existen, reduciendo también el beneficio esperado que se deriva de la comisión del delito, sea este económico y/o político. En otras palabras, nos tenemos que mover hacia un íntegro estado de derecho, uno en donde no solamente los ciudadanos estén obligados a cumplir con las leyes sino también, y de manera crucial, sea el propio gobierno en todos sus niveles quién cumpla y obligue a cumplir con tales disposiciones legales. De poco sirve tener un marco legal que tipifique como delito determinados actos si el propio gobierno permite que tales actos sean cometidos con impunidad o peor aun sea el propio gobierno quién aliente con su lenidad y pasividad la comisión de actos que violentan el marco legal.

 

¿Cuánto nos has costado como sociedad la impunidad? Difícil precisarlo pero sin duda la cifra asciende a cientos sino es que miles de millones de dólares. Y esto, es un lujo que no podemos seguirnos dando.

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