VIERNES, 9 DE NOVIEMBRE DE 2007
XII Cumbre Iberoamericana Chile 2007: Libertad, la mejor receta

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El punto sobre la i
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“Hoy 9 de noviembre, Día Mundial de la Libertad, representando instituciones que se dedican al estudio de las políticas públicas y la promoción de la libertad, hacemos un llamado a los gobernantes de Iberoamérica a poner práctica políticas que permitan la libre expresión de las capacidades de las personas. Sin duda la libertad es la mejor receta para la cohesión y oportunidad social.”


Los mandatarios de Iberoamérica se reúnen en Santiago de Chile a discutir el futuro de la región y proponer vías de solución para algunos de los problemas que nos aquejan. La cita coincide con la celebración del Día Mundial de la Libertad, fecha en la que se conmemora la caída del Muro de Berlín y el colapso del socialismo soviético.

 

América Latina ha tenido décadas difíciles: a los conflictos e inestabilidad política de buena parte de la región, se suman graves carencias sociales, expresadas en las más de 200 millones de personas que todavía viven en la pobreza. Frente a este drama humano surgen diversas propuestas de cambio, algunas responsables y constructivas; otras populistas y retrógradas.

 

De la pobreza a la modernidad

 

El progreso de la humanidad ha sido un lento peregrinar desde la pobreza más dura hasta los sofisticados estándares que hoy goza buena parte de la humanidad. Dicho peregrinar no ha estado exento de conflictos y dudas, pero el tiempo ha permitido identificar los factores claves que han facilitado a muchas de esas naciones alcanzar el pleno desarrollo social. La historia de esos países es clara y se presenta como vivo testimonio para quienes todavía buscan el camino a la prosperidad.

 

En particular, la experiencia del mundo occidental es un verdadero milagro social y económico. De ser sociedades azoladas por las enfermedades, las guerras, etc., Europa, América del Norte y varios rincones de Asia destacan hoy como centros de prosperidad y futuro, al cual migran millones de seres humanos cada año en busca de las oportunidades y la seguridad que no han encontrado en sus países.

 

¿Y qué tienen en común esos países? ¿qué explica su notable desempeño? Sin duda no fue la historia o la cultura, tan diversas entre ellos; más bien, lo que dichas naciones comparten es haber abrazado sin complejos un sistema basado en la libertad de las personas y las reglas del juego claras. Fueron los mercados libres y un buen marco institucional los que permitieron a esas naciones pasar de la pobreza a la modernidad.

 

El Desafío de América Latina

 

Mientras buena parte del mundo ya goza del desarrollo, casi 40% de la población de América Latina todavía vive en la pobreza. Los indicadores de desarrollo humano de varios países son bajos comparados con los niveles del mundo desarrollado. Junto a los problemas sociales, América Latina enfrenta variados problemas de insuficiencia institucional.

 

La suma de todos estos factores hacen de la región un espacio proclive a las ofertas de populismo y demagogia, con actores que  presentan promesas mesiánicas de transformación y que culpan de todos los males al “imperialismo”, sin asumir nunca la propia responsabilidad por la debilidad institucional y social de sus países.

 

Pero también hay experiencias exitosas que destacar, siendo el más emblemático el caso de Chile, país anfitrión de la cumbre. En ese país la pobreza ha sido reducida en proporciones históricas (actualmente no supera el 15%), la expectativa de vida es mayor a la de Estados Unidos y similar a la de Luxemburgo o Irlanda;  la mortalidad infantil es similar a la de Estados Unidos y la estabilidad política y la paz social son testimonio conocido de los consensos logrados.

 

En ese contexto de diferencias resulta oportuno preguntarse por el camino que América Latina debe seguir de cara a una mayor cohesión social, prosperidad y oportunidades para sus pueblos.

 

La Mejor Estrategia: Libertad

 

A fines de los años 80 el socialismo soviético colapsó estrepitosamente, dejando en evidencia la precariedad en que vivían sus millones de habitantes. El contraste con los sistemas de libre mercado era tan manifiesto que hasta se habló del “fin de la historia”. Buena parte de los países de Europa del Este decidieron no perder más tiempo y se lanzaron decididamente a abrir oportunidades de emprendimiento para sus ciudadanos. Estonia es tal vez el caso más emblemático, convirtiéndose en un auténtico “Silicon Valley” para Europa.

