MARTES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2007
Nuevos caminos de crecimiento económico

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
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No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“La apertura al comercio internacional no basta para explicar la evolución de economías como la de Corea del Sur, China y la India. Hacen falta personas, falta capital humano para asimilar esos nuevos conocimientos que vienen portados por las alas del comercio, la inversión extranjera, la información.”


Madrid (AIPE)- Como una muleta ante un toro furioso es la mención de la Escuela de Chicago para la progresía allendista. Ni saben ni entienden lo que esos pensadores y los de otras universidades de EEUU están contribuyendo al conocimiento de las sociedades humanas con sus variados modelos. Todo lo más llegan a Stiglitz porque ataca al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, como muchos de nosotros, pero por otras razones. Uno de los más denostados es Robert E. Lucas, el constructor del modelo de “expectativas racionales”. Este modelo parte de los supuestos de que los individuos, uno con otro, actúan racionalmente; y que en el mercado en cada momento se sabe todo lo que hay que saber sobre la situación económica y el futuro de la economía. De ahí dedujo Lucas que las autoridades son incapaces de desempeñar el papel de gestores omniscientes por encima del bien y del mal, porque siempre predecirán peor que el conjunto de los individuos.

 

Pero el profesor Lucas de la Universidad de Chicago lleva desde el año de 1985 ocupándose de otro tema: el del crecimiento económico y las razones por las que el progreso realizado por las economías adelantadas ha sido tan distinto del paso cansino de los países del Tercer Mundo. En su breve recopilación de conferencias, titulada “Lectures on Economic Growth” (2002), se pregunta por qué el modelo de Solow, que tan bien explica el crecimiento de EEUU en el siglo XX, el de Japón y gran parte de Europa después de 1950, no cuadra con lo que sabemos de la parte del mundo que escapa de la trampa maltusiana. Subrayo que yo no he recibido y leído ese librito hasta cinco años después de su publicación y que ello es indicativo de uno de los problemas que plantea el desigual crecimiento de las naciones: el que la información no fluye tan deprisa como pensábamos (lo que no quiere decir que fluya más deprisa para la Autoridades). ¿Por qué tardaron tanto las nuevas ideas productivas de la Gran Bretaña de la Revolución Industrial en llegar a otros países? ¿Por qué no se desplazaron los expertos y las máquinas británicas para trabajar con los obreros mucho más baratos del Continente europeo en vez de con los obreros británicos, mucho más caros? ¿Por qué tardo tanto en enterarme de las novedades, en realidad, de digerirlas, si mi profesión es seguir los desarrollos de las ciencias sociales? ¿Recuerda Lucas el ejemplo del retraso de la física en EEUU durante todo el siglo XIX hasta 1930, a pesar de que las revistas y papeles no tardaban más que unas pocas semanas en cruzar el Atlántico? Sólo cuando Hitler echó a los físicos europeos, cuando no los mató, se pusieron los americanos a la cabeza.¿Qué tiene la transmisión de conocimiento que necesite ser el transporte en brazos del capital humano de personas físicas y la concentración en centros de excelencia?

 

Paul Romer en 1990 consiguió aunar en una sola explicación dos fuerzas contrapuestas en las sociedades humanas: los rendimientos decrecientes con presión demográfica del modelo maltusiano evidenciado en los países atrasados y los rendimientos crecientes de las economías del conocimiento en los países salidos del subdesarrollo. Ambas fuerzas están siempre presentes: la tendencia hacia el equilibrio en el que todos los factores se usan óptimamente pero la economía no crece; y la tendencia hacia la expansión desequilibrada a tasas geométricas sobre la base del conocimiento. Romer supo hacer ver que la característica del conocimiento es que sufre un alto costo de producción pero luego es imitable y reproducible a costo casi nulo. No todos pueden inventar una nueva canción de éxito, pero una vez lanzada a las ondas todos la pueden reproducir e imitar.

 

La apertura al comercio internacional no basta para explicar la evolución de economías como la de Corea del Sur, China y la India. Hacen falta personas, falta capital humano para asimilar esos nuevos conocimientos que vienen portados por las alas del comercio, la inversión extranjera, la información. La mayor parte del aprendizaje de las personas se consigue en el tajo, cuando se opera con los nuevos conocimientos. Para eso hace falta una economía mínimamente abierta y competitiva, que sea acogedora para quienes quieren hacer las cosas de otra manera.

 

Qué lecciones podemos sacar de estas ideas es algo que conviene dejar para otro momento, pero lecciones hay.

 

___* Profesor de la Universidad San Pablo CEU.   

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