VIERNES, 15 DE JUNIO DE 2007
Más causales del éxito ibérico

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“La eliminación de trámites burocráticos, la simplificación del sistema tributario, el acceso a la Unión Europea y la adopción del euro fueron la clave del éxito español.”


He venido analizando en mis últimos Aquelarres Económicos los elementos que se conjuntaron para alcanzar el éxito económico extraordinario que ha tenido España en los últimos tres lustros, cuya marca más distintiva es la creación de 10 millones de puestos de trabajo, un aumento de 80%.

 

El acceso a la Unión Europea y la adopción del euro fueron cruciales para darles confianza y horizontes de largo plazo a los inversionistas españoles y foráneos y para abatir de manera sobresaliente las tasas de interés, lo que resultó en un auge inmobiliario que dura hasta hoy.

 

El secreto para la acelerada creación de empleo fue el dinamismo de la industria de la construcción, tanto por la enorme e insatisfecha demanda por habitación digna que había en España como para la construcción de una infraestructura de todo tipo que permitiera al país ser competitivo.

 

Obviamente, allí no termina la historia. En este período surgieron cerca de 800 mil empresas medianas y pequeñas que constituyen la espina dorsal de la apertura de fuente de trabajo, y que han contribuido mucho a una armoniosa integración vertical del aparato productivo.

 

Ello fue posible gracias a la eliminación de trámites burocráticos y a la simplificación del sistema tributario, lo que generó incentivos para quienes se encontraban en la economía subterránea para regularizar su situación y promovió el surgimiento de muchas otras empresas pequeñas ante la oportunidad de una demanda al alza, la posibilidad de acceder a crédito barato y abundante, y a aliarse con empresas extranjeras de mejor tecnología.

 

En este lapso también se procedió a la privatización de numerosas empresas públicas que se siguieron acumulando al fin de la dictadura franquista que, como todo sistema fascista, era proclive a la intervención estatal en la economía.

 

La privatización contribuyó al mayor crecimiento de la economía española al volverse mucho más eficientes las empresas y, en ganando competitividad, acceder a los mercados mundiales donde han encontrado mayor dinamismo para sustentar su crecimiento e importantes utilidades.

 

Paradójicamente, la privatización de empresas no apoyó en la creación de nuevas fuentes de trabajo sino que coadyuvó a su extinción. Típicamente, las empresas de propiedad gubernamental tenían personal excesivo y redundante, por lo que al privatizarse se eliminaron empleos hasta por un 50%.

 

El contraste entre lo que eran Telefónica, Iberia, Repsol, y las empresas gaseras y de aguas, para citar sólo algunos casos, antes de su privatización y lo que son hoy, gigantes competitivos a nivel mundial, no deja de sorprender hasta a aquellos que concibieron y promovieron tales cambios.

 

Otra importante fuente de crecimiento ha sido, junto al turismo que alcanza ya una cifra de 55 millones de visitantes, la llegada de millones de residentes extranjeros que escapan de climas y culturas grises e inclementes para vivir en las espléndidas costas mediterráneas de España.

 

¿De veras será tan difícil replicar lo hecho por España en México?

 


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