 

Frente a dicha corriente liberalizadora, algunos países de América Latina lanzaron intentos de modernización, pero sin que éstos fueran acompañados debidamente de los cambios institucionales que se requerían ni de una verdadera liberalización de las economías. Las reformas no produjeron los cambios esperados y entonces se culpó al “neoliberalismo” por las promesas incumplidas. Lo cierto es que en general las políticas de libre mercado nunca fueron debidamente implementadas y lo que hubo fue más bien una privatización de los monopolios y las rentas públicas, más que una apertura de los sistemas a la competencia.

 

Surgieron entonces algunas voces que reclamaron una mayor intervención del Estado. En algunos países tales planteamientos fueron exitosos políticamente y lograron hacerse del poder. Otros países, en cambio, mantuvieron el rumbo y optaron por seguir una estrategia de apertura al mundo, liberación de los mercados, etc; todo ello acompañado de libertades políticas y serios intentos de mejora institucional. Hoy, algunos de esos resultados pueden ser comparados y demuestran que no hay mejor estrategia para la región que optar por sistemas basados en la libertad de las personas, tanto en la esfera política como la económica.

 

La evidencia

 

Cuando América Latina se debate entre dos estrategias de desarrollo social y económico, es interesante mirar la evidencia de la última década. La información estadística es abundante y permite comparar aquellos países que han basado su desempeño en la libertad de las personas de aquellos en los que el Estado ha decidido jugar un rol más preponderante.

 

Una fuente fundamental de datos son los índices de libertad política (Freedom House) y de libertad económica (Heritage Foundation), que hacen evaluaciones internacionales anualmente.

 

En cuanto a la libertad política, durante la última década se observa que afortunadamente ésta mejora en 12 de los 19 países evaluados; se mantiene en 5 y sólo empeora en 2.

 

En cuanto a la libertad económica el resultado muestra grandes asimetrías, ya que de un total de 19 países, hay 8 que mejoraron su posición relativa entre 1997 y el 2007, destacándose en este grupo a Brasil y México, que si bien aún no tienen la categoría de país libre si han avanzado en ese sentido.  Luego, hay 3 países que prácticamente no presentan mejoría y mantienen bajos grados de libertad como es el caso de Perú, que sólo a partir del año pasado muestra un mayor deseo de avanzar en este ranking. Por último, hay 8 países que empeoraron y en la actualidad reprimen la iniciativa económica de sus habitantes con mayor fuerza que hace una década atrás, como es el caso de Argentina, Bolivia, Paraguay y Venezuela.

 

¿Cuál es el resultado de mayor o menor libertad?

 

-          Índice de Desarrollo Humano

 

El índice desarrollo humano es un indicador que combina tres aspectos simultáneamente: expectativa de vida, niveles de educación y nivel de desarrollo económico.

 

Cuando se compara dicho indicador con el de libertad económica se observa que de los 6 países con más libertad económica en la región, 4 están entre los con mayor desarrollo humano. Más aún, de los 8 países que avanzaron en libertad económica durante los últimos 10 años, 4 están entre los con mayor desarrollo humano, mientras entre los 8 que retrocedieron en libertad económica, sólo 2 destacan por su desarrollo humano.

 

La explicación es simple: mayores oportunidades de emprendimiento, de trabajo libre, favorecen la oferta de bienes y servicios que en primer término contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas. Bajo sistemas libres mejoran las oportunidades educacionales, la oferta de salud y las posibilidades de empleo, factores fundamentales para el desarrollo humano de los países, en paz y armonía.

 

Por el contrario en los países restrictivos o represores de la iniciativa privada, no hay los mismos espacios para ofrecer soluciones a las demandas de las personas. El Estado raramente alcanza los niveles de eficiencia necesarios y normalmente las soluciones sólo quedan en el nivel de promesas, alentando la frustración y la sensación de engaño, caldo de cultivo para los conflictos y la división social.

 

-          Calidad y Estabilidad Institucional

 

De los 8 países que avanzaron en libertad económica, 6 de ellos mejoraron su indicador de corrupción; en cambio entre los 8 que empeoraron en libertad económica, 4 de ellos empeoraron también en corrupción, 1 se mantuvo igual y sólo 3 mejoraron.

 

La explicación es simple: la libertad económica favorece la competencia abierta, a “rostro descubierto”, lo que dificulta la corrupción o al menos la hace comparativamente menos rentable (para qué ser corrupto si compitiendo abiertamente hay buenas oportunidades). En cambio los controles, el exceso de regulaciones y proteccionismo promueven la búsqueda de favores y rentas desde el Estado.

 

En cuando a estabilidad política, de los 8 países que avanzaron en libertad económica, 5 mejoraron también en estabilidad política; en contraste, entre los 8 que empeoraron en libertad económica, 5 retrocedieron en estabilidad política.

