Para reconquistar el futuro
Nov 30, 2005
Roberto E. Blum

México, ¿lo inimaginable? (I)

¿Es capaz el estado mexicano de asegurar la defensa externa de la nación y proveer la seguridad interna de la población? El estado nacional que tenemos no es, sin duda, un estado nacional fracasado.

¿Podemos imaginar los mexicanos un futuro en el que México ya no exista como estado nacional? Quizás la mayor parte de nosotros nunca nos podríamos imaginar tal cosa. Nacimos en México, un país del que nos contaron una historia gloriosa, del que creemos posee una cultura bimilenaria, México es la tierra que la Guadalupana escogió, “la nación con quien no hizo cosa igual,” una nación, que en el folclor popular, no tiene comparación en el universo entero, en fin, “como México no hay dos.”

 

Estamos entrando en el año electoral por excelencia. 2006 esta a la puerta. Y el 2006 es un año extraordinario. Si para los indígenas prehispánicos los siglos eran de 52 años y para el occidente actual los números mágicos son las decenas, las centenas y los milenios, en México son y han sido los sexenios. Cada seis años la historia vuelve a comenzar. No es el PRI el que inició este ritual y este mito sexenal. Cada seis años se inicia la historia, cada seis años se renueva el fuego sagrado. Seis años son los que en México realmente contamos.

 

Si los romanos contaban su historia a partir de los consulados, en México son las presidencias. La de don Porfirio, las de la revolución, la infame “bola,” y después, ya con México medio pacificado, las de Obregón, Calles, Cárdenas, Alemán, Echeverría, Jolopo, Salinas, Zedillo y Fox. Así es nuestra historia gloriosa, nuestra historia oficial, porque también se puede contar otra, una triste y vergonzosa, la de las crisis recurrentes, la de la corrupción, también sexenales.

 

Pero, ¿alguien puede imaginar lo inimaginable? Herman Kahn en los años 60’s intentó imaginar lo inimaginable. De su fértil mente surgió la prospectiva como disciplina científica. Los escenarios se volvieron una herramienta indispensable para la toma de decisiones estratégicas. Hoy es un instrumento que todo mundo utiliza. Fox mismo lo utilizó para llegar a la presidencia, aunque después parece haberlo descartado. Quizás de allí proviene el fracaso de su gobierno.

 

Pero, ¿qué es lo verdaderamente inimaginable en México hoy día? ¿Que López Obrador gane la presidencia en el 2006? Eso esta en la mente de muchos, es mas, algunos analistas afirman que es casi seguro que llegue a la presidencia por las buenas o por las malas. ¿Qué el país al fin logre las reformas estructurales necesarias? No necesariamente, eso era ya posible en este sexenio con un buen liderazgo político. ¿Qué México llegue a crecer a tasas del 7% anual durante los próximos tres sexenios? Muchos lo pensamos, muchos lo imaginamos como algo claramente posible.

 

Quizás lo verdaderamente inimaginable es la desaparición de México como estado nacional. En Centro y Sudamérica todo mundo cree que los mexicanos tienen un fuerte sentido nacional. Y probablemente sea cierto. Pero el nacionalismo no basta por sí mismo para asegurar la existencia de un estado nacional. Tampoco es un elemento necesario. Así, habría que preguntarse seriamente, si México tal como está hoy y como previsiblemente estará después del 2006 es un estado nacional viable. Un estado nacional con un futuro asegurado.

 

Los datos, las tendencias actuales del país, si las miramos objetivamente, no permiten asegurar la supervivencia de México a mediano plazo. Posiblemente ni siquiera a corto plazo.

 

Habría que preguntarse en primer lugar cual es la función que cumplen los estados nacionales en el mundo actual y cual es la función que cumple el estado mexicano hoy en día. La respuesta de la teoría clásica es asegurar la defensa externa de la nación y proveer la seguridad interna de la población. ¿Es capaz el estado mexicano de cumplir con estas dos funciones básicas? La respuesta parece ser un rotundo ¡NO!

 

En el mundo global y unipolar que hoy vivimos, las fuerzas armadas del estado mexicano son incapaces de defender eficazmente a la nación mexicana, pero tampoco el estado nacional mexicano ha sido capaz de generar las condiciones mínimas necesarias para que los habitantes puedan trabajar, producir y vivir seguros y tranquilos en el territorio de la nación. Como prueba indubitable está que una quinta parte de la nación ya decidió irse a vivir a los Estados Unidos. Las causas son múltiples, pero todas ellas resultantes de la ineficacia del estado mexicano para proveer las mínimas condiciones adecuadas para el desarrollo de los mexicanos. El estado nacional que tenemos no cumple con sus funciones básicas. Es, sin duda, un estado nacional fracasado.

 

Pero, aparte de esta dolorosa ineficacia del estado mexicano, nos encontramos muy diversos factores que también empujan lenta pero seguramente a un proceso de desintegración nacional. Un proceso que México ya sufrió en el siglo XIX y cuyas causas, mayormente internas, parecen hoy repetirse. Parecería que en los 184 años de México como estado nacional independiente, no hemos aprendido la primera y más importante lección. El estado debe ser capaz de funcionar adecuadamente para asegurar la soberanía nacional y hoy en día, soberanía es sinónimo de crecimiento económico. Y el estado nacional mexicano no ha sabido cumplir con su función básica.



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