LUNES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2007
La partidocracia, un nuevo peligro para México

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“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
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“Un día a la partidocracia se le puede ocurrir que el mejor camino para México es el socialismo bolivariano de Hugo Chávez y entonces proceder a cambiar la constitución. Y ni modo, como no rinden cuentas a los ciudadanos, los mexicanos nos tendríamos que aguantar. Bajo el esquema en que opera hoy la partidocracia, hay un camino directo a la servidumbre.”


Al fin consumaron su golpe, sí, nuevamente los nefastos partidos políticos (especialmente PRI, PAN y PRD), nos dieron muestra de que los electores les importamos un cacahuate.

 

Al más puro estilo priísta de los setentas, se encerraron y cocinaron las reformas (?) electoral, fiscal y de medios.

 

La realidad es que lo que hemos visto, desde golpear al IFE y sus consejeros, crear un entorno legal de libertad de expresión a modo hasta aprobar una reforma fiscal recaudatoria, es un serio peligro para la joven democracia mexicana.

 

¿En qué consiste ese peligro? En que los políticos no tienen ningún incentivo de servirle a quien se deben, a quien paga sus salarios, los ciudadanos.

 

Sólo vea amigo lector la dizque reforma política. El Congreso, mediante sus tres partidos estrella, acordó puntos como el financiamiento a partidos, pero claro siempre cuidando que no se les toque nada de sus intereses. Pusieron candados a las millonarias cantidades que año con año recibe el duopolio televisivo por concepto de propaganda política; pusieron candado al gasto que hacen gobernadores para promocionarse; redujeron el tiempo de las precampañas. Bien por esto. Pero en cuanto a sus presupuestos nada. Hasta van a aumentar. Nos salieron con la ocurrencia de que a cambio de no permitir contratar publicidad por cuenta propia, se resignan horas (3 minutos por cada hora) en la televisión privada.

 

Qué flojera, la partidos ya nos enjaretaron su despreciable figura y ahora tenemos que aguantarnos y verlos en televisión abierta cada hora; si puede amigo lector, contrate televisión privada; si no puede, cada vez que salga la imagen de cualquier partido, póngale “mute” a su control remoto y asunto arreglado; si ya la tiene, ¡qué suertudo! Eso sí, no se someta a la dictadura de la partidocracia.

 

No, esto es una tomadura de pelo; de entrada la práctica de tiempos oficiales en los medios es un abuso que cometió la dictadura priísta. Hoy estos partidos se dicen demócratas, pero de demócratas no tienen ni un ápice. Exigen democracia, pero cuando de sus intereses se trata, nada, son como los viejos priístas. En una democracia moderna, a ningún medio privado se le obliga a entregar de manera gratuita parte de sus espacios para el proselitismo de los partidos políticos. Lo que pasa es que esa rancia práctica en México viene del corporativismo priísta que se ejerció durante 70 años: Yo Estado (PRI) te doy a ti agente privado, la concesión para que operes como medio de comunicación (y ganes muchos millones), a cambio de que no me critiques, no hables de mi, ni de mis intereses; si no cumples, te quito la concesión y de patitas a la calle. Contubernio puro.

 

Hay dos prácticas muy peligrosas para México. La primera, la que tiene que ver con la rendición de cuentas de los partidos a los ciudadanos. La ausencia de reelección y democracia al interior de los partidos, hace que éstos se comporten como un monopolio político, creando barreras a la entrada e impidiendo que cualquier ciudadano pueda postularse libremente a un puesto político, claro, a menos que sea dentro de las estructuras de la partidocracia. Ahí está lo apestoso del asunto.

 

El otro elemento peligroso y que está estrechamente asociado al primero, es la figura de la concesión de medios de comunicación. La partidocracia y/o cualquier Mesías iluminado puede, si no sirve a sus intereses, cancelar y/o prohibir la entrada de cualquier medio de comunicación crítico. Ahí estaba el chavista Pablo Gómez, amagando con recurrir al cambio de concesión si no se aplacaban los medios en sus críticas. Con este criterio, en México puede ocurrir lo de Venezuela, en donde el gorilón rojo quita y/o prohíbe cualquier medio crítico de su régimen.

 

Lo ideal es que se definan claramente los derechos de propiedad del espectro, para que cualquier medio, en radio ó en televisión no sienta la bota en el cuello de los políticos.

 

Dada nuestra constitución socialista, esto es muy difícil. Pero entonces, y técnicamente superior es la figura de la subasta, en donde esté siempre abierta la posibilidad de que entre a competir cualquier medio (distintos al duopolio televisivo que domina en México y que ya gana muchos, muchos millones de dólares); el número de competidores lo fijarían los consumidores, jamás algún burócrata iluminado desde un escritorio. La subasta, sistema no ideal, es superior a la concesión discrecional, que pone en riesgo a cualquier democracia joven, como la mexicana; en EU, es cierto, opera este mecanismo, el de la concesión, pero éste país ya tiene una democracia madura y una constitución política, que no socialista, que protege la libertad de expresión.

 

El golpe artero al IFE debe ser una seria advertencia de que están en peligro las instituciones en México. Para que los países se desarrollen, además de haber un clima de intensa libertad económica, es necesario que haya sólidos derechos de propiedad que sean protegidos por contratos amparados en una también  sólida infraestructura institucional.

 

Hoy, ya ni el Presidente Calderón podría vetar el golpe al IFE (que quede claro, el Presidente Calderón es cómplice de este golpe), pues no se trata de una ley, sino de un cambio institucional. No pos sí. Con ese criterio, un día a la partidocracia se le puede ocurrir que el mejor camino para México es el socialismo bolivariano de Hugo Chávez y entonces proceder a cambiar la constitución. Y ni modo, como no rinden cuentas a los ciudadanos, los mexicanos nos tendríamos que aguantar. Bajo el esquema en que opera hoy la partidocracia, hay un camino directo a la servidumbre.

 

Y cuidado, porque con el secuestro del IFE, hoy los partidos tienen todo el botín para hacer y deshacer el presupuesto público a favor de sus intereses. Qué tragedia. Estoy pensando seriamente en emigrar a otro país.

 

La guerrilla, otro peligro para México

 

Para cuando lea este artículo amigo lector, muy seguramente ya sabrá de la cuantificación de los daños que los terroristas del EPR (luchadores sociales, en opinión de los estalinistas del PRD) propiciaron con sus nuevas explosiones en PEMEX. Las pérdidas son millonarias, pues afectaron en un 25% la capacidad de proveer gas de la paraestatal. Lo delicado del asunto es que los servicios de inteligencia mexicanos parecen muy superados, asustados para combatir a estos delincuentes. ¿Estará metida la mano de Hugo Chávez? Por lo pronto la administración calderonista sigue peligrosamente empecinada en acercarse al gorilón rojo.

• Democracia mexicana

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