MARTES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2007
Herodes el del embudo, legislador fundamental

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“El espectáculo legislativo no es bello, pero sí interesante. Obedecen la Constitución, pero siempre y cuando no contradiga las dos leyes principales. Si se les opone, la reinterpretan. Y nutren a la opinión pública con explicaciones.”


El Congreso de la Desunión (especialmente sus patrones, esos sedicentes “coordinadores”, que sólo sus partidos eligieron) cocina lo que se le pegue la gana, siempre y cuando cumpla dos condiciones prioritarias y estratégicas: 

 

  1. Obedecer los mandatos de sus mandantes: los mandones de sus partidos. Ellos les dieron la chamba, y sólo a ellos rinden cuentas.

 

  1. Cumplir las dos leyes fundamentales de México.

 

Quien crea que sólo hay una ley fundamental (la Constitución) está, digamos, no bien informado.

 

La ley mayor se llama Ley de Herodes (novelada en la letra por Jorge Ibargüengoitia, en el cine por Luis Estrada, e inmortalizada por la cotidiana práctica política). Opción binaria radical, fundadora primigenia del proceso legislativo nacional y de sus poderes públicos. A aplicar irrestrictamente, digan lo que dijeren leyes menos fundamentales y sus anacrónicos mandatos por la libertad del ciudadano o la autonomía de instituciones básicas con inamovilidad de sus miembros; o contra la retroactividad.

 

La segunda ley fundamental se llama Ley del Embudo: lo ancho para mí, lo angostito para los de afuera. Soy autónomo con mi dinero pero tú pagas; me das gratis los anuncios pero no me descuentas lo que yo pagaba. En mi ancho embudo no cabes porque no eres Yo: no eres el Mero Mero, Representante Popular; no estás en mi Partido.

 

Los partidos son de “interés público” porque el público los paga. Hasta allí.

 

El espectáculo legislativo no es bello, pero sí interesante. Obedecen la Constitución, pero siempre y cuando no contradiga las dos leyes principales. Si se les opone, la reinterpretan. Y nutren a la opinión pública con explicaciones.

 

Por ejemplo explican, con su patriotismo y altísimas miras y mandato como “representantes populares”, por qué descabezar y desconsejerear al IFE y por qué vulnerar las libertades y derechos electorales de los ciudadanos.

 

Uno de esos derechos: tener un árbitro que no dependa de los arbitrados y un juez que no dependa de las partes; un IFE que no sea patiño de los partidos (a través de los diputados) ni esté sujeto a su arbitrio. Derecho ciudadano: ejercer por cuenta propia y a riesgo propio la libertad de expresión pagando mensajes en cualquier medio, a favor o contra uno de esos “representantes” o de sus causas o de sus ideas o de lo que cada quien decida. Otro: votar y ser votado, independientemente de la membresía a un club político de acceso restringido, chamba controlada, beneficio privado y financiamiento público.

 

Y tienen poder para descabezar al antipático Ugalde y a un IFE que los ciudadanos queremos autónomo. Pero hay autónomos más autónomos que otros; ellos mandan, no nosotros. ¿Quién si no ellos es el ora sí que Representante Popular ora sí que del Pueblo?

 

Y dice el PRD: ¿cómo que el titular de otro poder ha de informar a la Nación ante sus representantes? ¿A quién podría interesarle lo que diga ese espurio, pelele, usurpador, ilegítimo, fraudulento, impuesto, delincuente electoral, alcahuete, y que hizo ¡guerra sucia! al hablar mal de su oponente? Y abandonan la sala (pero el acta oficial de asistencia dice que estuvieron presentes en la sesión mientras el pelele estaba dentro).

 

Y dice el PRI: ¿de cuándo a acá un vulgar pérez tendría derecho a vigilar, cuidarle las manos o la boca al Representante del Pueblo, al Señor Lic. Senador o Diputado, o a pronunciarse públicamente en favor o en contra, si no está en un Partido Político ni es Representante Popular ni trabaja para el Poder Legislativo? ¡¡¡Vaya insolencia!!!

 

Y dice el PAN: (chin… ¿qué dice?)

 

Lo que ninguno dice pero sí practica es ambas leyes fundamentales: la Ley del Embudo y la Ley de Herodes. Lo demás es lo de menos. Y el corolario de esas leyes es: el pueblo me paga pero todo derecho político es mío, porque la política es monopolio de los partidos.

• Democracia mexicana

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