LUNES, 25 DE JUNIO DE 2007
The ugly gringo

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“Las ponencias presentadas y sus autores fueron de reconocida calidad, con la excepción que da origen al título de hoy. La de John Ackerman, profesor del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, sobresalió por su lamentable calidad.”


Asistí el viernes pasado a un informativo seminario organizado por el Wilson Center, respetado think-tank de Washington, en el que se discutieron los retos que enfrenta la democracia en nuestro país.

 

Las ponencias presentadas y sus autores fueron de reconocida calidad, con la excepción que da origen al título de hoy. La de John Ackerman, profesor del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, sobresalió por su lamentable calidad.

 

Este individuo me recordó la gran caracterización de Marlon Brando del personaje de la novela The Ugly American que ilustra la misteriosa metamorfosis que sufren ciertos norteamericanos fuera de su país, al transformarse en personajes arrogantes e impertinentes.

 

Ackerman se las ingenió para descalificar a todas las instituciones mexicanas, empezando por el gobierno del Presidente Felipe Calderón al que reputó de ilegítimo, y al IFE, por desechar la propuesta que él hizo para que permitiera volver a contar las boletas del 2 de julio pasado.

 

No quedó claro si este “académico” pretendía hacer el recuento solo o con un grupo de amiguetes igualmente persuadidos que se había cometido un fraude monumental, a partir de la creencia que todas las instancias que calificaron la elección eran parte del compló para robársela.

 

Cuando escudriñé el currículo de Ackerman, me percaté que no pasaba de ser un merolico propagandista del demagogo tabasqueño derrotado en las elecciones del año pasado, pues ahí afirma que fue (¿seguirá siendo?) “consultor” del gobierno de la ciudad de México.

 

Al preguntarle a uno de los organizadores del seminario cómo se les había colado este charlatán en una conferencia de tan buen nivel, únicamente elevó la mirada al techo, en frustrada señal de inocencia e impotencia, pero agregó que se había convertido en un entrevistado favorito de ciertos medios de comunicación, lo que no me extraña en lo más mínimo dada su ínfima calidad.

 

Bastante mejor que seguir abundando sobre el tema, y como reza el refrán, para muestra basta un botón, aquí va un párrafo elegido al azar de un texto de este individuo sobre “transparencia” en la pasada elección:

 

“Democracia es mucho más que elecciones libres y justas. También requiere un cambio profundo en la forma como el gobierno se relaciona con la sociedad. Para institucionalizar plenamente la política democrática, la clase gobernante debe reconceptualizar (sic) su papel y establecer un auténtico proceso abierto de diálogo respetuoso con los actores sociales (resic). Si esto no ocurre las elecciones mismas pueden estar en riesgo mientras información tan básica como el contenido de las boletas electorales se esconde del escrutinio público.”

 

Más claro ni el agua. Invalida, en estilo farragoso y retorcido, la labor de millones de mexicanos que contaron cada uno de los votos y de las instituciones que con ponderación ejemplar calificaron nuestro proceso electoral.

 

Tal impudicia amerita adaptar al inglés el lopezobradorismo con el que mostró su respeto por nuestras instituciones: gringo, ¡go to hell!

• PRD

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