DOMINGO, 9 DE DICIEMBRE DE 2007
Proteccionismo

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“El discurso proteccionista es parte del proceso político para elegir presidente y quizás después de las elecciones desparezca, pero quizás no, sobretodo si la ganadora es la senadora Clinton. ¡Aguas!”


A medida que se acercan las elecciones primarias en Estados Unidos para elegir a los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano, los diferentes aspirantes de cada uno de estos dos partidos busca atraer el favor de los votantes prometiendo el cielo y las estrellas y adecuando su discurso en función de la audiencia del momento. Hay sin embargo dos puntos que resaltan en estas campañas electorales y que reflejan una visión aislacionista de muchos estadounidenses. El primero es un creciente rechazo tanto de la población como de los políticos, particularmente de los demócratas encabezada por Hillary Clinton, al libre comercio internacional derivada en gran medida por el significativo déficit comercial de Estados Unidos con China. El segundo, y éste desde el lado republicano, su xenofobia en materia de migración. Un burdo proteccionismo domina la escena política en Estados Unidos. Lo anterior es relevante para México en dos aspectos.

 

El primero es la presión que existe en Estados Unidos, particularmente en la región industrial del centro y del noreste, para revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, propuesta que la senadora Clinton ha manifestado apoyar, sin siquiera estar tomando en consideración que el principal beneficiario del TLCAN ha sido precisamente Estados Unidos. El diagnóstico hecho por los políticos demócratas de su situación comercial internacional es erróneo ya que el déficit que están experimentando no se deriva del libre comercio sino que es el reflejo de dos fenómenos, uno es el déficit fiscal y el otro el éxito de la economía estadounidense en materia económica, éxito que atrae significativos flujos de capital. El problema es que cerrar la economía no soluciona el déficit y sí genera, por el contrario, altos costos en bienestar, particularmente para los consumidores.

 

Argumentar que hay que revisar el TLCAN representa un grave peligro para la región norteamericana como un todo, pero particularmente para México al ser el país más débil de los tres. Simplemente, abrir a discusión algunos de los capítulos de este acuerdo lo mataría ya que aparecerían, como hongos, fuerzas proteccionistas en los tres países, clamando todos que lo que buscan es un mayor bienestar para su población, cuando en realidad lo que persiguen son las rentas que se derivan de la protección. El TLCAN no es perfecto, pero reabrirlo para su discusión significaría su muerte.

 

Respecto de la migración es claro, como lo demuestran innumerables estudios, que los inmigrantes sean legales o ilegales hacen una significativa contribución al crecimiento de la economía estadounidense y por lo tanto el rechazo de una parte de la población y de los políticos a la concreción de acuerdos sobre migración se basa en la xenofobia y no en argumentos racionales. Uno podría apostar, con probabilidad cercana a uno de ganar, que ninguno de los estadounidenses que rechazan la inmigración son descendientes de los pueblos indígenas que habitaban ese territorio previo al descubrimiento de América; prácticamente todos son descendientes de inmigrantes.

 

El discurso proteccionista es parte del proceso político para elegir presidente y quizás después de las elecciones desparezca, pero quizás no, sobretodo si la ganadora es la senadora Clinton. ¡Aguas!

• Elecciones EU 2008

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