MARTES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2007
Tabasco y Campeche: Llueve sobre mojado

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“No se vale que las autoridades simplemente eleven la vista al cielo y digan que se trate de hechos fortuitos de la naturaleza o de accidentes. Hay medidas que se pueden tomar para convivir con la naturaleza y para lograr que la actividad petrolera e industrial no produzca tragedias cada determinado tiempo.”


En el golfo de México llueve sobre mojado. Ya Carlos Pellicer nos enseñó a todos los mexicanos hace décadas que Tabasco es una tierra que debe vivir en constante armonía y conflicto con el agua. Pero las inundaciones que se han generado este año, y que han afectado a un 70 por ciento del estado, según el propio gobierno estatal, son un golpe realmente enorme, especialmente para los más pobres.

 

Pero no es eso lo único que está pasando en la región. Una evacuación mal realizada de la plataforma Usumacinta en la sonda de Campeche ha dejado un saldo de cuando menos 21 trabajadores muertos. La acción ha generado dudas importantes acerca de los procedimientos de seguridad y de desalojo de estas plataformas. Una importante cantidad de petróleo crudo se ha escapado de la Usumacinta y ha generado una gran contaminación en las costas de Campeche. Además, una serie de accidentes en ductos de Pemex en el sureste de Veracruz y en Tabasco han contaminado también la región, especialmente con gasóleo.

 

Las cosas no pueden continuar así. Es verdad que la fuerza de la naturaleza es imprevisible, pero es inaceptable que cada determinado número de años Tabasco quede inundado. Es igualmente imposible que las autoridades sigan permitiendo que se lleven a cabo asentamientos humanos en márgenes de los ríos que se desbordan cada determinado tiempo.

 

Los expertos en el campo de la ecología nos dicen una y otra vez que el ser humano no debe ni puede luchar contra la naturaleza. Lo que hay que hacer es trabajar con ella. Las zonas que sabemos están destinadas a inundarse de manera periódica deben quedar libres de asentamientos humanos y convertirse en áreas protegidas.

 

En cuanto a Pemex, no hay duda de que debe aumentar la inversión y el cuidado que dedica a la seguridad. Es verdad que este año la paraestatal ha sido víctima de una serie de atentados por parte del EPR, pero también es cierto que se ha hecho común que se registren accidentes con gran frecuencia en instalaciones petroleras que, además de dejar saldos en pérdidas económicas, lesionados e incluso muertes contaminan el ambiente y dañan la actividad económica de las personas que viven cerca de estas instalaciones.

 

La zona de Tabasco y Campeche es una de las partes más pobres de un país pobre. Es injusto que por negligencia o falta de planeación se deteriore el ya precario nivel de vida de quienes ahí tratan de ganarse honestamente la vida. Ante este tipo de problemas no se vale que las autoridades simplemente eleven la vista al cielo y digan que se trate de hechos fortuitos de la naturaleza o de accidentes. Hay medidas que se pueden tomar para convivir con la naturaleza y para lograr que la actividad petrolera e industrial no produzca tragedias cada determinado tiempo.

• Desastres naturales

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