LUNES, 10 DE DICIEMBRE DE 2007
Competencia: La clave (II)

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“¿Quién está dispuesto a tomarle la palabra al secretario de Hacienda? De ello depende, nada más, ni nada menos, que un mejor futuro para un mayor número de gente. ¡Nada más, ni nada menos!”


La competencia, de entrada entre oferentes, es la clave del progreso económico, competencia que debe darse, en todos los mercados y en todos los sectores de la actividad económica, para lo cual se requiere, uno, abrir todos los mercados, a todas las mercancías, provenientes de todo el mundo y, dos, abrir todos los sectores de la actividad económica a todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, aperturas que en México dejan mucho que desear. Solamente así se conseguirá la mayor competencia posible, en todos los mercados, y en todos los sectores de la actividad económica, todo ello en beneficio del consumidor, sin olvidar, primero, que de todas las actividades económicas el consumo es la terminal, la más importante, aquella por la cual se llevan a cabo todas las demás y, segundo, que consumidores somos todos.

 

Es por ello que hay que aplaudir las recientes declaraciones del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, quien la semana pasada dijo que "para alcanzar mayores niveles de competitividad e inversión será necesario contar con competencia efectiva en todos los sectores", competencia efectiva, en todos los sectores, como medio para alcanzar mayores niveles de competitividad, es decir, como medio para beneficiar, de mejor manera, a los consumidores, ya que la competencia entre empresas da como resultado la competitividad en las empresas, la trilogía de la competitividad - menores precios, mayor calidad y mejor servicio -, no debiéndonos conformar los consumidores con menos, razón por la cual hay que apoyar lo dicho por el secretario de Hacienda, dicho que, hasta el momento, no pasa de ser tal, dicho, debiendo de convertirse en hecho, para lo cual hay que superar dos obstáculos: los intereses creados y los prejuicios ideológicos, intereses creados que encontramos, sobre todo, en el sector empresarial, entre aquellos empresarios que disfrutan del monopolio, o por lo menos de una posición dominante en su mercado, prejuicios ideológicos que se encuentran, ante todo, entre políticos, gobernantes y legisladores, sin olvidar académicos, intelectuales y periodistas, intereses creados y prejuicios ideológicos que han sido, en los últimos años, los principales obstáculos para llevar a cabo las reformas estructurales, sobre todo aquellas que tendrían un impacto positivo en el bienestar de los consumidores, como lo sería la energética, que simple y sencillamente no será tal si no elimina los monopolios gubernamentales en materia de petróleo y electricidad, para lo cual no es necesario, aunque sí deseable, eliminar PEMEX o CFE, sino simplemente sujetarlos a la disciplina de la competencia, para lo cual bastaría que las leyes permitieran que todo aquel que quiera participar en tales actividades económicas lo pueda hacer, algo que unos cuantos no están dispuestos a permitir, con el pretexto de la soberanía y demás petates del muerto.

 

Más allá de los efectos que la apertura de todos los mercados, y de todos los sectores de la actividad económica, tendría en materia de competitividad y productividad, y por lo tanto en materia de bienestar del consumidor, hay que tener en cuenta que solamente así, abriendo todos los mercados, a todas las mercancías, provenientes de todo el mundo, y abriendo todos los sectores de la actividad económica, a todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, se garantiza el derecho a la libertad para trabajar, invertir y emprender, para intercambiar y consumir, así como la propiedad sobre los medios de producción, derechos que el cierre de mercados, y de sectores de actividad económica, viola, sin olvidar que la calificación de México en materia de libertad económica es 6.6 y, en materia de propiedad, 4.5, todo ello en escala de 0 al 10.

 

¿Quién está dispuesto a tomarle la palabra al secretario de Hacienda? De ello depende, nada más, ni nada menos, que un mejor futuro para un mayor número de gente. ¡Nada más, ni nada menos!

• Competencia

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