VIERNES, 22 DE JUNIO DE 2007
Cuenta corriente y el euro

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“Al impresionante crecimiento de la economía española de los últimos 13 años, contribuyó una enorme creación de empleo que aportó 3 puntos porcentuales del crecimiento de 3.5% en el PIB potencial del país (promedios anuales), mientras que la aportación de una mayor productividad fue de sólo el 0.5%.”


Escribí en mi Aquelarre Económico del pasado 14 de junio titulado “Inversión, empleo y moneda” que el abultado déficit en cuenta corriente de España, que el año pasado alcanzó 10% del PIB, carecía de importancia desde su ingreso a la zona monetaria del euro.

 

Concluí en ese artículo que “Las cifras de balanza de pagos deben suprimirse de las cuentas nacionales en países con una moneda común, pues carecen de sentido…” Martin Wolf del Financial Times, publicó un texto que concluye lo mismo pero con importantes reservas.

 

Señala Wolf en Pain will follow years of economic gain, publicado el 28 de marzo y reproducido ayer en el reporte especial sobre España en el FT, que nuestra conclusión que el desequilibrio en cuenta corriente es irrelevante, resulta cierta si la competitividad de su economía hubiera crecido por lo menos al mismo ritmo que la del resto de los miembros de la unión monetaria.

 

Agrega Wolf que España, a diferencia de Italia, ha tenido gran éxito económico por las razones expuestas en nuestros artículos, pero al igual que Italia, ha mantenido un bajo crecimiento en su productividad, lo que se refleja en una apreciable pérdida de competitividad externa.

 

Al impresionante crecimiento de la economía española de los últimos 13 años, contribuyó una enorme creación de empleo que aportó 3 puntos porcentuales del crecimiento de 3.5% en el PIB potencial del país (promedios anuales), mientras que la aportación de una mayor productividad fue de sólo el 0.5%.

 

La contribución de la productividad factorial, es decir, el aumento en la eficiencia con la que se utilizan los factores productivos, fue negativa, con una caída anual de -0.2%, mientras que los costos unitarios de la mano de obra han crecido en 12% en los últimos siete años.

 

Por el lado de la demanda, el impulso ha provenido de elevados niveles de consumo e inversión, particularmente en construcción que creció al 6% anual en los últimos años. Sólo la inversión en nueva vivienda representa el 8% del PIB, cifra superada únicamente por Irlanda.

 

El déficit en cuenta corriente fue financiado por mayor endeudamiento externo, que fluye hacia España sin los temores devaluatorios o expropiatorios que había en el pasado, y que se ve atraído por rendimientos ligeramente superiores a otras partes de la UE.

 

Sin embargo, los riesgos comerciales de estos préstamos no han desaparecido y si la burbuja en el mercado inmobiliario revienta, la solvencia de muchos deudores que usaron el creciente valor de sus propiedades como colateral, puede esfumarse.

 

El ajuste que seguiría a una caída en la demanda doméstica en el escenario anterior, sería relativamente sencillo de superar de haber una reacción rápida y vigorosa de la demanda externa, lo que es difícil que ocurra en España por la pérdida de competitividad indicada.

 

Conclusión: aún con el euro, los desequilibrios se corregirán irremisiblemente, aunque lo harán de manera distinta.


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