MARTES, 5 DE JUNIO DE 2007
Las ruinas del comunismo

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Uno de los mecanismos más efectivos de manipulación y control que ejercieron los gobiernos comunistas, fue la propaganda que hacía creer a los sufridos habitantes de sus territorios que vivían en el paraíso de los trabajadores y que las condiciones de vida en el resto del mundo eran mucho peores.”


Cuando los suegros ucranianos de mi amigo y colega Roger Vaughan viajaron por primera vez a Estados Unidos, su reacción al ver con ojos atónitos la ciudad de Miami, fue que los gobiernos soviéticos los habían engañado durante todas sus vidas.

 

Uno de los mecanismos más efectivos de manipulación y control que ejercieron los gobiernos comunistas, fue la propaganda que hacía creer a los sufridos habitantes de sus territorios que vivían en el paraíso de los trabajadores y que las condiciones de vida en el resto del mundo eran mucho peores.

 

En la época soviética, la que después sería la familia política de mi amigo Roger, integrada por padre, madre, dos hijas y sus maridos, y una nieta, vivían todos en un apartamento de tres habitaciones y un baño, con una superficie de alrededor de 120 m2.

 

Hay que hacer notar que dicha familia estaba integrada por seis profesionales con razonable éxito en sus respectivas carreras, aunque el régimen soviético nunca tuvo un sistema que retribuyera apropiadamente al mérito profesional como lo hace una economía de mercado.

 

Como el departamento en cuestión tenía solamente dos recámaras, era necesario cada noche convertir la sala-comedor-cocina en una tercera alcoba. Esta familia esperó dieciocho años para que el gobierno atendiera su solicitud de otorgarles una vivienda más grande.

 

Cuando finalmente lo hizo y obtuvieron un departamento con tres recámaras, al primer invierno, que fue sumamente crudo como suelen serlo en Ucrania, notaron que una de las habitaciones permanecía gélida a pesar que la calefacción funcionaba adecuadamente en el resto del espacio.

 

Al explorar con detenimiento las paredes, se percataron que se había colocado el papel tapiz encima de un muro en el que había un resquicio, lo que hacía imposible aislarse de las inclemencias del tiempo, por lo que la familia tuvo que clausurar esa habitación y seguir viviendo como en el departamento anterior. El arreglo de la pared requirió de dos años.

 

Ello explica por qué el jefe de esa familia tiene hasta la fecha una caja de zapatos donde atesora las cosas que para cualquier persona que habita en un país con una economía de mercado, parecen de lo más triviales, como clavos torcidos, pedazos de vidrio y de madera y otros cachivaches por el estilo.

 

Para persona de esa generación los cambios ocurridos en los últimos años son positivamente increíbles. Hoy en día existen en Kiev tiendas como Home Depot y Costco que ofrecen la enorme cantidad de productos en el amplio rango de precios a los que estamos habituados en países como el nuestro.

 

Lo peor del caso es que todos los años de privaciones que sufrieron los habitantes de la ex-unión soviética no sirvieron para nada y hoy países como Ucrania se debaten en una difícil transición en la que las fuerzas a favor del cambio se enfrentan a quienes quisieran volver al pasado.

• Ucrania

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