 

El argumento también es claro: la libertad económica favorece el crecimiento económico, las oportunidades laborales, la satisfacción de necesidades de millones de consumidores. Ello disminuye la presión sobre el Estado, las demandas políticas y las ofertas populistas.

 

Sin duda disminuir la corrupción y mejorar la estabilidad política resultan fundamentales para la paz social y la sana convivencia entre las personas. Cuando las relaciones humanas son vistas en un plano de cooperación, confianza y estabilidad –en vez de conflictos e incertidumbre- se asegura una mejor cohesión social y desarrollo general del país. Con más libertad se cumplen mejor esos objetivos.

 

-          Crecimiento e Ingreso Per Cápita

 

América Latina puede más. Hasta 1980 nuestra trayectoria de crecimiento superaba a la del Sudeste Asiático. Pero entonces vinieron los errores -mucho antes de las políticas fallidas de los 90, que no obstante las dificultades dieron mejores frutos que la década perdida de los 80-. Entre 1990 y 2004 los países de la zona más pujante de Asia promediaron un crecimiento anual de 7%, contra un magro 2,4% de América Latina.

 

Afortunadamente el desempeño no ha sido el mismo para todos los países. Aquellos que han optado por sistemas económicos más libres han permitido a sus ciudadanos acceder a mayores niveles de prosperidad, tal como se observa de la evidencia empírica.

 

Efectivamente, en los 8 países que mejoraron su ranking durante la década hay ciertas regularidades. En primer lugar, son economías donde se han realizado esfuerzos por aumentar la libertad de comercio exterior a través de acuerdos de libre comercio y reducción de barreras arancelarias. Asimismo, el indicador de inflación ha bajando de manera significativa, en parte respondiendo a bancos centrales más independientes guiados por metas de aumento en el costo de la vida. Asimismo, el promedio de crecimiento del período 1997-2006 es superior al del resto de los países, lo que implica un mejoramiento del ingreso per capita y el paulatino cierre de la brecha con lo observado en los países desarrollados. En este grupo se destaca Chile, ya en la categoría de libre, y que da testimonio del mejoramiento de la calidad de vida de las personas en una economía de libre mercado.

 

En contraste a este grupo, en aquellos países que retroceden en libertad económica vemos menos crecimiento (1997-2007) y mayores presiones inflacionarias. Argentina, Bolivia, Paraguay y Venezuela son los países que han mostrado las caídas más significativas en el ranking, estando, de hecho, Venezuela ya en la categoría de economía reprimida, junto a países como Angola e Irán. En este grupo se observa menor crecimiento económico y creciente inflación. Asimismo, varios de ellos han desechado el camino de los TLC´s con el resto del mundo y simultáneamente han debilitado el derecho de propiedad, lo que ha incrementado el riesgo para el emprendimiento. Seguir este camino tiene efectos en la situación de pobreza de la población y hay países como Bolivia en donde el porcentaje  de las personas que están bajo la línea de la pobreza es mayor que hace unos años atrás.

 

Un caso particular: Chile y Venezuela

 

Dos países parecen resumir el debate de visiones que perviven en América Latina: Chile y Venezuela. Mientras el primero ha mantenido por casi 3 décadas un sistema basado en la libertad y responsabilidad individual, los mercados abiertos y competitivos y la estabilidad política e institucional, Venezuela exhibe hoy un gobierno que crecientemente concentra el poder económico, político y social, y centrado especialmente en la figura de su Presidente (más que en las instituciones).

 

Pero nuevamente la evidencia es contundente a favor de sistemas más libres. En todos los ránkings internacionales Chile sobrepasa a Venezuela con larga ventaja, ofreciendo oportunidades mucho mayores para sus habitantes.

 

Llamado

 

El desafío de entregar mayores oportunidades y prosperidad sigue vigente en América Latina. La evidencia de algunos países de la región es alentadora en el sentido de que cuando se diseñan los mecanismos adecuados, dicha prosperidad llega. Pero no hay que confundir el camino. Mientras los países que entregan mayores libertades florecen en los más variados frentes (desarrollo humano, calidad institucional y crecimiento económico), aquellos que han optado por sistemas estatitas sólo logran retardar la prosperidad que tanto prometen a sus habitantes.

 

En este Día Mundial de la Libertad, representando instituciones que se dedican al estudio de las políticas públicas y la promoción de la libertad, hacemos un llamado a los gobernantes de Iberoamérica a poner práctica políticas que permitan la libre expresión de las capacidades de las personas. Sin duda la libertad es la mejor receta para la cohesión y oportunidad social.

• Libertad económica

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