LUNES, 28 DE MAYO DE 2007
Los frutos malditos de la democracia en México (I)

¿La cancelación de la construcción de la planta de Constellation Brands en Mexicali representa un punto de quiebre entre el gobierno y los empresarios?
No, habrá más proyectos
Definitivamente



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“El dispendio en campañas políticas es sin duda uno de los frutos malditos de la democracia, ya que cada peso que se invierte en propaganda electoral es un peso menos en la lucha contra la pobreza...”


Es claro que los procesos de democratización no comenzaron en México de un día para otro. Sin embargo, hay tres eventos históricos identificados como punto de rompimiento con el pasado e inicio de distintos procesos de democratización, que son el movimiento de 1968 en general y el 2 de octubre en particular, la primera gubernatura ganada por el PAN, Baja California 1989, y el triunfo de este partido en el año 2000, o, lo que es lo mismo, el fin del régimen priísta.

 

Para fines de este artículo, tomaré como punto de partida Baja California 1989, puesto que este lugar concluirá la cuarta parte. Y adelanto, los frutos malditos de la democracia son: el dispendio en campañas políticas, el narcotráfico, la influencia de la Iglesia sobre el Estado y la vuelta de los cacicazgos.

 

Es famosa la frase de que Madrazo gastó más en la elección en Tabasco que Clinton en su campaña presidencial. Lo triste es que éste no es un “garbanzo de a libra”, sino un botón de muestra de lo irresponsablemente caras que son las campañas políticas.

 

Ni la calidad ni la seriedad de las mismas ha aumentado con el tiempo, por ejemplo ¿alguien se acuerda en este momento de alguna frase de campaña o promesa de Calderón? Personalmente recuerdo un comercial y varios espectaculares que lo definían como el “presidente del empleo”, de lo que ya no se habla mucho en estos días.

 

El modelo electoral mexicano está basado en pagar campañas políticas con dinero público para que de esta forma los intereses privados no sean un factor decisivo en el resultado final. Casos como el de los Amigos de Fox o como los videos del infame personaje Carlos Ahumada demuestran que sucede lo contrario en todos los partidos; que el IFE paga campañas tan costosas como malas y que además los intereses privados rebasan por mucho, y en repetidas ocasiones por debajo del agua, los topes de campaña, y por ende influyen en el resultado.

 

Si existiera la forma de regular la calidad de las campañas, el IFE no sólo aseguraría que el dinero se gaste, sino que se gaste en algo que tenga calidad. Y como esto último es bastante raro en lo que respecta a propaganda electoral, lo mejor sin duda es que se destine menos dinero en campañas, puesto que cuando terminan es dinero tirado a la basura.

 

Cada peso que se invierte en propaganda electoral es un peso menos en la lucha contra la pobreza, y un país con tanta desigualdad como el nuestro no puede permitirse pagar campañas políticas que se encuentran entre las más caras del mundo.

 

La cuestión es que el presupuesto para las campañas lo aprueban los representantes de los partidos políticos en el IFE (un organismo independiente a la hora de gastar y repartir), y dudo que estos últimos decidan gastar menos. Los medios de comunicación tampoco presionarán en ese sentido, puesto que se encuentran entre los principales beneficiados. En ese sentido, cualquier iniciativa tendría que venir desde los partidos políticos o desde la presidencia misma. Pero el PAN no le va a permitir al presidente sacar adelante cualquier iniciativa al respecto, y tampoco veo al PRI por la labor. El PRD simplemente no tiene con quien formar mayoría.

 

Por lo tanto, la perspectiva es que este fruto maldito de la democracia siga madurando en vez de ser cortado de raíz.

• Democracia mexicana

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