LUNES, 14 DE ENERO DE 2008
Las bondades del libre comercio

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“Los que vituperan contra el TLCAN lo hacen señalando que México no ha crecido mucho, así como que el desempleo y la emigración continúan. Eso no es culpa del libre comercio.”


Dadas las sandeces que sobre el libre comercio escucho a diario de parte de políticos soquetes, he decidido nuevamente escribir un artículo sobre las bondades del libre comercio.

 

En primer lugar, amigo lector, no le haga caso a los López, a los Muñoz Ledo, y en general a cualquier periodista y/o político despistado que opina temerariamente sobre la liberación total del maíz, frijol, azúcar y leche en polvo.

 

Amigo lector, le sugiero revisar el siguiente artículo (publicado en el periódico El Universal la semana pasada) que escribió un verdadero experto en comercio y protagonista del TLCAN, el Dr. Luis de la Calle; en el mismo se aclara y desnudan las mentiras que están usando el PRD y los vivales de organizaciones como la CNC para echar para atrás la apertura total de los productos arriba mencionados; aquí está la página: http://www.eluniversal.com.mx/columnas/69288.html

 

Yo por mi parte recordaré algunas de las bondades del libre comercio que, en conjunción con otros factores, ayuda a reducir la pobreza de las naciones. Expongo a continuación algunas de las ventajas del libre comercio.

 

El libre comercio promueve la innovación y la competencia: El libre comercio es el único tipo de comercio verdaderamente justo, porque ofrece a los consumidores la mayor cantidad de opciones y las mejores oportunidades para perfeccionar su nivel de vida. Fomenta la competencia alentando a las empresas hacia la innovación y el desarrollo de productos superiores. También lo hace instándolas a que introduzcan en el mercado mayor cantidad de bienes y servicios, manteniendo los bajos precios y la alta calidad para mantener o incrementar su participación en el mercado.

 

El libre comercio genera crecimiento económico: La ventaja que tienen los países pobres al poder comerciar para obtener capital, en lugar de tener que depender de los ineficaces programas de asistencia que están sujetos a la malversación y al fraude, consiste en que el rendimiento en los sectores privados es mucho más inmediato. La inversión extranjera permite que las industrias nacionales se desarrollen y puedan brindar mejores oportunidades de empleo para los trabajadores locales. Esta dinámica hace que la inversión extranjera directa sea uno de los beneficios más importantes que el libre comercio otorga a las naciones en vías de desarrollo como México. Este proceso se traduce en crecimiento económico. Sólo hay que ver cómo el intercambio (y las inversiones) de México con EU y Canadá se han más que quintuplicado desde que inició el TLCAN. Es cierto, México no ha experimentado tasas de crecimiento económico impresionantes, pero ello se debe más a factores políticos que económicos. En ausencia del TLCAN, tal vez ni siquiera alcanzaríamos nuestra actual mediocre tasa promedio de crecimiento de 3%.

 

El libre comercio difunde los valores democráticos: El libre comercio fomenta el apoyo al estado de derecho. Las empresas que participan en el comercio internacional tienen fundamento para acatar los términos de sus contratos y las leyes y normas internacionales establecidas. La Organización Mundial del Comercio (OMC), por ejemplo, obliga a sus miembros a respetar los acuerdos de comercio y, en el caso de disputas comerciales, atenerse a las decisiones del órgano de mediación de la OMC. El libre comercio, consolidado por el estado de derecho, elimina esos estímulos para la corrupción ya que mejora las economías, aumenta la cantidad de empleos mejor remunerados y, finalmente, eleva el nivel de prosperidad.

 

El libre comercio no sólo ofrece a la gente bienes y servicios tangibles. También transmite ideas y valores. Una cultura de libertad puede florecer siempre que una gran sociedad, como lo llamó el padre de la economía moderna, Adam Smith, emerja con una seguridad que le permita abrirse al flujo entrante de bienes y a las ideas y costumbres que éstos conllevan. Una cultura de libertad puede convertirse en principio y fin de la prosperidad económica.

 

El libre comercio fomenta la libertad económica: El análisis de Heritage sobre los 161 países que se incluyen en el Índice de Libertad Económica, que publica anualmente en conjunto con The Wall Street Journal, indica que las políticas de libre comercio pueden fomentar el desarrollo y elevar el nivel de libertad económica. Diariamente, en los mercados de los países libres, los individuos eligen y ejercen un control directo sobre sus propias vidas. Los economistas del Banco Mundial, David Dollar y Aart Kraay observan que, cuando se produce un crecimiento económico, los más pobres se benefician tanto como los más adinerados, y en algunos casos más que ellos. Los países pobres pueden crear un ámbito favorable para el comercio y atractivo para los inversionistas extranjeros a través de una sólida infraestructura construida sobre la base de la libertad económica, derechos de propiedad asegurados, un poder judicial independiente y justo, el libre flujo de capital y un sistema impositivo razonable y bajo.

 

He descrito algunas ventajas fundamentales del libre comercio. Aclaro, el libre comercio por sí mismo no lleva automáticamente al desarrollo, pues para que ello ocurra se requiere también de sólidos derechos de propiedad y de una eficiente estructura institucional; sin embargo, se trata de un mecanismo que al ampliar y facilitar los intercambios, además de construir un camino sólido para crecer y desarrollarse, puede generar las condiciones (como se señala en la última ventaja) para que los países entren a la etapa de desarrollo pleno.

 

Los que vituperan contra el TLCAN lo hacen señalando que México no ha crecido mucho, así como que el desempleo y la emigración continúan. Perdón, pero eso no es culpa del libre comercio. Eso es consecuencia de la ausencia de reformas en materia educativa, laboral, energética y fiscal (con tasas impositivas más bajas que las actuales), así como de una falta de libre movilidad de los trabajadores entre los países firmantes del TLCAN. El libre intercambio de mercancías debería ser acompañado de la libre movilidad de las personas, sin embargo, aquí pesan más los prejuicios, la ignorancia de la gente que presiona a los políticos para que no lo permitan.

 

Le dejo con esta reflexión sobre el libre comercio amigo lector, y ojo, no se deje llevar por los charlatanes que opinan sobre un tema que simplemente NO conocen.

• Globalización / Comercio internacional

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