VIERNES, 31 DE AGOSTO DE 2007
25 años

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• ¿Responsabilidad social?

Arturo Damm
• IED, preocupante

Luis Pazos
• Más impuestos menos crecimiento ¡lógico!

Arturo Damm
• Desaceleración, más muestras

Ricardo Valenzuela
• ¿Quiénes controlan los gobiernos? (I)

Isaac Katz
• ¿Qué falló? (I)

Isaac Katz







“La expropiación bancaria fue un episodio aciago de la historia de México y hoy, a 25 años, no se nos puede olvidar que si queremos un país desarrollado, no es posible atentar contra los derechos privados de propiedad.”


Mañana se cumplen 25 años de la expropiación bancaria, un acto de gobierno tan arbitrario pero sobretodo tan equivocado que aun seguimos pagando, como país, los costos de tal decisión. La expropiación, que no nacionalización, empujada por aquellos que creían, y siguen creyendo, que el camino a seguir para México es la estatización de los medios de producción, se constituyó como uno de los más graves atentados en contra de los derechos privados de propiedad en la historia económica de México y mostró cómo un gobierno sin rumbo, pudiendo actuar sin el balance de los otros Poderes de la Unión y sin rendirle cuentas a la sociedad por sus actos, tal como fue el de López Portillo, casi puede destruir un país. El daño que causó la desastrosa política macroeconómica instrumentada durante ese gobierno, culminada con la expropiación bancaria y el establecimiento de un control generalizado de cambios es inconmensurable, pero sin duda es un elemento que explica no solo la enorme pérdida en el bienestar de la población, sino también el porqué la economía prácticamente no creció durante los siguientes años.

 

Al grito de “no nos volverán a saquear” y argumentando que la expropiación serviría para poner la banca al servicio de los mexicanos, López Portillo y sus colaboradores estatizadores generaron con la expropiación un proceso de deterioro de las instituciones bancarias que tendría con el paso del tiempo, junto con otros errores de política económica que se cometieron en años posteriores, graves consecuencias para el desarrollo de la economía. Sin duda uno de los primeros efectos negativos de la expropiación fue la descapitalización de los bancos, tanto en términos financieros cuando experimentaron una pérdida cambiaria significativa con los “mex – dólares” y la otra, quizás más importante aun, una descapitalización humana al emigrar hacia otras instituciones del sistema financiero la gente con experiencia en el manejo de los bancos, particularmente en lo relativo a la evaluación de los créditos, hecho que sería importante cuando los bancos fueron privatizados diez años después.

 

Un segundo efecto negativo derivado de la expropiación fue que los bancos se empezaron a manejar casi como cualquier otra entidad paraestatal, aunque restringidos por la regulación bancaria. Al no tener eficientemente definidos los derechos de propiedad, los administradores de los bancos no enfrentaron los incentivos necesarios para operar con eficiencia las instituciones, hecho que derivó en un incremento no justificado de la plantilla laboral, una caída en la calidad de evaluación de los créditos y un deterioro de la calidad misma de la cartera de crédito.

 

La expropiación bancaria fue un episodio aciago de la historia de México y hoy, a 25 años, no se nos puede olvidar que si queremos un país desarrollado, no es posible atentar contra los derechos privados de propiedad. La justificación utilizada por López Portillo para expropiar la banca, que habían promovido el saqueo del país, fue solo el pretexto. La realidad es que fue la manera de esconder su incapacidad para dirigir al país y, quizás, por eso lloró cuando le pidió perdón a los pobres.

• Derechos de propiedad

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus