LUNES, 10 DE SEPTIEMBRE DE 2007
El apestoso impuesto a los combustibles

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“Del PRD no esperábamos nada; no se puede esperar nada de un partido que está atrapado en la izquierda trasnochada setentera, y peor aún, que está bajo las órdenes del cacique López. Creíamos que el asunto era entre el PRI y el PAN, y que tras negociaciones inteligentes, al fin tendríamos una primera reforma, no perfecta, no idónea, pero en el rumbo correcto. Vaya ingenuidad.”


Acorde a la información disponible al escribir este artículo, y tras una que otra filtración de las miserias, del rancio tufo, que los políticos nos han dejado entrever, francamente quien esto escribe ya no desea reforma fiscal alguna. Mejor dicho, sí desea una buena reforma a la hacienda pública, presupuestaria, pero no recaudatoria, como al parecer es la que nos quieren imponer.

 

Desde el inicio la Secretaría de Hacienda se esforzó por hacer una propuesta inteligente; la idea era que los legisladores la perfeccionaran y la convirtieran en una verdadera reforma de la hacienda pública. Los técnicos de Hacienda se esforzaron por diseñar un esquema ingenioso que lo mismo hizo malabares por saltarse el dogmatismo del PRI respecto al IVA, que esfuerzos por corregir a la gigantesca elusión y evasión fiscal.

 

En un principio creímos que al final la cordura se impondría, y tras algunas correcciones, terminaríamos con un impuesto único, menor al 15%, y si tal vez no con IVA a medicinas y alimentos, al menos sí con la eliminación de la tasa cero sobre estos productos.

 

También esperábamos que se avanzara en la construcción de un verdadero federalismo fiscal con clara rendición de cuentas.

 

Pero no, nada de esto, vaya ingenuidad de quien esto escribe; lo único que ha pasado es que los políticos una vez más están entrampados en sus revanchas y chantajes.

 

Del PRD ni hablar, no esperábamos nada; no se puede esperar nada de un partido que está atrapado en la izquierda trasnochada setentera, y peor aún, que está bajo las órdenes del cacique López (que por cierto ya planea invadir la tribuna mañana martes para impedir cualquier reforma). Creíamos que el asunto era entre el PRI y el PAN, y que tras negociaciones inteligentes, al fin tendríamos una primera reforma, no perfecta, no idónea, pero en el rumbo correcto. Vaya ingenuidad.

 

Cuando lea este artículo amigo lector, tal vez ya sabremos si hay ó no una “reforma”. Por lo pronto ha aparecido la partidocracia, esa conducta inconstitucional de los partidos para ponerse de acuerdo sobre quien los regula.

 

Vemos complicada la situación, pues los partidos políticos están actuando como una partidocracia y ahora condicionan cualquier reforma fiscal con el asalto al IFE.

 

Hablan a medias de bajar el costo de las campañas, pero eso sí, no quieren ser molestados con auditorias ni supervisión alguna; pretenden además crear una falsa competencia entre los candidatos y más bien crear “debates arreglados” aquellos en los que “no hay ofensa alguna”; por supuesto, no quieren la reelección, pues quieren que los candidatos sigan dependiendo de las cúpulas de los partidos; primero el partido, luego el ciudadano, partidocracia pura. Por si fuera poco, quieren imponer a un Consejero Presidente a la medida, que pase por alto sus tranzas fiscales; quieren tomarnos de rehenes a los mexicanos para que no nos demos cuenta de la clase de parásitos que son. Ya veremos si reina el chantaje y el golpismo.

 

La cruda realidad es que no sólo no habrá una verdadera reforma, sino que al parecer, si sale, será una reforma recaudatoria. El impuesto al litro de gasolina (y a combustibles como el diesel y el gas) que de por sí ya se grava con 4 centavos al mes, tendría un impacto sobre el crecimiento económico, pues acarrearía aumentos de precios en toda la industria, lo que terminaría afectando a los más pobres.

 

En materia de federalismo fiscal, el PRI no sólo apestó la propuesta del Ejecutivo, sino que llevó agua para su molino y ahora los gobernadores priístas, que son la mayoría, podrían nuevamente recibir dinero caído del cielo; no puede ser, de por sí los estados dejan mucho que desear en cuestión de rendición de cuentas, de por sí hoy sólo estiran la mano a la federación y no se esfuerzan por recaudar y cuidar sus finanzas, de por sí hoy los gobernadores gastan enormes sumas de dinero en la promoción de su persona en los medios, de por sí son nefastos y ya pronto les podrían volver a dar dinero a manos llenas. Vaya federalismo perverso.

 

¿Desaparecerá la tenencia a cambio del impuesto a la gasolina? No lo creemos. La propuesta priísta no da incentivos para que los gobiernos estatales compitan por ser atractivos en materia fiscal. Sólo les da más dinero de los contribuyentes, por lo que los estados, además de no querer renunciar a ese “diezmo” que es la tenencia vehicular, querrán recibir más recursos para seguir con sus borracheras fiscales. Seguro, el gobierno defeño está feliz.

 

No, así no es la estrategia. Un impuesto a las gasolinas sólo se justifica en las grandes ciudades, en donde, dada la escasez de aire limpio, es necesario que los que contaminen más paguen más. Pero un impuesto a la gasolina (y demás combustibles) generalizado a toda la República Mexicana, sólo afectará a la industria, lo que repercutirá seriamente sobre el bienestar de los consumidores.

 

Insistimos, si se elimina la tenencia, tal vez cabría reflexionar un aumento al impuesto sobre las gasolinas (no de la magnitud que hoy se propone), pero hasta hoy no se ve claro que eso prospere.

 

Finalmente, el PRI está más empecinado en cobrarle viejas rencillas a Elba Esther Gordillo, que en cooperar para la construcción de una buena reforma.

 

Por lo pronto, el impuesto priísta a las gasolinas (que quede clara la autoría), apesta y ojalá no se apruebe. Tampoco queda claro si el gobierno federal deba recibir más dinero. ¿Para qué? ¿Para darle más dinero a tortilleros, molineros, maiceros, lecheros, cañeros etc.?

 

Ya me voy amigo lector, la semana apenas comienza y no quiero contagiarle mi pesimismo al inicio de semana. Mejor me voy a escuchar y recordar al gran Pavarotti.

 

El PRD, ¿el ganón?

 

Hoy el PRD de López va rumbo a la debacle electoral. No obstante, esto podría cambiar. Con el ridículo que ha hecho el PAN, al primero adjudicarse, y luego desmarcarse del impuesto a la gasolina, y luego el PRI, al echarle nuevamente la bolita al PAN (conste, el PRI fue quien originalmente propuso el impuesto con porcentajes y centavos), el partido que puede salir fortalecido en todo este jaloneo es el PRD con su estrella López. Increíble, PAN y PRI haciéndole el juego a López.

• Reforma fiscal

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