LUNES, 20 DE AGOSTO DE 2007
Otra vez la crisis bursátil: El riesgo moral y los Bancos Centrales

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“Los errores y aciertos humanos están a la orden del día en el capitalismo. Pero cuando lo que prevalece en el mercado son errores (ó aciertos), entonces, seguro, el gobierno ha metido su cuchara. Seguro, el banco central ya infló ó contrajo erróneamente el dinero que circula en la economía.”


En economía se llama riesgo moral a la ausencia de incentivos de una persona u organización para cuidar su salud financiera (inversiones), integridad física ó patrimonio.

 

Eso es precisamente lo que está pasando hoy día con los vaivenes que están sufriendo los mercados de valores de todo el mundo (las bolsas, como coloquialmente les llamamos a estos mercados).

 

¿La causa? Seguramente amigo lector ya oyó todo un rollo sobre las posibles causas de estos descalabros. Que si pérdidas en los mercados inmobiliarios, que si información oculta de las calificadoras (a quienes las autoridades ya quieren linchar), que si los mercados estaban muy sobrevaluados, que si la especulación bursátil, que si bisoños invirtiendo, que si el capitalismo apesta, etc., en fin que toda una gama de explicaciones que no apuntan a la causa real de las caídas bursátiles.

 

La causa de los descalabros financieros la encontramos en las erróneas decisiones de política monetaria que toman los bancos centrales (empezando por el de EU, la llamada Reserva Federal, FED, por sus siglas en inglés), los cuales están siempre desfasados de lo que ocurre en los mercados de bienes y financieros. Quien esto escribe no está descubriendo el hilo negro (si fuera así, seguro me ganaría el premio Nóbel de Economía).

 

Si usted no es especialista amigo lector, entonces estará intrigado con lo que a cada momento han estado repitiendo los medios de información (?), en particular con el término, “inyección de liquidez”. Sí, en los días previos a este artículo los bancos centrales han estado inyectando millones de dólares y euros para tratar de que las tasas de interés bajen y con ello aplacar un poco la tormenta bursátil. Este tipo de decisiones de inyectar (ó extraer) liquidez a los mercados se llama operaciones de mercado abierto. Un método más directo que tiene el banco central para manipular las tasas de interés, es bajar ó subir la tasa de descuento (la tasa que el banco central le cobra a los bancos comerciales por prestarles dinero). Esto mismo hizo la FED la semana pasada; en una decisión sorpresiva decidió bajar la tasa de descuento, lo que ha traído la calma nuevamente a los mercados (por lo menos en EU y antes de que se publique este artículo).

 

Hoy día la mayoría de las escuelas de economía entrena a sus futuros economistas con herramientas de política monetaria para intervenir en los mercados. A raíz de la crisis de 1929, la economía ha desarrollado instrumentos de política monetaria para evitar crisis como la gran depresión. O sea, amigo lector, vemos muy difícil que se repita una gran depresión, pues hay herramientas monetarias para evitarla. Lo que sí puede ocurrir es que EU entre en una recesión (pero eso es especular y jugar al adivino). Lo cierto es que los economistas están siendo entrenados, al igual que los médicos alópatas tradicionales, para atacar a los efectos de la enfermedad, pero NO a sus causas. Ahí está el pequeño gran detalle amigo lector.

 

Ya casi ninguna escuela de economía revisa y estudia trabajos académicos brillantes como La teoría del ciclo económico de Ludwig Von Mises, ó La teoría del capital de Carl Menger y Eugene Bhöm Bawerk, ó los numerosos ensayos de política monetaria de Friedrich Von Hayek. Estos gigantes intelectuales de la llamada Escuela Austriaca, nos han ofrecido desde principios del siglo XX, explicaciones lógicas y coherentes sobre la naturaleza de los ciclos económicos. Ahí está Hayek, quien examinando datos, fue capaz de pronosticar la gran depresión de 1929. Las causas, apuntaba Hayek, la irresponsable expansión (y luego contracción) monetaria llevada a cabo por el banco central norteamericano. Por desgracia hoy día la mayoría de los economistas están más preocupados por que corran bien sus sofisticados modelos matemáticos que por explicar la realidad económica del hombre de la calle. Un modelo matemático sofisticado en algún área de la ciencia ó la ingeniería se puede traducir en un motor con mejor rendimiento ó en una computadora más veloz. Un modelo matemático sofisticado en economía (de esos que la economía ha copiado de la física) se puede traducir en un una catástrofe financiera, ó en el peor de los casos, puede desembocar en una dictadura. Qué desgracia intelectual.

 

Ya desde 1937, Hayek advertía sobre las crisis financieras futuras de proseguir creándose bancos centrales que monopolizaran la creación de moneda. El tiempo le ha dado la razón.

 

Brevemente expondré las principales aristas de la teoría austriaca del ciclo económico.

 

La historia la comienza el Banco Central: cuando el gobierno incrementa la oferta monetaria (la oferta de dinero pues) y de crédito, aumenta la disponibilidad de medios de pago (todos traemos más plata ó más tarjetas de crédito), lo que provoca que la tasa de interés de mercado descienda temporalmente. El detalle es que esta expansión monetaria no es resultado de mayores bienes y transacciones en la economía, sino más bien, resultado de que el banco central ha inflado artificialmente la disposición de medios de pago. Las empresas que reciben ese dinero “caído del cielo” lo invierten en proyectos productivos, lo que se traduce en todo un boom de demanda de bienes de capital (máquinas y herramientas que se usan para producir bienes de consumo). A medida que los proyectos de las empresas crecen, los costos también comienzan a crecer (costos de producción y laborales), lo que hace que las ganancias de las empresas disminuyan un poco. Aquí es donde comienzan los efectos del “dinero fácil”. Con una mayor demanda (demanda agregada), el banco central teme que los precios se le salgan de control, lo que origina que comience a reducir su expansión monetaria, para ya luego de plano comenzar a subir las tasas de interés (ahora contrayendo la oferta monetaria). Aquí comienza la debacle. Toda expansión artificial de la moneda envía señales equivocadas a los agentes económicos, los cuáles han creído que el aumento de sus proyectos productivos era resultado de un aumento real de los fondos prestables (el ahorro de las personas). Lo cierto es que no ha sucedido eso. Lo cierto es que el banco central no está reflejando la escasez real del crédito, lo cierto es que el banco central ha hecho de la tasa de interés un precio mentiroso. Como en economía tarde ó temprano la realidad económica se impone, la manipulación del precio del crédito comienza a tener sus graves secuelas. Con tasas de interés creciendo, las empresas comienzan a resentir costos cada vez mayores hasta que muchas de ellas terminan de plano reventando al no poder hacer frente a sus deudas. Esa es la situación por la que hoy atraviesan diversos fondos inmobiliarios estadounidenses.

 

Parece que los bancos centrales no aprenden la lección de la escuela austriaca arriba descrita. La crisis bursátil de mediados de los ochentas en EU y la de hoy son en esencia la misma. Ambas terminaron con numerosas quiebras inmobiliarias. La lección es clara: el culpable es el banco central.

 

Desde mediados de los noventas, los precios en EU permanecieron estables, en buena medida por la productividad que las tecnologías de la información le dieron a la economía norteamericana. Estos precios estables, hicieron que la FED instrumentara una política monetaria muy laxa, de aumento en los medios de pago; sólo que se le escapó un detalle: ya había inflación, resultado de la expansión monetaria y que se traducía en un cada vez más alto valor en los inmuebles (casas edificios terrenos) y en el precio de las acciones. La ignorancia de estos dos precios, nuevamente dieron al traste con la expansión. Y lo peor, Alan Greenspan provocó riesgo moral en los inversionistas, al declarar que en caso de una contingencia financiera, el banco central no subiría las tasas de interés. Claro, esto alentó a los empresarios a no cuidar la salud de sus inversiones y proseguir erróneamente con su conducta. Greenspan atinadamente alertó sobre la “burbuja irracional” del NASDAQ, pero luego sucumbió a las presiones. El resultado: la quiebra de cientos empresas de las llamadas “punto com”. El error de Greenspan y de los banqueros centrales en general, es no reventar las burbujas bursátiles desde sus inicios. Ahí estaba Greenspan (conste, uno de los mejores banqueros centrales que ha tenido EU) ignorando las decisiones de millones de personas.

 

La crisis inmobiliaria por la que atraviesa EU y que le ha pegado al resto del mundo, se debe a no haber reventado la burbuja inmobiliaria desde el principio. La realidad es que el crédito para vivienda no era tan abundante como pensaba el público. Las bajas tasas prevalecientes fueron descuido de la FED. Esto originó riesgo moral en varias empresas de crédito inmobiliario que llegaron a otorgar crédito irresponsablemente a personas que simple y sencillamente no tenían la adecuada capacidad de pago.

 

El alza en las tasas de interés llevada a cabo por la FED de los últimos tres años, hizo que apareciera la cruda realidad.

 

De frenarse la crisis bursátil (es lo que esperamos), entonces los errores lo pagarán algunos (eso sí alguien debe pagar por los errores de la FED).

 

De proseguir la crisis (esperemos que no), EU entraría en una recesión (no hay que olvidar que la industria de la construcción ya lleva año y medio cayendo en sus números), lo que comenzaría con caídas más pronunciadas en el consumo y la inversión (ojo porque las acciones de Wal Mart han empezado a caer, lo que es un signo preocupante por lo que puede representar en términos de contracción en el consumo); una recesión provocaría que todos los norteamericanos y el resto del mundo pagáramos las pifias de la FED. Esa podría ser la cruda realidad. La inyección de dinero sólo es repetir la historia de otras crisis.

 

En el sistema capitalista, el riesgo es latente en toda decisión de inversión. Si usted es empresario amigo lector, eso lo sabe perfectamente. Así, en el sistema capitalista es común que las malas empresas quiebren, las buenas prosigan en el mercado y nuevas entren. Es decir, los errores y aciertos humanos están a la orden del día en el sistema capitalista. Ah, pero cuando lo que prevalece en el mercado son errores (ó aciertos), entonces, seguro, el gobierno ha metido su cuchara. Seguro, el banco central ya infló ó contrajo erróneamente el dinero que circula en la economía.

 

No crea esas patrañas amigo lector, que siempre que hay crisis bursátiles surgen de parte de los ignorantes. Nos referimos a aquellos que culpan al capitalismo de las crisis financieras (estos individuos lo que pretenden en el fondo es eliminar el capitalismo, pues añoran al fracasado sistema de planificación central). Si le interesa adentrarse en analizar los mitos que surgen con las crisis bursátiles le recomiendo el libro Algunos mitos sobre la gran depresión de Lawrence W. Reed y que puede leer en la página www.atlas.org.ar

 

Por razones de espacio, proseguiremos en un próximo artículo sobre las posibles soluciones para evitar las frecuentes pifias de los bancos centrales. Por el momento, esperamos haber contribuido con un grano de arena para explicar las causas de esta crisis de riesgo moral provocada, insistimos, por la expansión monetaria irresponsable de la FED.

• Finanzas internacionales

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