JUEVES, 21 DE JUNIO DE 2007
Reforma fiscal y filtraciones

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Es claro que una administración que ha venido actuando con seriedad, como la de Felipe Calderón, no desea caer en el inútil juego del gobierno anterior en el que no sólo se filtraban los proyectos legislativos, sino que el propio Presidente y sus funcionarios (no todos) los festinaban con antelación.”


Hasta el momento de escribir estas líneas (9.00 AM en la ciudad de México) no tengo idea cuál vaya a ser la reforma tributaria que propondrá el secretario de Hacienda Agustín Carstens a la Comisión Permanente del Congreso, pero he leído que ha sido objeto de “filtraciones” a la prensa.

 

Es claro que una administración que ha venido actuando con seriedad, como la de Felipe Calderón, no desea caer en el inútil juego del gobierno anterior en el que no sólo se filtraban los proyectos legislativos, sino que el propio Presidente y sus funcionarios (no todos) los festinaban con antelación.

 

El resultado lo conocemos bien. Ninguno de los proyectos cacareados previamente, como el IVA generalizado revelado en Santiago de Chile por dos parlanchines ayudantes presidenciales meses antes de la toma de posesión, fueron aprobados por el Congreso.

 

La excepción a tan desafortunada práctica de asesinar a las iniciativas propias por la vía de la filtración, fue el ámbito financiero en el que se logró la aprobación de un buen número de iniciativas.

 

El encargado de pastorear con discreción esos proyectos fue precisamente Carstens, por lo que no es de extrañar que haya intentado hacer lo mismo con la iniciativa de reforma en materia tributaria, aunque, a juzgar por las versiones publicadas, en esta ocasión no tuvo el mismo éxito.

 

Los proyectos de reforma fiscal tienen una vieja tradición de escaparse de los ámbitos técnicos de discusión y aparecer a ocho columnas en los momentos menos oportunos. Recuerdo que cuando era secretario de Hacienda José López Portillo se filtró un proyecto de impuesto al patrimonio.

 

En aquella ocasión el temperamental López Portillo acusó a Julio Scherer, todavía en Excelsior, de “sacar información de la basura” lo que, por cierto, todo medio de comunicación medianamente competente hace con regularidad con modestas recompensas al personal de limpieza de las dependencias.

 

Lo cierto es que mi buen amigo Silvino Aranda, persona cercana a uno de los subsecretarios de Ingresos que colaboraron con López Portillo –hubo tres-, había preparado un ensayo sobre el impuesto patrimonial cuando la indicación superior había sido la de explorar todas las opciones para la reforma fiscal sin cortapisas mentales.

 

Al inicio de las discusiones, ese proyecto junto con varios otros, fue desechado, como ocurre en todo proceso de discusión de reforma impositiva en el que se acota lo deseable técnicamente –como en esta ocasión sería homologar la tasa del IVA a todos los productos y zonas geográficas- a lo posible políticamente.

 

No es de extrañar, pues, que ahora también haya habido filtraciones. Lo que sí sorprende alrededor de este incidente, es la airada reacción del líder del Senado Manlio Fabio Beltrones quien, según la prensa, “no ocultó su malestar por el hecho de que los legisladores se hayan enterado del presunto contenido del paquete fiscal a través de los medios.”

 

¿Dónde habrá andado todos estos años?

• Reforma fiscal

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