VIERNES, 12 DE OCTUBRE DE 2007
¿De veras “hay que salvar al IMSS”?

¿Considera usted que, en caso de logar su registro, “México Libre” es una alternativa viable para tener una oposición fuerte?
No
No sé



El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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Ricardo Medina







“Otro caso más en el que las grandiosas “prioridades nacionales” nada tienen que ver con la vida real de la gente de carne y hueso.”


Cualquier joven mexicano medianamente informado que se incorpora al mundo laboral ¿qué preferiría si le dieran a elegir?:

 

A.      Las tradicionales “prestaciones sociales”: Seguro Social, ahorro forzoso para vivienda y para el retiro.

 

B.     Integrar en el salario neto –pagando los impuestos correspondientes- cualquier prestación, es decir “monetizarlas” para que sea él mismo quien decida en qué emplear esos recursos.

 

Sospecho que la mayoría de los jóvenes, puestos a elegir, optarían por la segunda. Yo lo haría, si se pudiese elegir, porque maximiza la libertad personal y su concomitante responsabilidad y no hace depender mi bienestar presente y futuro del buen o mal criterio de elección de alguien más, sino de mis decisiones, de mis actos y de mis omisiones.

 

Todo esto, lo entiendo, va en contra de la sabiduría convencional (el Estado niñera) y de lo que a diario leemos, oímos y vemos en los medios de comunicación. Tomemos el ejemplo más cercano y actual: Un gran “tema” en los medios es la negociación anual del contrato colectivo entre los líderes del sindicato del Seguro Social y las autoridades de ese Instituto (IMSS). Todo mundo sabe, aunque los líderes sindicales vociferen lo contrario con singular violencia verbal, que el IMSS está quebrado (basta comparar lo que necesitaría para cumplir satisfactoriamente con todos sus afiliados y sus recursos financieros propios) en buena medida por las exorbitantes prestaciones que reciben los trabajadores sindicalizados del mismo instituto. La situación es insostenible pero los líderes sindicales siguen estirando la cuerda.

 

Así las cosas, si usted fuese un joven que apenas ingresa al mundo laboral, ¿le haría gracia que le descontaran de los ingresos que merece por su trabajo un porcentaje para seguir manteniendo con vida a un instituto quebrado en el que lo importante son los empleados del instituto y no los clientes, como usted, que son los que pagan?, ¿no preferiría que le monetizaran esas cuotas y destinarlas a comprar, o no, que cada cual decida, un seguro de gastos médicos mayores elegido  entre una variedad de opciones?

 

Pero esto no hay que decirlo. Es incorrecto porque “salvar al IMSS” es una “prioridad nacional”. Otro caso más en el que las grandiosas “prioridades nacionales” nada tienen que ver con la vida real de la gente de carne y hueso.

• Estado de bienestar

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