MARTES, 29 DE ENERO DE 2008
Reforma energética, ¿para quién?

La decisión de López Obrador de liberar al hijo del "Chapo" Guzmán recién capturado fue...
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El punto sobre la i
“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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“Desde el punto de vista de millones de consumidores y contribuyentes mexicanos –que no es, desde luego, el punto de vista que les interesa a los políticos- la reforma energética ideal es muy sencilla: Que en el mercado nacional de energéticos exista plena competencia, en condiciones de libre oferta y demanda, entre el mayor número posible de oferentes.”


Resulta chocante que las minorías rectoras de este país centren la discusión energética en cuál va a ser el futuro de PEMEX.

 

Uno pensaría que lo más importante en una reforma energética debería ser el interés de más de cien millones de consumidores de energéticos en México, varios millones de los cuales somos también contribuyentes a quienes nos afecta, para bien o para mal, que el monopolio petrolero del gobierno aporte una tercera parte de los recursos fiscales.

 

Lo que debería definirse es qué hacer para que en México los consumidores dispongamos de un abasto oportuno y suficiente de energéticos con precios competitivos –iguales a los del mercado global de los energéticos en nuestra zona geográfica-, sin que en el mercado energético mexicano se generen “ruidos” fiscales (subsidios o sobre precios). Además: Definir cómo y cuánto gravará el gobierno las externalidades negativas derivadas del consumo de tal o cual energético.

 

Eso se llama “mercado con un gran número de oferentes en competencia al que concurren millones de consumidores a elegir libremente la oferta energética que más les convenga”.

 

¿Sobrevivirían a esa competencia las empresas gubernamentales dedicadas a suministrar energéticos: PEMEX, CFE y Compañía de Luz? Tal vez sí, si consideramos que para hacer esa reforma no hay que tocar el asunto “sagrado” de la propiedad de los recursos en el subsuelo. O tal vez no, pero ése no es el problema de los consumidores ni de los contribuyentes.

 

Hace mucho dejé de creer en esa superstición de que PEMEX es una empresa que me pertenece por el hecho de que soy mexicano. Por eso, porque no soy accionista de PEMEX, para mí lo más importante es qué va a pasar con los consumidores. ¿Algún día podremos elegir entre muchas ofertas en competencia?, ¿algún día pagaremos por los energéticos los precios que dicte el encuentro de oferta y demanda en un mercado competido o seguirán siendo precios “administrados”, a veces por arriba y a veces por debajo de los precios en el mercado global?

• Reforma energética

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